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El escritor y conferenciante James ClearJames Clear

La Familia en una Frase

James Clear, escritor: «Las personas imitamos a los poderosos, a la mayoría y, sobre todo, a nuestra familia»

El autor del best-seller Hábitos atómicos explica la importancia de nuestro entorno en la adquisición y el mantenimiento de las buenas costumbres

Aunque ya se ha convertido en uno de los libros más vendidos de lo que llevamos de siglo, y una cita casi obligatoria en la bibliografía de cualquier título sobre desarrollo personal, James Clear no empezó su best-seller internacional Hábitos atómicos hablando de productividad, rendimiento o buenas costumbres, sino de fragilidad.

En concreto, de su propia debilidad. Porque cuando Clear era estudiante, un bate de béisbol le golpeó en la cara durante un entrenamiento, y salvó la vida por los pelos.

La lesión fue gravísima: fracturas en la cara y en el cráneo, coma inducido, una recuperación muy lenta y la necesidad de reconstruir su vida a base de rutinas mínimas. Incluso sus padres llegaron a hablar con el sacerdote del hospital, que les dijo que se preparasen para el pero escenario.

Aquel episodio habría de enseñarle, sin embargo, algo que después convertiría en un método de éxito: las grandes transformaciones no suelen empezar con gestos espectaculares, sino con hábitos pequeños, repetidos y sostenidos por un entorno que los hace posibles.

Los tres entornos que imitamos

Entre otras muchas indicaciones, en Hábitos atómicos, Clear explica que «las personas imitamos los hábitos de tres grupos en particular: el grupo mayoritario, los poderosos y nuestras personas cercanas (como la familia o los amigos).

Y pone numerosos ejemplos que son perfectamente aplicables a la vida real de una familia.

Por ejemplo, cuando sugiere que los hijos no aprenden tanto de lo que sus padres les dicen, cuanto de lo que ven cada día en su hogar.

La familia como primer modelo

Justo es aclarar que Clear no escribe un tratado sobre matrimonio ni una obra de pedagogía familiar. De hecho, en la newsletter que escribe semanalmente y reciben decenas de miles de lectores en todo el mundo, se reconoce como un autor de hábitos, mejora personal y cambio de conducta.

Sin embargo, a lo largo de toda la obra, y de sus propias anécdotas personales, muestra la importancia que tiene el ambiente familiar para que niños, jóvenes y adultos lleven una vida más ordenada, más virtuosa, más libre y con mayor desarrollo personal.

Por ejemplo, si en casa leer es normal, leer se vuelve más fácil. Si la queja es normal, quejarse parece inevitable. Si el móvil está siempre en la mesa, el niño aprende que la atención se entrega antes a una pantalla que a quien está delante. Si los padres piden perdón, dan gracias, cumplen horarios, rezan, trabajan con constancia o tratan bien al cónyuge, esas conductas dejan de ser meros discursos teóricos y se convierten en un modelo a seguir.

Lo normal se vuelve atractivo

Una de las ideas más incisivas de Clear es que conviene unirse a grupos donde el comportamiento deseado sea el comportamiento normal. Porque nadie quiere sentirse extraño en su propia tribu. Por eso, la pertenencia a un entorno sostiene los hábitos que la simple motivación personal no alcanza.

Y lo mismo ocurre en un hogar. Como explica Clear, los hijos necesitan formar parte de una familia donde lo bueno no sea una rareza, sino una forma compartida de vivir. E incluso propone formularlo en alto, para dejar constancia de ello consciente e inconscientemente: «En esta casa somos agradecidos». «En esta casa cuidamos a los pequeños». «En esta casa no nos hablamos con desprecio»....

Por eso, Clear invita a los adultos, antes de preguntarse qué hábitos quieren para sus hijos, preguntarse qué hábitos ven en ellos. Porque el ejemplo paterno y materno pesa más que cualquier sermón.

Y por eso, explica el autor de Hábitos atómicos, la familia es tan importante para alcanzar una vida virtuosa y estable, capaz de inspirar a los demás.