Alicia Gómez-Monedero colabora activamente con 40 Días por la Vida
Marcha Sí a la Vida
Alicia, madre y activista provida: «No solo queremos que el aborto sea ilegal: queremos que sea impensable»
Alicia Gómez-Monedero ha trabajado codo a codo con algunos de los impulsores de las March For Life que han cambiado las políticas abortistas de Estados Unidos, y explica por qué salir a la calle a defender la vida «tiene un impacto enorme»
Uno de los elementos más decisivos para propagar el movimiento provida y lograr cambios en las legislaciones abortistas de países como Estados Unidos o Argentina han sido las Marchas por la Vida. La ecuación es fácil de ver: mientras los dirigentes políticos no pulsan la importancia social que tiene la defensa de la vida desde su concepción hasta su muerte natural, y no calculan que puedan obtener un rédito electoral de ello, difícilmente van a contravenir uno de los grandes dogmas del progresismo contemporáneo, cuya industria de la muerte mueve miles de millones de dólares en todo el mundo.
Más discretas, pero también de inmensa eficacia, han sido las campañas de oración silenciosa frente a los abortorios, que tanto molestan a quienes no quieren ofrecer una alternativa a las mujeres que se ven conducidas a acabar con la vida del bebé que están gestando. Dos campos, el de la movilización social y el de la presencia pacífica y solícita ante los centros abortistas, en los que Alicia Gómez-Monedero está más que curtida.
A sus 37 años, Alicia, que lleva diez años casada y es madre de cuatro hijos, forma parte del movimiento de 40 Días por la Vida (40DPV), y ha podido trabajar codo a codo con algunos de los grandes impulsores de las March For Life estadounidenses.
– Cada vez que llega una Marcha por la Vida, como la de este domingo en Madrid, siempre hay quien sostiene que no sirve de nada manifestarse a favor de la vida. Según la experiencia internacional de las March for Life, ¿tiene la movilización ciudadana verdadero impacto en la defensa de la vida?
– La verdad que la experiencia de March for Life en Estados Unidos es muy potente, y se ha llegado a convertir en un foro internacional para dar voz a favor de la vida a personas que tienen muchísimo impacto social. Y esto nos tiene que animar a continuar con la Marcha Sí a la Vida en nuestro país. El impacto es significativo, porque se deja patente que hay mucha gente que no está de acuerdo con el aborto, que lucha por la vida, que se puede pensar diferente y que es bueno defender la vida. Esto es algo que puede hacer que cualquier persona se haga preguntas, investigue y se cuestione si el «pensamiento único» realmente es tan bueno.
– Dicen las estadísticas que las nuevas generaciones son más provida. Desde la experiencia en 40DPV, ¿va a más o a menos el movimiento provida en España?
– Es así; la generación Z tiene menos prejuicios y está más abierta a considerar opciones de todo tipo, y creo que están cansados de que les digan lo que tienen que pensar. Es cierto que entre la juventud hay una inquietud provida que les lleva a ser más activistas. Pero también es verdad que a veces les cuesta dar el paso de comprometerse, y especialmente, de ponerte a rezar en la calle por miedo a que pueda tener consecuencias legales. En 40 Días por la Vida actuamos de manera legal, pacífica y silenciosa. No te voy a decir que no hay riesgo, pero por ese lado, se puede estar tranquilo. Al final lo que yo pienso es: cuando se están matando tantos bebés, ¿qué estoy haciendo yo dentro de mis posibilidades para evitarlo?
Entre la juventud hay una inquietud provida que les lleva a ser más activistas. Pero también es verdad que a veces les cuesta dar el paso de comprometerse
Por esto mismo son también muy buenos los movimientos provida que se mueven en redes sociales sin miedo y sin tapujos. Creo que Dios está suscitando en los corazones este amor por la vida, y por eso estamos tremendamente agradecidos. Pero hay que seguir animando a los jóvenes. La Marcha por la Vida es también para esto, para que vean que esa inquietud la tienen más personas, que es una certeza y que se puede luchar por la vida, no es una batalla en solitario.
– ¿Qué importancia tiene que cada persona asuma su responsabilidad individual en la lucha por la vida, en lugar de pensar, «bueno, total, yo solo no puedo cambiar nada»...?
– Mi experiencia es que nunca se sabe. Es cierto que viendo el panorama pensamos que no podemos cambiar nada, pero lo pensamos en general, a lo grande. Sin embargo, tú sí que puedes cambiar la vida concreta de una persona que, por ejemplo, te ve rezando con un cartel que dice que le puedes ayudar. Puede ser una mujer o un hombre.
Recuerdo una vez que estaba rezando y se nos acercó un hombre de unos 35 años. Nos preguntó qué hacíamos y se lo explicamos: rezar por el fin del aborto y ofrecer ayuda a las mujeres que se plantean esta opción. Nos contó que su mujer estaba dentro del centro sometiéndose en ese momento a un aborto por recomendación médica, ya que al parecer padecía una enfermedad que ponía en riesgo su vida. Nos dijo que ya tenían un hijo y que realmente querían otro. Se notaba que en realidad él no quería ese aborto. Le dijimos que rezaríamos por él, por su mujer y por ese bebé. Nos dio las gracias y se marchó.
Alicia, en una de las campañas de 40DPV frente al abortorio Isadora, de Madrid
¿Cambiamos la vida de ese hombre? No lo sé, pero seguramente Dios tocó su corazón porque nosotras estábamos allí. Encontró un consuelo que no tendría si no hubiéramos estado. Así que no se trata de ir a cambiar de golpe la sociedad, sino poco a poco, en personas y situaciones concretas que además te cambian a ti también.
– Los proabortistas insisten en que el aborto es un debate superado y que la eutanasia es un derecho imposible de frenar. ¿Merece la pena seguir luchando por esta causa?
– ¿Merece la pena cada vida de cada bebé en el vientre de su madre? ¡Claro! ¿Quiénes somos para negarle la vida a nadie? Desde mi punto de vista, los proabortistas solo quieren que se deje de dar visibilidad a la parte provida, y que el aborto sea un derecho constitucional. Pero mientras haya mujeres que se plantean el aborto porque no ven otra salida, nuestra lucha merecerá la pena. No solo queremos que el aborto sea ilegal: queremos que sea impensable. Que ante un embarazo inesperado o un diagnóstico difícil, lo que se le venga a la cabeza a esa mujer no sea el aborto sino: ¿Quién me puede ayudar? Y que haya una red tan grande y variada de ayuda que no se vea nunca sola. Toda vida es un don y merece ser vivida.
Mientras haya mujeres que se plantean el aborto porque no ven otra salida, nuestra lucha merecerá la pena
– Usted es madre de cuatro hijos. ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a sus hijos el día de mañana?
– La verdad que en casa, cuando rezamos, pedimos por el fin del aborto. Y los mayores ya han preguntado qué es y por qué pedimos eso. Se lo hemos explicado de manera que lo entiendan y obviamente les ha parecido que es algo que está mal, porque matar nunca está bien.
Quisiera que ellos tuvieran la certeza de que cada vida es única, es un don de Dios, un milagro sea como fuere que se haya concebido y que el aborto no puede ser una opción. Que tenemos que estar ahí para ayudar a todas esas madres o padres a que luchen por la vida de sus bebés. Y que ser provida es estar siempre a favor de la vida, aunque la situación sea difícil o inesperada.