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Retrato póstumo de Lope de Vega. Anónimo. Museo Lázaro GaldianoGTRES

La familia en una frase

Lope de Vega, poeta y dramaturgo: «El amor nos hace sabios y discretos»

En La dama boba, el «fénix de los ingenios españoles» convierte el amor en una fuerza transformadora, con una Finea que no aprende por imposición ni por vanidad, sino porque amar despierta su inteligencia.

La vida, la obra y la trascendencia de Lope de Vega es tal que podríamos escribir sobre él todos los artículos que a diario publica este periódico, y no agotaríamos el repertorio. Porque la intensidad de sus vivencias y la agudeza de sus escritos fueron tales que no dejó aspecto de la psicología, el alma o el cuerpo humano sin iluminar con su ingenio.

Para muestra, sus múltiples referencias al amor (en el enamoramiento, el noviazgo, el matrimonio o a los hijos) que recogen sus obras.

Y, de entre todas las que compuso sobre la temática de los amores, ya en su tiempo y aún hoy destaca una: La dama boba.

Un amor del Siglo de Oro

Lope estrenó en 1613 la que es una de sus comedias más conocidas, y también una de las más afinadas para entender cómo el Siglo de Oro miraba el amor, la educación y el matrimonio.

Su protagonista, Finea, es presentada al comienzo como una joven rica, hermosa y simple, incapaz de aprender lo que su padre desea. Frente a ella aparece, como en un espejo diametralmente opuesto, su hermana Nise: culta, ingeniosa y admirada por su discreción.

La obra juega con ese contraste hasta invertirlo. Finea, la «boba», empieza a despertar cuando se enamora. Porque, como quiere mostrar Lope, el amor no la vuelve más torpe, sino más atenta, más viva, más capaz de comprender.

En el acto III, exclama: «¡Amor, divina invención, / de conservar la belleza / de nuestra naturaleza, / o accidente o elección!», y añade que el amor «los ingenios más rudos/ sabios y discretos hacen». De ahí procede la formulación: «El amor nos hace sabios y discretos».

Cinco mujeres y 15 hijos

Y no hablaba de oídas, porque bien sabía «el fénix de los ingenios españoles» lo que era el amor... a pesar de haber llegado a ser sacerdote.

Félix Lope de Vega y Carpio nació en Madrid en 1562 y su vida estuvo atravesada por pasiones, matrimonios, hijos, pérdidas y una productividad literaria casi inabarcable.

Desde muy joven tuvo líos de faldas que le procuraron más de un disgusto; conoció el amor exaltado, el desorden afectivo, la paternidad reconocida y la ilegítima, la vocación sacerdotal, y también el dolor por la muerte de algunos de sus 15 hijos (varios de ellos nacidos «en pecado»).

Un año después de la muerte de su quinta esposa se hizo sacerdote, pero siguió trabajando para mantener a los hijos que había concebido antes

De hecho, aun habiendo recibido los hábitos un año después de morirse su quinta y última esposa y habiendo enterrado ya a seis hijos, siguió trabajando para mantener a los que había concebido antes de «entrar en religión».

Esa biografía turbulenta no convierte a Lope en un maestro moral sin grietas, pero sí le da una sensibilidad extraordinaria para retratar cómo el amor mueve y transforma la vida humana.

Educar y vivir desde el amor

Así, en La dama boba, la educación y crianza de los hijos (de la que el autor bien sabía, pues a los cinco años ya leía latín y castellano, y componía versos) no aparece sólo como mera instrucción libresca. Al contrario, Finea fracasa cuando es forzada a aprender «desde fuera», como quien intenta llenar un cántaro cerrado.

Sin embargo, al descubrir el amor, al sentir el amor y saberse amada, su corazón y su intelecto se encienden, aprende a hablar, a pensar, a defenderse e incluso a distinguir el bien del mal, eligiendo lo primero frente a lo segundo.

Hay un matiz que conviene no pasar por alto. En el contexto del Siglo de Oro, la palabra «discreto» no significa algo así como «prudente» o «reservado».

El castellano del siglo XVII aludía a una persona discreta como a alguien que poseía la capacidad de discernir, que tenía un buen entendimiento y capacidad de juicio. O sea, que Finea se vuelve discreta, y por tanto sagaz y equilibrada, porque el amor logra sacarla de su ensimismamiento para introducirla en una lógica de exigente atención al otro.

Amor para salir de uno mismo

Algo que no sólo vale para entender la educación de los hijos, que basa el rigor en el cariño, sino también en el matrimonio. Como bien viviría el propio Lope, quien ama de verdad se vuelve más audaz para comprender al otro, para salir de sí mismo y lograr lo que hoy llamaríamos «nuestra mejor versión».

Aunque él, siempre en verso, lo compondría de esta manera, poniendo en palabras de Finea esta descripción del amor: «Tú desataste y rompiste /la oscuridad de mi ingenio; /tú fuiste el divino genio/ que me enseñaste, y me diste/ la luz con que me pusiste/ el nuevo ser en que estoy./ Mil gracias, amor, te doy,/ pues me enseñaste tan bien,/ que dicen cuantos me ven/ que tan diferente soy».