Fundado en 1910
Luis Miguel, en el GNP Arena

Luis Miguel, en el Arena GNP de AcapulcoMUNDO IMPERIAL

Luis Miguel pone Acapulco a sus pies a golpe de pelvis y mariachis

El artista mexicano regresó a la que fuese su casa durante su juventud para dar dos apoteósicos conciertos

Alos artistas de su nivel no se les puede reprochar nada. Ni que nieguen un saludo, un selfi o un bis. Las estrellas están para brillar, para distanciarse del mundo terrenal y simplemente refulgir con aquello que mejor saben hacer. Puede que Luis Miguel no sea simpático, cercano o afable. No lo necesita, porque su extraordinaria capacidad vocal compensa cualquier sinsabor con sus fans. El Sol de México regresó al que fue su hogar durante la década de los 90 y los años 2000, cuando vivió en Acapulco y tuvo varias mansiones en este puerto tropical.

Los biógrafos del cantante cuentan en el libro Oro de rey que compró su primera casa en este enclave guerrerense a los 20 años, cuando liquidó la deuda con Hacienda que le dejó su padre, Luisito Rey. Se decidió por una mansión que le vendió Jaime Camil. A finales del 2000, el artista dejó de ir a Acapulco y empezó a pasar más tiempo en Miami y Los Ángeles. En 2009 abandonó la casa y en 2013 la puso a la venta.

Micky aterrizó de nuevo en Acapulco, el jueves 14 de noviembre, y se alojó en el hotel Las Brisas. Posteriormente se trasladó a una casa del complejo Las Tres Vidas.

El Sol de México conquistó la Arena GNP, propiedad del grupo Mundo Imperial, en Riviera Diamante, con dos conciertos el sábado 16 y el domingo 17 de noviembre. «Este es un concierto especial para él, puesto que Acapulco le trae buenos recuerdos. Es su casa», comentaba su promotor Poncho Barbosa durante un encuentro con la prensa española, en la mítica discoteca Baby' O.

Arena GNP de Acapulco, en Riviera Diamante

Arena GNP de Acapulco, en Riviera DiamanteMUNDO IMPERIAL

El Sol de México saltó a la Arena pasadas las 21.30 horas con su emblemático Será que no me amas, que levantó a las 8.000 almas presentes. El galán, con su traje negro impoluto, puso a Acapulco a sus pies con sus sensuales movimientos de pelvis, apoyándose siempre en su perfil derecho y con la petaca en la mano izquierda para regular el sonido de la orquesta. «Arriba Acapulco» es todo lo que alcanzó a decir en su conexión con el público acapulqueño. A sus 54 años, mostró su buena forma. Un dandi perfectamente bronceado y de sonrisa nívea. Ni rastro de Paloma Cuevas en Acapulco, aunque ya sabemos que en los conciertos en España se escondió en backstage para no robarle el foco.

Durante el concierto hizo un repaso a algunos de los grandes éxitos de su carrera, como Por debajo de la mesa o Nosotros. Siguiendo el guion del resto de la gira rindió su particular homenaje a otros cantantes históricos como Frank Sinatra o Michael Jackson.

Luis Miguel, durante el concierto en la Arena GNP de Acapulco

Luis Miguel, durante el concierto en la Arena GNP de AcapulcoMUNDO IMPERIAL

Los que hemos visto a Luis Miguel en España, sabemos que no dice «buenas noches», ni «hasta luego». Él es un ídolo impertérrito, al que la prensa le ha jugado muy malas pasadas y ya no concede entrevistas, ni se deja fotografiar ni quiere saber nada de nadie externo a su círculo de confianza. Desde su padre, Luisito Rey, hasta diversos managers o amigos, le traicionaron. Se ha colocado una coraza impenetrable.

La noche acabó con el público jugando con unas enormes pelotas negras de playa con sus iniciales doradas, mientras sonaba Cuando calienta el sol o Ahora te puedes marchar. Lanzaron pétalos rosas a modo de despedida. Más de un ingenuo gritó eso de «otra», como si no supieran que El Sol no regresa.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas