La apodada como «dama del crimen», ha fallecido a los 96 años mientras dormía
Gente
Un marido gay, hijos drogadictos y adeptos de Charles Manson: la vida poco conocida de Angela Lansbury
Mientras en el ámbito profesional acumulaba éxitos, su vida personal se desmoronaba
Estrella del cine, la televisión y los escenarios, Angela Lansbury fallecía unos días antes de cumplir los 97 años mientras dormía en su casa de Los Angeles. La actriz británica dejaba huérfana a toda una generación que la recuerda por su papel de Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen. Más de 260 episodios investigando decenas de asesinatos le valieron el apodo de la «dama del crimen» y la hicieron estar nominada durante 12 años consecutivos al premio Emmy a la mejor actriz sin llegar a conseguirlo jamás. Una tremenda injusticia, aunque no la única ni la más sonada de su vida.
Mientras en el terreno profesional le llovía un éxito tras otro, en el personal no paró de acumular desgracias. La primera, cuando se vio obligada a huir de su Londres natal a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Se instaló con su madre en Nueva York en 1940 y, aunque, reconoció que el cambio fue traumático, en realidad, le brindó la oportunidad de estudiar interpretación y acceder a varios papeles en Broadway.
Recibió el Oscar honorífico en 2013
De no ser así, no habría conocido años después al que se convirtió en su marido, el actor Richard Cromwell. Con él se casó en 1945, pero su relación estaba abocada al fracaso desde el principio ya que él era gay. La actriz lo desconocía hasta que él le dejó una nota en casa confesándole que no podía continuar con una farsa como aquella. «Me quedé en shock cuando todo acabó porque no estaba preparada para ello. Fue un gran error haberme casado tan joven», confesó.
Cuatro años después, volvió a contraer nupcias. Esta vez con el agente Peter Shaw –su marido hasta 2003, fecha en la que él falleció. Estaba profundamente enamorada y junto a él formó una de las parejas más queridas del mundo del espectáculo. Sellaron su amor dando la bienvenida a sus dos hijos, Anthony y Deidre. Además, adoptó a David, el hijo de su marido fruto de una antigua relación.
Parecía que la vida al fin le sonreía, pero la felicidad le duró pocos años. Los que sus dos hijos tardaron en caer bajo el influjo de las drogas. Anthony y Deidre, aún adolescentes, empezaron a experimentar con drogas recreativas como el cannabis. Por si fuera poco, las malas influencias de Deidre la llevaron a caer en las redes de Charles Manson y su diabólica secta.
Se mudó a Irlando con su marido y sus hijos para alejarles de las malas influencias
«Me duele decirlo, pero, en un momento dado, Deidre estaba con una multitud encabezada por Charles Manson. Ella era una de los muchos jóvenes que le conocían, y estaban fascinados. Era un personaje extraordinario, carismático en muchos sentidos, sin duda», confesó años después.
Por suerte, consiguieron alejarla de su embrujo antes de que Manson orquestara la muerte de la embarazadísima Sharon Tate, mujer de Roman Polanski. «Necesitamos irnos», le dijo Lansbury a su marido. El incendio que destruyó de forma fortuita su casa de Malibú fue el detonante para decidirse a hacer las maletas y trasladarse a Irlanda, concretamente al condado de Cork. Aquel país era donde había nacido la madre de la actriz, pero no era el único atractivo que les ofrecía en aquel momento: «Mis hijos no estarían expuestos a ninguna otra mala influencia. Rechacé todo trabajo durante un año y simplemente me quedé en casa", relató.
Gracias a ello, tanto Anthony como Deidre lograron superar su adicción. Desde entonces, compaginó sus eventuales apariciones en cine y televisión con sus largas temporadas en Cork, donde se refugiaba en su gran casa de campo dedicándose a la jardinería, la lectura o la cocina.