Los problemas de visión en los niños están relacionados con algunos de los malos resultados del informe PISA
Las pantallas ya causan problemas de visión en los niños, relacionados con los malos datos del informe PISA
El 30% de los casos de fracaso escolar están causados por problemas de salud visual no diagnosticados, según datos del Consejo General de Ópticos y Optometristas de España.
El último informe PISA ha puesto el foco en la salud visual infantil al señalar que las pantallas son una de las principales causantes del bajo rendimiento académico en nuestro país.
En concreto, casi 3 de cada 10 alumnos (el 29%) asegura que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales en la mayoría o en la totalidad de las lecciones, lo que explica la dramática caída de España en tres de las competencias básicas evaluadas: Lectura, Matemática y Ciencias.
Sin embargo, más allá del impacto en el rendimiento académico, el uso de pantallas también tiene un impacto determinante en la salud visual de los niños y adolescentes, cuya visión está aún en desarrollo.
Mala visión y fracaso escolar
Según el Consejo General de Ópticos y Optometristas de España, entre el 5 y el 10% de los preescolares y el 25% de los escolares tienen problemas visuales y utiliza gafas o lentes de contacto en nuestro país.
Y más aún: el organismo alerta de que el 30% del fracaso escolar está relacionado con alteraciones de la visión no diagnosticadas, y recuerda que cerca del 80% del desarrollo socioeducativo tiene lugar a través de los ojos durante los primeros 12 años de vida.
Como explica el doctor Javier Fernández, responsable del servicio de Oftalmología pediátrica de la Clínica Vila Parc de Ibiza, «muchos niños no verbalizan que ven mal porque lo asumen como algo normal o porque no saben identificar el problema».
Por eso, «en lugar de quejarse, cambian su comportamiento: se sientan más cerca de la tele, evitan actividades que requieren ver de cerca o su rendimiento escolar baja sin causa aparente», explica.
También la hiperconectividad y la constante exposición a las pantallas tiene un impacto negativo en la salud visual de los menores, porque, como alerta el doctor Fernández, «la falta de descansos visuales y la sustitución del juego al aire libre por horas de pantallas impiden la relajación de la acomodación ocular, lo que provoca sobreesfuerzo y dolores de cabeza, que pueden incrementar la fatiga visual, alimentar el síndrome de ojo seco infantil y acelerar el avance de la miopía».
Ocho pasos para cuidar la visión infantil
Para ayudar a los padres en este aspecto tan delicado de la salud y de la vida académica de sus hijos, la unidad de Oftalmología Pediátrica de la Clínica Vila Parc ha elaborado una lista de recomendaciones a seguir para cuidar la salud visual de los más pequeños:
1º) Revisión oftalmológica anual: Asistir a exámenes visuales completos antes del inicio del curso y repetirlos periódicamente a lo largo de toda la etapa escolar.
2º) Especial atención a las señales de alerta: Desde torcer la cabeza al leer hasta calcular mal las distancias o descentrarse con facilidad.
3º)Aplicar la regla 20-20-20: Cada 20 minutos de uso de pantallas, descansar la vista durante 20 segundos mirando a unos 20 pies (aproximadamente seis metros) para reducir la fatiga visual.
4º) Fomentar actividades al aire libre: El tiempo en exteriores se asocia con una menor progresión de la miopía infantil.
5º) Garantizar una iluminación adecuada: Desde el espacio de estudio habilitado en casa hasta el aula, teniendo acceso a luz natural siempre que sea posible.
6º) Elegir gafas resistentes y cómodas: Priorizar monturas flexibles y lentes especialmente protegidas frente a impactos.
7º) Protección solar: Asegurarse de que las gafas de sol son homologadas (UV400) en el patio y durante el desarrollo de actividades al aire libre.
8º) No esperar a que sea demasiado tarde: La detección temprana de problemas visuales puede prevenir dificultades de aprendizaje y mantener el rendimiento académico.
Como recuerda el doctor Fernández, «la salud visual es un pilar fundamental para el rendimiento escolar y el desarrollo infantil».
Y, por eso, «la responsabilidad última recae en las familias y está demostrado que la detección precoz combinada con hábitos saludables es la estrategia más efectiva», concluye.