El doctor Hurtado, oftalmólogo pediátrico, en la consulta junto a sus hijos
Javier Hurtado, oftalmólogo: «Antes de los 13 años, el cerebro aprende a ver; después, pierde la oportunidad»
El doctor Hurtado Ceña, especialista en salud visual infantil, explica las pautas que deben tener en cuenta los padres para cuidar de la visión de sus hijos
Un niño que, desde pequeño, no ve bien... no sabe que no ve bien, porque nunca ha visto de otra manera. Aunque parezca un trabalenguas, es una realidad que todas las familias deberían tener en cuenta para que posibles problemas en la visión de los pequeños no pasen desapercibidos durante la infancia.
Como alerta el doctor Javier Hurtado Ceña, especialista en oftalmología pediátrica y estrabismo, «todos los padres deberíamos llevar a nuestros hijos al menos una vez al oftalmólogo antes de los 13 años».
Y dado que, también en la salud visual de los niños, las familias tienen un papel fundamental, el también codirector del Instituto Nacional de la Visión de Madrid da las pautas para saber cuándo comienzan los primeros problemas de salud visual en los niños, y qué pueden hacer los padres.
–La mayoría de los padres saben cuándo tiene que salir, más o menos, el primer diente, o a qué edad aproximada se puede detectar un problema de motricidad. Sin embargo, desconocen cuándo suelen surgir los problemas de salud visual en los niños: miopía, astigmatismo, hipermetropía...
–La hipermetropía baja es completamente normal en la infancia. El astigmatismo se tiene desde el nacimiento, y la miopía normalmente aparece entre los 8-12 años. Esto, que parece un lío, tiene una explicación sencilla cuando consideras estos problemas como el reflejo del tamaño o la forma del ojo.
–¿A qué se refiere?
–Como regla general, los ojos grandes son ojos miopes; los ojos pequeños son ojos hipermétropes; y los ojos con forma de balón de rugby tienen astigmatismo. Los niños tienen ojos pequeños porque ellos son pequeños, así que la hipermetropía es normal en la infancia y va disminuyendo con el crecimiento. Claro, no aumenta porque el ojo no se encoge. Lo contrario ocurre con la miopía. Si un niño tiene un ojo grande, crecerá con el crecimiento del niño y se hará más grande, más miope. La miopía aumenta (en concreto desde un 6% a los 4-9 años hasta un 17 % con 14 años o más).
El astigmatismo es un ojo con forma de balón de rugby y esa forma no cambia con la edad. Puedo tener dos ojos como dos balones de rugby grandes (miopía y astigmatismo) o pequeños (hipermetropía y astigmatismo), pero no puede tener un ojo grande y pequeño a la vez (miopía e hipermetropía).
–¿Y cuáles son los problemas de salud visual más comunes en los niños?
–La causa más frecuente de pérdida de visión en la infancia es la necesidad de gafas. En la población europea, la prevalencia de miopía está en torno al 15 %, la de hipermetropía un 10 % y el astigmatismo otro 10 %. Esto no suma 35 % de niños con gafas, porque el astigmatismo se combina a veces con la miopía o la hipermetropía, como ya hemos comentado.
–Los niños, normalmente, no «saben» que no ven bien, porque creen que tal y como ellos ven, es como «se debe ver». ¿A qué señales deben estar atentos los padres para detectar algún problema en la visión?
–Son muchos los síntomas que puede tener un niño con dificultar para ver bien: entrecerrar los ojos, frotárselos, acercarse a la televisión o a los libros, seguir las líneas del texto con el dedo, tener los ojos rojos al leer, guiñar un ojo, desviar un ojo hacia dentro, hacia fuera, hacia arriba o hacia abajo, tener dolor de cabeza cuando lee mucho tiempo, tener visión doble, salir en las fotos siempre con un ojo blanco y otro naranja, protestar al taparle un ojo, tener vibración o vaivén en los ojos, no seguir bien los objetos, girar la cara para ver bien…
–¿Y está afectando el uso de las pantallas a la salud visual de los niños y adolescentes?
