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El abrazo de Carlos a Idelmo, en Barajas

El abrazo de Carlos a Idelmo, en BarajasMyHeritage

La increíble historia de Carlos: localiza a su padre 42 años después, gracias a una prueba de ADN por internet

Carlos fue adoptado al nacer en Venezuela. Cuatro décadas después, un test de ADN por internet permitió localizar a su padre biológico y abrazarlo por primera vez en Madrid Barajas

Durante más de cuatro décadas, Carlos Javier Medina convivió con una pregunta para la que no tenía respuesta... hasta ahora. Había nacido en Venezuela en 1983 y de su pasado sólo sabía que fue dado en adopción al nacer.

Creció, como tantos otros niños, con su familia de adopción. Sin embargo, cuando tenía 15 años, sufrió también la muerte de su madre adoptiva.

La pérdida hizo aún más grande el vacío en su biografía, y reavivó la pregunta por quiénes serían, realmente, sus padres biológicos. Aquellos que le habían llamado a la vida. Aquellos cuya sangre corría por sus venas.

Emigrante en España

Con el paso de los años, como tantos otros venezolanos, Carlos emigró a España en busca de un mejor futuro, y se instaló en el País Vasco.

En nuestro país construyó su propia vida, aunque sin abandonar del todo la búsqueda por sus raíces, esa primera pieza del puzle de su vida.

Finalmente, en enero de este año, decidió recurrir a una de las herramientas que están permitiendo reconstruir a cientos de personas las historias familiares que durante décadas parecían imposibles de resolver: una prueba de ADN por internet.

El test, unido a una investigación posterior a partir de coincidencias con familiares de primer y segundo grado, sumió a Carlos en una labor digna del más meticuloso detective. No era poco lo que había en juego.

Y sus pesquisas dieron fruto: al cabo de pocos meses, la búsqueda de sus padres biológicos terminó conduciéndole hasta un número de teléfono.

Carlos escribió entonces un mensaje de WhatsApp.

Al otro lado de la pantalla lo recibió Idelmo R. M., hoy un pastor evangélico de Maracaibo, de 63 años, que desconocía la existencia de su hijo.

Un parecido que confirmó el ADN

Las historias de ambos comenzaron a encajar. También el parecido físico. Pero faltaba la prueba definitiva.

Una de las hijas de Idelmo, Mariel Pahola M. A., se sometió a otro test de ADN. El resultado confirmó el parentesco: era media hermana de Carlos. Idelmo era, por tanto, el padre biológico al que el joven llevaba más de 42 años buscando.

A partir de ese momento, padre e hijo comenzaron a hablar a diario por videollamada. Habían pasado toda una vida sin conocerse y ahora intentaban recuperar, a través de una pantalla, años de silencio, con conversaciones y preguntas acumuladas durante décadas.

Finalmente, fijaron el momento de conocerse en persona. El encuentro estaba previsto para el pasado mes de junio. Sin embargo, los terremotos ocurridos en Venezuela impidieron finalmente el viaje.

El primer abrazo, en Barajas

La espera terminó el pasado viernes 23 de octubre. Idelmo aterrizó en la Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Allí le esperaba Carlos. Cualquiera hubiera podido pensar que se trataba de una de tantas reuniones familiares después de un largo viaje. Pero esta vez, el trayecto había sido mucho, muchísimo más largo que los miles de kilómetros que separan Madrid de Caracas: un viaje de 42 años, que por fin culminaba en aquella primera vez que padre e hijo se encontraban en persona.

Carlos e Idelmo, en Barajas

Carlos e Idelmo, en BarajasMyHeritage

Carlos e Idelmo se fundieron en un abrazo con el que se cerraba una búsqueda que había dado comienzo mucho antes de que existieran, siquiera, las pruebas genéticas domésticas, las bases de datos genealógicas o las videollamadas.

Para Carlos, aquel momento resultaba todavía difícil de explicar con palabras. Como explicó a MyHeritage, la empresa con la que llevó a cabo la prueba de AND, «nunca imaginé que algo tan enorme pudiera ocurrirme en la vida».

Porque si bien es cierto que el test genético le había dado una respuesta sobre su propio origen, el abrazo de Barajas le ofreció algo más: por primera vez, el padre al que había buscado durante toda su vida ya no estaba al otro lado de una pregunta.

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