Don Juan Carlos con las Infantas Elena y Cristina, el pasado abril en Madrid
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La Infanta Elena y Cristina pasarán la Semana Santa junto al Rey Juan Carlos en Abu Dabi
Las hermanas acompañarán a su padre en estos días tan especiales
A diferencia de lo que suele suceder en muchas familias españolas, la familia real parece haberse convertido en un ejemplo de distanciamiento, donde cada miembro sigue su propio camino. En esta Semana Santa, mientras el pueblo se reúne con seres queridos para compartir costumbres y momentos, los Reyes, las Infantas y los allegados del Palacio Real parecen llevar vidas separadas, distantes en sus propias agendas y destinos.
La Reina Sofía ha decidido repartir su tiempo entre dos de los destinos más emblemáticos de la Semana Santa española. El 15 de abril, estuvo presente en la Catedral de Santa María, en la isla balear, para presenciar el concierto anual en honor a la festividad. La Orquesta Sinfónica de las Illes Balears y la Coral de la Universitat de les Illes Balears interpretaron el solemne «Réquiem» de Fauré, una pieza que reflejó su profunda conexión con las tradiciones culturales de la región. Posteriormente, la madre de Felipe VI se dirigirá hacia la capital andaluza, donde, el 18 de abril, participará en la Madrugá, una de las noches más esperadas y multitudinarias de la Semana Santa, que atrae a cientos de miles de personas cada año.
Por su parte, las Infantas Elena y Cristina, ambas solteras y sin interés en buscar el amor, han organizado su viaje hacia Abu Dabi, un destino que se ha convertido en una parada inevitable desde que su padre, el Rey Juan Carlos, se estableció allí. Esta visita no solo responde a un lazo familiar que las lleva a reunirse con el patriarca de una dinastía que ha marcado la historia de la monarquía española, sino también a un proceso de adaptación y redefinición de los vínculos familiares, ahora distantes y cruzados por continentes. No obstante, en esta ocasión, los hijos de ambas, los Marichalar y los Urdangarin, permanecerán al margen, inmersos en sus propios compromisos personales y ajenos a los planes de la familia real durante esta festividad.
Ahora entendemos mejor el significado de la comida que compartieron, la semana pasada, la Reina Sofía, su hija la Infanta Cristina y su nieto Miguel Urdangarin en el elegante restaurante Numa Pompilio de Madrid. Este encuentro familiar, cercano y cargado de emoción, marcó una despedida antes de que madre e hija se separaran una vez más para pasar la Pascua lejos una de la otra.
La Infanta Elena no pudo unirse a este adiós, ya que, según fuentes de Vanitatis, pasará unos días con su madre antes de viajar a Emiratos Árabes para reunirse con su hermana. Curiosamente, el viaje de ambas no será conjunto; cada una hará su desplazamiento por separado, en lo que parece una organización meticulosa. La primogénita de los Reyes volará, como es habitual, en un vuelo regular desde Madrid hacia Dubái, y luego tomará un coche hasta la ciudad emiratí, escoltada por dos agentes. En cambio, la Infanta Cristina, podría viajar desde Ginebra, Barcelona o Madrid, dependiendo de su ubicación en ese momento.
Elena y Cristina de Borbón, en una imagen de archivo
Sea como fuere, este viaje es una reafirmación del apoyo incondicional que las Infantas siguen mostrando a su padre. Ambas, con una lealtad que no parece tener fisuras, continúan respaldando al monarca en todo lo que hace. De hecho, han colaborado activamente en la elaboración de sus memorias, e incluso le brindan su apoyo en las acciones judiciales en su contra.
Entre estas, destaca una demanda que el padre de Felipe VI ha interpuesto contra Miguel Ángel Revilla, el expresidente de Cantabria. El monarca español acusa al político de difamarle y calumniarle en una serie de declaraciones realizadas entre 2022 y 2025, en las que, según él, se han utilizado expresiones injuriosas y difamatorias. A través de esta demanda, solicita una indemnización de 50.000 euros, cantidad que destinaría a Cáritas España, además de una rectificación pública en los mismos medios donde se hicieron las declaraciones, y el compromiso de no volver a incurrir en tales afirmaciones.
El proceso judicial contra Revilla no es el único litigio que enfrenta don Juan Carlos. También ha interpuesto una demanda contra Corinna Larsen en Suiza, aunque en este caso no se trata de defender su honor, sino de recuperar los 65 millones de euros que cedió a la empresaria alemana en su momento. Esta demanda se extiende también al abogado Dante Canonica, quien fue tesorero del Rey y se ve implicado en el caso. Ambas demandas reflejan la complejidad de la vida del monarca en su exilio, donde, a pesar de los conflictos judiciales y las controversias, sigue contando con el respaldo de su círculo más cercano, como sus hijas, quienes, lejos de desvincularse, refuerzan su vínculo familiar con cada paso que dan.