–Las pantallas están produciendo, principalmente, miopía y fatiga visual. El trabajo cercano produce aumento de la miopía en la infancia, así que cuando un niño pasa mucho tiempo mirando las pantallas, el ojo crece para ver mejor y eso significa tener miopía. Ya sabemos que un ojo más grande de lo normal es un ojo miope. Respecto a la fatiga visual, piensa que el ojo enfoca de cerca como una cámara: hay una lente dentro del ojo que se encarga de hacer el esfuerzo para ver bien y eso puede provocar cansancio visual. Además, como parpadeamos menos viendo las pantallas, podemos tener síntomas de sequedad ocular o enrojecimiento de los ojos. Todos estos problemas son transitorios y mejoran al descansar. La regla 20-20-20 es muy gráfica: cada 20 minutos mirando una pantalla, conviene descansar mirando 20 segundos a 20 metros.
Las pantallas están produciendo, principalmente, miopía y fatiga visual en los niños y adolescentes
–Así como los padres suelen estar atentos al calendario de vacunación de sus hijos, ¿conviene hacer revisiones de la vista, aunque los niños no se quejen o desde el colegio no detecten ningún problema? ¿En alguna edad concreta?
–Las revisiones a todos los niños no han demostrado ser eficientes, pero sí que hay un consenso en revisar a los niños con síntomas visuales o desviación de los ojos; antecedentes familiares de problemas visuales (gafas en la infancia, ojo vago, estrabismo, enfermedades oculares congénitas…); vibración de los ojos; y giro de la cabeza (tortícolis).
–Algunos adolescentes prefieren apostar por las lentillas cuando se empiezan a preocupar más por su apariencia física. ¿Hay alguna contraindicación? ¿Sería mejor el uso de gafas que el de lentillas en según qué casos?
–Las contraindicaciones básicas son: ojo seco severo, infecciones de repetición, cualquier enfermedad ocular que empeore con el uso de las lentillas o alergia severa. Como regla general, cuanto menos duren las lentillas, menos riesgo tienen de infección o de inflamaciones en el ojo: una lentilla desechable diaria (la que se utiliza sólo durante un día) es más segura que una mensual o trimestral (se utilizan durante un mes o un trimestre, pero no durante la noche). Y no hay tampoco una edad a partir de la cual estén indicadas las lentillas, porque cada niño es un mundo. Es verdad que cuesta menos ponerlas a partir de los 7 años, pero dependerá de la madurez del niño y de su capacidad para hacerse responsable de la higiene y el manejo que requiere una lentilla. En niños con miopía, tenemos actualmente lentillas, gafas o gotas para que la miopía crezca menos. Hay incluso lentillas que se ponen por la noche, que «recargan» el ojo y los niños no necesitas usar nada durante el día para ver bien. Estas lentillas, además, frenan el crecimiento de la miopía y van fenomenal en los adolescentes. Ya no hablamos de una moda, sino de un tratamiento.
–¿Hay algún consejo o cuestión que yo no he preguntado y que sea especialmente importante para las familias?
–Antes de los 13 años el cerebro aprende a ver. Si no aprende bien en ese tiempo, se pierde la oportunidad de mejorar la visión. Por eso, los padres deberíamos llevar a nuestros hijos al menos una vez al oftalmólogo en esa etapa. Cuanto antes lo hagamos, mejor, pero sin pasarse. A los 4 años, por ejemplo, un niño colabora fenomenal. En esa revisión, podemos saber la visión que tiene, el riesgo de ojo vago y la probabilidad de que use gafas en el futuro… y además tenemos tiempo suficiente para tratar estos problemas. Porque después, en un adulto, el ojo vago es mucho más difícil de tratar, y la mayor parte de las veces ni siquiera merece la pena.