Mientras las parejas de izquierdas pintan sandías y banderas arcoiris, los conservadores las meriendan en familia
La ideología afecta a la natalidad: según un estudio, los conservadores tienen más hijos que los de izquierdas
Un informe del Institute for Family Studies de Estados Unidos constata que las familias conservadoras tienen y desean más hijos que las «progresistas» y apunta a diferencias de ansiedad y confianza parental.
Un informe del estadounidense Institute for Family Studies y del Verity Research Lab, basado en más de 7.000 adultos de 18 a 54 años, ha probado que la ideología es uno de los factores determinantes a la hora de formar una familia y tener hijos.
Los resultados del informe concluyen que aquellas personas que se identifican como conservadoras tienen una media de 1,40 hijos, frente a 1,09 entre las personas de izquierdas. Dicho de otra forma, los conservadores tienen cerca de un 29% más de hijos que las personas de izquierdas, al menos en la muestra analizada.
Además, el 51 % de las personas de izquierdas no tenían hijos, frente al 40 % de los conservadores. Una diferencia que, como alertan los autores del estudio, se mantiene incluso tras controlar ingresos, nivel educativo, sexo, religión, raza, edad y estado civil.
Una visión diferente de la «vida ideal»
Las diferencias no aparecen sólo en los hijos ya nacidos. Cuando se pregunta a los encuestados cuántos hijos tendrían si pudieran elegir exactamente el número deseado, los conservadores responden, en promedio, 2,71 (casi 3), los moderados 2,43 y los que se tienen por progresistas o de izquierdas, 2,16.
De nuevo, las diferencias se mantienen «estadísticamente significativas» al controlar variables como ingresos, sexo, religión, raza, edad, estado civil y educación.
Así, la lectura de estos datos muestra que no se trata sólo de que unos ya hayan tenido más hijos que otros, sino que, de hecho, también tienen un ideal familiar y personal distinto.
La ideología, en este caso, no parece ser una etiqueta electoral más, sino que es determinante para configurar o aceptar una concreta visión del mundo, sobre qué se considera una vida lograda, qué lugar ocupa la entrega familiar, y cuánto miedo provoca la responsabilidad de criar.
Más temor ante la paternidad
Porque el factor «miedo» también importa (y mucho), al margen de las incertidumbres económicas que afectan a ambos espectros por igual.
Así, los investigadores han encontrado diferencias bastante notables en la visión que se tiene de la paternidad y de la maternidad, según la ideología con la que uno se identifica.
Mientras que casi cuatro de cada diez personas de izquierdas (36%) ven la crianza como «estresante, difícil y muy complicada», entre las conservadoras esa apariencia negativa está presente en algo más de dos de cada diez (24%).
Junto a esta percepción «social», más difusa y de carácter cultural, aparece también un mayor rechazo a la implicación personal para formar una familia y tener hijos. Así, el 18 % de las personas de izquierdas duda de que pueda ser un buen padre o madre, frente al 9 % de los conservadores que sí se ven ejerciendo ese rol con más confianza que ansiedad.
Impacto real en la natalidad
Esta visión negativa hacia la posibilidad de convertirse en madre o padre, influida por la ideología, tiene un impacto real a la hora de tenerlos de verdad.
El informe constata que quienes dudan de su capacidad para ser buenos padres (sean de izquierdas o de derechas) tienen, de media, 0,50 hijos. En el caso de quienes creen que podrían llegar a serlo a pesar de las dificultades, la media de hijos es más del doble: 1,35.
Para los autores del informe, esta percepción de «competencia parental» es una de las variables más potentes del informe, y como afecta más a las personas de izquierdas, «puede ayudar a explicar la brecha ideológica en la fertilidad».
Salud mental y experiencias familiares
Otro dato llamativo es que el documento también detecta más preocupación entre las personas de izquierdas por cuestiones relacionadas con su propia salud mental, su experiencia familiar previa y con la genética.
Así, el 18 % teme transmitir «malos genes» o malas condiciones «hereditarias» por sus experiencias familiares previas, frente al 10 % de los conservadores. Además, el 19 % de las personas de izquierdas afirma que su salud mental «no es lo bastante buena» como para tener hijos ahora, frente al 10 % de los conservadores (casi la mitad).
Las tres preocupaciones se asocian, según el informe, con un menor número de hijos en la vida real.
La paradoja materialista
A priori, el resultado del informe parece coherente con las visiones generales que las diferentes ideologías tienen en el imaginario colectivo: los conservadores son más propensos a formar una familia y cuidar de ella, mientras que las personas de izquierdas tenderían más a comprometerse con causas sociales intermitentes y lejanas a su propia realidad (cambio climático, conflictos bélicos lejanos, activismo social...).
Sin embargo, a la hora de aplicarlo de verdad a las corrientes ideológicas desde una perspectiva puramente política o materialista, ajena a toda connotación moral o religiosa, presentan un elemento contraintuitivo y paradójico.
Si las personas de derechas -tal como las describe la izquierda- buscan ante todo maximizar sus rentas, su consumo y su autonomía financiera frente al Estado, cabría esperar de ellos menos hijos precisamente para que los adultos pudiesen disfrutar de esas ventajas materiales.
En sentido contrario, si pudiera esperarse de las personas de izquierdas una mayor sensibilidad hacia la solidaridad y el sacrificio por la colectividad, sería razonable pensar que tendrían más hijos, o al menos podría traducirse en mayor número de acogimientos o adopciones.
Y como la realidad es diferente, debe haber otro tipo de consideraciones (de carácter moral, religioso, cultural o personal) que afecten a esa brecha ideológica.
El estudio no analiza estas hipótesis y, por tanto, no permite atribuir esa diferencia a una única causa cultural o política.
Sin embargo, parece evidente que la muy negativa visión de la familia y de la maternidad que ha promovido la izquierda en las últimas décadas, así como las medidas antinatalistas, abortistas y divorcistas que los partidos de izquierdas han llevado a cabo en Gobiernos de todo el mundo, han terminado por calar tan profundamente en su electorado que ya son más determinantes que otros aspectos históricamente ligados a sus discursos, como la clase social, el nivel educativo, el rango de ingresos, el estado civil o el propio sexo.
España quiere más hijos
- Según el INE, en 2025 nacieron 321.164 niños y murieron 446.982 personas. O lo que es lo mismo: el saldo vegetativo fue negativo en 125.818 personas.
- Además, el estudio Fecundidad, Familia e Infancia del CIS de 2024 mostró que, entre las mujeres que ya tenían hijos o esperaban uno, casi cuatro de cada diez (el 38,8 %) habría querido tener más.
- También la última Encuesta de Fecundidad del INE constató que tres de cada cuatro mujeres deseaban al menos dos hijos, aunque la tasa de fecundidad de nuestro país está instalada en el 1,2 hijos por mujer en edad fértil.