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Paul Newman estaba casado cuando conoció a Joanne Woodward en la oficina de su agenteGTRES

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Paul Newman y Joanne Woodward: el largo y cálido verano que duró 50 años

Vivieron un romance de ensueño que comenzó con un adulterio

Hollywood es el hogar de la comedia romántica, del amor que supera todo y siempre concluye con final feliz. Pero los actores y actrices que interpretan estas adorables y conmovedoras historias rara vez encuentran un amor duradero. El divorcio es una constante. Una de las relaciones más duraderas en Hollywood es la de Paul Newman y Joanne Woodward. Su historia de amor la recoge ahora Ethan Hawke en The last movie stars, en la que rinde homenaje a estas dos leyendas del cine que estuvieron juntos durante 50 años, hasta la muerte del actor en 2008.

Paul Newman y Joanne Woodward eran diferentes. En 1953, mientras caminaba por las calles de Manhattan en una abrasadora tarde de agosto, Paul Newman, un hombre de 25 años increíblemente guapo con penetrantes ojos azules, decidió refugiarse del calor en la oficina con aire acondicionado de su agente. ¿Cómo podía saber que estaba a punto de conocer al amor de su vida? Allí Joanne Woodward, una actriz joven y con mucho talento, que también se escondía del sol abrasador.

La admiración entre los actores era muturaGTRES

Newman y Woodward se reencontraron y se desató una poderosa química. Sin embargo, Paul ya estaba casado y tenía un hijo con su entonces esposa. Durante los años que siguieron, Woodward se mantuvo a una distancia respetuosa de él, evitando convertirse en «el destructor de hogares», mientras Paul seguía cumpliendo con sus responsabilidades familiares y trataba de ocultar sus sentimientos por ella.

Sin embargo, en 1957, el rodaje de la película El largo y cálido verano reveló que definitivamente algo estaba floreciendo entre los dos coprotagonistas. Cuando finalmente se estrenó la película, nadie pudo negar la tensión sexual de la sumamente atractiva pareja, ni siquiera Jackie Witte, la esposa de Newman, y firmaron los papeles del divorcio.

El 29 de enero de 1958, Joanne y Paul se casaron en Las Vegas y se fueron de luna de miel a Europa. En su enlace, Paul leyó a Joanne un poema de Wilferd Arlan Peterson en el que se dice: «La felicidad en el matrimonio no es algo que simplemente suceda, un buen matrimonio debe crearse. En el Arte del Matrimonio las pequeñas cosas son las grandes cosas; nunca se es tan viejo como para no sostenerse las manos. No es solo casarse con la pareja perfecta, es ser la pareja perfecta».

Se casaron en Las Vegas y se fueron de luna de miel por EuropaGTRES

La prensa cubrió su escapada romántica con artículos que los convirtieron en objeto de admiración pública. En el transcurso de las próximas dos décadas, tanto Woodward como Newman alcanzaron la cima del Olimpo. Juntos, protagonizaron numerosas películas, pero ninguna de ellas pudo igualar el éxito de El largo y cálido verano. Joanne ya se había consagrado con Las tres caras de Eva (1957), que le valió un Oscar a la mejor actriz, mientras que Paul protagonizó una serie de películas exitosas y aclamadas por la crítica.

En 1968, Newman dirigió su primera película, Rachel, Rachel, y en ella Joanne interpretó el papel principal. Esta película le valió otra nominación al Oscar a la Mejor Actriz, lo que silenció los comentarios sarcásticos de la prensa de que su marido hizo la película para demostrar que «ella había renunciado a su carrera por él». En ese momento, la pareja había criado a tres hijas en la casa de su familia en Connecticut, viviendo una vida serena, lejos del centro de atención.

Estuvieron casados hasta la muerte del actor en 2008GTRES

Rara vez dieron entrevistas y mantuvieron sus vidas personales en privado y su intimidad sin perturbaciones. Aunque el alcoholismo de Newman y alguna de sus infidelidades estuvieron a punto de destrozar el matrimonio. De Newman salió la famosa serie «¿Para qué querría comerme una hamburguesa en la calle si en casa me espera un bistec?». Una muestra de amor que se ha quedado para siempre y cuya destinataria odiaba.

No por ello dejaba de demostrarle públicamente su amor: «La sensualidad se desgasta después de un tiempo y la belleza se desvanece, pero ¿estar casada con un hombre que te hace reír todos los días? Ah, eso sí que es un verdadero placer». Su relación aparentemente inquebrantable siempre mantuvo al público preguntándose cuál podría ser el secreto de un matrimonio tan largo y exitoso, siendo hoy ejemplo de una unión perfecta en Hollywood, una industria conocida por su infidelidad.