Un momento del capítulo «El Geco pegajoso», donde se ve a Bluey con su madre Chilli
¿Qué enseña Bluey, el dibujo de moda, sobre la maternidad? Responde una experta de Berckeley
La experta en márketing Lauren Lee, de la Universidad de California, revela cuáles son los rasgos de Chilli, la madre de la perrita protagonista.
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Los dibujos animados son un ariete para establecer –o derribar–, durante la infancia, los valores y la cosmovisión de una persona. Por ese motivo, la forma con que las series para niños hablan de la familia, de la amistad o de modelos sociales tienen tanto impacto, no sólo en su audiencia sino en toda la sociedad.
Conscientes del alcance que tienen estos espacios diseñados para niños, los grandes productores audiovisuales como Disney, Pixar o Netflix no dudan en incorporar matices muy específicos a sus tramas y personajes, en ocasiones de forma más que evidentemente ideológica.
Pero, como han demostrado casos como el fracaso en taquilla de la película Buzz Lightyear (con insinuaciones hacia la homosexualidad del personaje de la saga Toy Story) o la polémica en torno al bisonte «no binario» Fred, de la serie Ridley Jones –emitida en TVE–, cada vez son más las familias que rechazan este tipo de manipulaciones y apuestan por recuperar los dibujos animados de los años 80 y 90, sin contaminaciones woke.
Sin embargo, no todos los dibujos animados actuales beben de esas fuentes políticamente correctas. Y las que no caen en esos peajes políticos son, precisamente, algunas de las más aclamadas por el público.
Bluey, los dibujos de moda
Es el caso de Bluey, uno de los dibujos animados más populares entre los niños, junto a Peppa Pig. Se trata de una cachorro de perro de color azul, cuyas tramas y personajes son perfectamente reconocibles para los niños, y que no sólo abordan entretenidas aventuras cotidianas, sino también relaciones familiares bien definidas.
Uno de los protagonistas principales es Chilli, la madre. Un personaje «amable, paciente, tranquila», pero que también muestra la fragilidad y el deseo de ser mejor madre, como acaba de definirla Lauren Lee, experta de la Universidad de California, en Berckeley.
En un artículo publicado en el Greater Good Magazine, de la conocida universidad norteamericana, Lee, que es experta en Márketing, ha analizado los rasgos principales de la maternidad que muestra la conocida serie infantil.
Una madre amable que también se cansa
Y lo hace a partir de una anécdota personal: «Cuando era niña, tenía un cuaderno donde imaginaba las cosas que haría para ser la madre perfecta. Más tarde, cuando me convertí en madre, leí libros sobre el cerebro del bebé y el desarrollo infantil, estilos de apego, crianza respetuosa y un largo etcétera. Jamás iba a gritarles a mis hijos: '¡Date prisa, date prisa, date prisa!'. Pero luego lo hice. Lamentablemente, nada me preparó para el destino que nos toca a todos: ser padres imperfectos. Y por eso, mi madre televisiva favorita es la perrita animada Chilli de la serie infantil Bluey».
Chilli, explica esta experta en comunicación, «es amable, paciente, tranquila, pero también cansada, estresada y falible». Y lo ilustra a partir de un episodio concreto, llamado en español «El geco pegajoso», que incluye una secuencia «tan estresante que no puedo soportar verlo más de una vez», reconoce Lee.
«Chilli –relata– se enfrenta a una situación que quizás te resulte familiar: intentar llegar a tiempo a algún sitio con niños pequeños. Ella y sus hijas (Bluey y su hermana Bingo) se encuentran atrapadas en un bucle temporal aterrador junto a la puerta principal: buscar su zapato, cepillarse los dientes, escupir el chicle, encontrar un sombrero, jugar un juego rápido, encontrar los zapatos... ¿ Esto es para siempre?».
El arte de enmendar los errores
Y ojo, porque Lauren Lee hace un spoiler de manual, revelando el final del capítulo: «Chilli finalmente pisa un juguete puntiagudo, cierra la puerta de golpe y les dice furiosa a las niñas que no van a ir a ninguna parte».
En ese momento, Bluey se acerca y arranca con una interminable batería de preguntas que también los padres pueden reconocer: «¿Por qué tenemos que irnos ahora? ¿Por qué tenemos que llegar a tiempo? ¿Por qué, por qué, por qué?». ¿Y qué hace la madre?.
«Sentándose en una silla, Chilli responde a sus preguntas una por una, con honestidad y humildad, hasta que Bluey también se sincera, y juntas descubren por qué no pueden salir. Y entonces, finalmente, lo hacen», explica la experta.
Y concluye: «Chilli valida los sentimientos, juega con sus hijos y establece límites firmes. También se equivoca y encarna el arte de enmendar sus errores, dándonos a todos un ejemplo a seguir».