José Mourinho durante un partido con el Benfica de la actual temporada
El Real Madrid apuesta por Mourinho y el «sí» del entrenador depende de la persona más importante de su vida
Si el acuerdo se firma, Mou sabe que la parcela de fichajes es potestad de la entidad, pero pedirá elegir jugadores de esa lista del club
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Primavera del año 2013. Madrid. José Mourinho llega a casa después de dirigir el entrenamiento del Real Madrid en Valdebebas. Tras conquistar la Copa del Rey en 2011 y la Liga de los récords en 2012, la tercera temporada es mala para el club, para el técnico y lo que es peor, para su familia. Las controversias de Mourinho con los árbitros, con otros entrenadores y con diversos jugadores le han perjudicado ostensiblemente al cabo de tres años de un desgaste continuo. Matilde Faria le recibe en casa con los brazos en jarra y manifiesta con rotundidad: «Así no podemos seguir, nos tenemos que ir».
Su mujer le explica que a su hijo, José Mario, le insultan y le amenazan constantemente en el colegio por culpa de los avatares de su padre en el Real Madrid. El Chelsea ya está en la órbita de Mou para recuperarle cinco años después. La familia se marcha en junio de la capital de España camino de Londres con el fin de iniciar una segunda etapa en Inglaterra. Ahora, trece años después, Mourinho vuelve a estar en la órbita madridista. Si el cuartel general de Valdebebas ataca el fichaje, el portugués tomará la decisión consultando con la persona más importante de su vida, Matilde. Mourinho reconoce que aquellos últimos meses en el Real Madrid fueron muy duros, rodeado de momentos de mucha tensión, casi «violentos». Pero fue otra época.
Hoy señala que no ha recibido ninguna llamada del Real Madrid y no dice más. Espera. No le interesa hablar porque primero tienen que producirse una serie de acontecimientos. Al frente del Benfica invicto, ahora mismo es el primer técnico elegido por el Real Madrid para la próxima temporada y esa primacía debe confirmarse en hechos concretos de comunicación y oferta. La casa blanca ha explicado que no se hablará con ningún preparador hasta que finalice la Liga, por respeto a Arbeloa, pero los segundos espadas sí están dialogando. Jorge Mendes dio el primer paso.
Mucho se ha hablado de la conveniencia del regreso del luso al Bernabéu tras aquel trienio volcánico repleto de declaraciones, acusaciones y enfrentamientos en todos los estamentos del fútbol. Pues fue Mourinho quien descubrió la trama arbitral del FC Barcelona con Enríquez Negreira sin saber que había unos cabecillas de una corrupción sistemática comenzada oficialmente a principios de siglo. El entrenador portugués denunció en aquel periodo en una rueda de prensa una lista de arbitrajes en contra. Lo hizo mostrando una hoja escrita a bolígrafo con todas las actuaciones arbitrales que perjudicaron al conjunto madrileño. Muchos se mofaron de Mourinho.
Una década después, Enríquez Negreira admitió ante la Justicia que había cobrado un total de 8,4 millones de euros desde 2004 a 2018, pagados por el Barcelona, para que no hubiera arbitrajes en contra del cuadro azulgrana, para que fueran neutrales. Mourinho tenía razón. Vivió esa corrupción en su etapa madridista. Si retorna, entrará a formar parte de un Real Madrid que actualmente denuncia con virulencia todo este fraude perenne en el tiempo.
Mourinho pide ciertas potestades
Oficialmente no han hablado ninguna de las partes, pero Mourinho ha dejado claro las potestades que desea tener en el Real Madrid si vuelve al banquillo. Son las mismas que tuvo cuando aterrizó en Valdebebas hace 16 años, nada más adjudicarse la Champions con el Inter en el Bernabéu. El técnico sabe que el Real Madrid se arroga el poder empresarial de elegir a los futbolistas que contrata, porque rubrican contratos largos, pero Mourinho pretende tener voz en la elección final de algunos de los jugadores que estén presentes en la lista de la dirección deportiva. Si por ejemplo hay cuatro centrales en esa lista de posibles fichajes y la entidad piensa contratar a dos, Mou pedirá elegir a los dos. En el mismo sentido, el preparador solicitará autonomía para decidir las bajas y seleccionar a los futbolistas con los que cuenta para que ninguno sea puesto en el mercado.
El miedo que tienen muchos madridistas de la vieja guardia es que el luso vuelva a protagonizar todos los incendios del fútbol español y que cada partido se convierta en una guerra, como sucedió hace una docena de temporadas. Las personas que trabajan con él dicen que hoy en día es un entrenador bastante más calmado en esas reacciones. Ya no entra al trapo. Lo importante para el Real Madrid es que si definitivamente contrata a Mourinho será para que revolucione de nuevo una plantilla y la convierta en la mejor, como hizo hace tres lustros.
Es ese Mou el que quiere recuperar el Real Madrid. La entidad necesita un técnico con mano firme que imponga su criterio y la disciplina. Mourinho deja claro de antemano que si dirige una plantilla jugarán los que lo hagan mejor, los que corran y los que defiendan y ataquen a la vez. No permitirá incisiones externas en su labor.
Por cierto, su mujer, Matilde Faria, dirá «sí» a su marido si quiere volver al Real Madrid. Ella y sus hijos, José Mario y Matilde, viven habitualmente en Londres. Su hija está casada y reside allí. Matilde Faria viajará a Madrid periódicamente si se alcanza una entente. Ella tiene potestad en esta decisión del Real Madrid porque la ha tenido en todas las acciones de José. Por ejemplo, le aconsejó no firmar por el PSG hace unos años y no fue. Le dijo también que no fuera seleccionador de Inglaterra en un momento dado y Mou rechazó la propuesta. Cada movimiento lo aprueban entre los dos.