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Niño tomándose la temperaturaPixabay

La enfermedad mano-pie-boca: la infección que castiga a los niños en verano

Los niños son los que más disfrutan del verano. Durante casi tres meses pueden aprovechar para ver la tele, ir a la playa o jugar con sus amigos sin ningún tipo de problema. Sin embargo, pueden ver cómo se pausan sus vacaciones por culpa de una infección que castiga a varios de ellos durante esta época. Se trata de la enfermedad mano-pie-boca, un proceso vírico muy contagioso y común en menores de cinco años, tal y como confirma la Sociedad Española de Pediatría.

Esta infección suele ser leve, aunque sus síntomas son muy llamativos. Su contagio provoca que aparezca fiebre, llagas en el interior de la boca e incluso sarpullido o ampollas en manos, pies y hasta en la zona del pañal. Además, está causada por virus, principalmente por el Coxsackie, de la familia de los enterovirus.

Como ya hemos dicho, los más propensos a contraerla son niños menores de cinco años. Aunque no es una enfermedad que suela tener mucho recorrido, sí es conveniente consultar a un médico. Este, en primer lugar, confirmará que se trata de esta infección. Si es el caso, será el propio sanitario el que decida si administra medicamentos que consigan mitigar un poco las molestias. Cabe destacar que esas medicinas solo irán destinadas a reducir esas dolencias, porque al tratarse de un proceso vírico, no hay un tratamiento concreto que la cure.

¿Cómo se contagia?

Se trata de una infección relativamente fácil de contraer. El contagio se produce en el momento en el que el virus entra en contacto con la boca, la nariz o los ojos. Esto se puede dar de las siguientes maneras:

  • Cuando el infectado habla, tose o estornuda puede liberar secreciones respiratorias que propicien la infección
  • Si los niños no se lavan bien las manos cuando se les cambia el pañal o se les ayuda a ir al baño.
  • Por el contacto con objetos que puedan estar infectados.
  • El contacto directo, es decir, cosas tan normales como dar un abrazo o un beso pueden provocar el contagio.

¿Cómo evitarlo?

Aunque no existe una fórmula mágica, sí que hay ciertas medidas que puedes tomar para disminuir el riesgo de contagio. Una de ellas es taparse la boca con el codo cuando se tosa. Otra, lavar las manos con más asiduidad. Por último, también es muy importante desinfectar todos aquellos objetos con los que haya estado en contacto la persona afectada.

No hay que alarmarse

En lo relativo a la enfermedad, uno de los episodios más preocupantes llega unas semanas después de producirse la infección. En muchos de los casos, cuando se alcanzan estas fechas empieza a producirse una caída de las uñas en manos y pies. Ese proceso, que recibe el nombre de onicomadesis, es temporal, por lo que las uñas vuelven a salir al cabo de un tiempo. Además, aunque pueda parecer muy preocupante, no suele ser grave, así que lo mejor es mantener la calma y esperar a que se recuperen de manera natural intentando que la zona permanezca limpia.