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La Princesa Irene

La Princesa IreneGTRES

Irene de Holanda, la princesa rebelde: el motivo por el que tuvo que renunciar a sus derechos dinásticos

La tía del Rey Guillermo se casó con Carlos Hugo de Borbón-Parma, pretendiente carlista al trono de España

La ausencia de Máxima de los Países Bajos al funeral del Papa Francisco llamó la atención por la buena sintonía que había entre el Pontífice y la consorte quien, además de argentina, es católica. A pesar de su boda con el Rey Guillermo-Alejandro, Máxima nunca renunció a su fe católica. Algo que no fue un impedimento para convertirse en mujer del jefe del Estado de los Países Bajos. Sin embargo, su rol como reina ha estado por delante de sus convicciones religiosas en algunas ocasiones. No pudo asistir a las exequias porque tenía que estar en las celebraciones del Día del Rey, y tampoco ha podido vestir nunca de blanco ante el Papa porque, pese a ser católica, no cuenta con el privilegio de blanco.

Aunque a Máxima no la obligaron a renunciar a su fe para casarse con el entonces heredero del trono de los Países Bajos, la situación de una de las hermanas de la hoy Princesa Beatriz de Holanda fue diferente. Estamos hablando de la Princesa Irene, nacida en 1939 y segunda hija de la Reina Juliana.

La tía del Rey Guillermo fue considerada durante mucho tiempo una princesa con un punto rebelde, sobre todo, porque no tenía sobre sus hombros el mismo peso que su hermana mayor. Ella gozaba de una mayor libertad para tomar sus propias decisiones porque era consciente de que no estaba destinada a convertirse en reina. Por ejemplo, estudió en las Universidades de Lausana y de Utrecht e incluso pasó una etapa en España, en concreto en Madrid, donde aprendió castellano y ejerció de intérprete.

Princess Beatrix, Princess Irene and Princess Margriet during the funeral of Princess Christina of The Netherlands from the Koepel van Fagel to the Koetshuis at PalaceNoordeinde in The Hague, on August 22, 2019*** .

Las Princesas Beatriz, Irene y Margriet de los Países BajosGTRES

Su paso por nuestro país marcó de manera determinante su vida, porque fue aquí donde coincidió de nuevo al Príncipe Carlos Hugo de Borbón-Parma, al que ya había conocido en la boda de los Reyes Juan Carlos y Sofía en Atenas en 1962. Ambos comenzaron una relación que mantuvieron en secreto durante un tiempo, por las complicaciones que implicaba.

En aquel momento, el Príncipe Carlos Hugo era el pretendiente carlista al trono de España y se encontraba en la lista de posibles candidatos para la sucesión de Franco. Las pretensiones de los carlistas se remontan al reinado de Fernando VII cuando el monarca derogó la Ley Sálica para permitir que su hija pudiera reinar. Una decisión que fue muy criticada por el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, que se opuso frontalmente porque consideraba que se le estaba privando de sus derechos dinásticos. Sus partidarios constituyeron el movimiento carlista, que derivó en tres guerras en el siglo XIX.

Aunque había nacido en París, Carlos Hugo llevaba varios años en España cuando comenzó su relación con Irene de Holanda. Era descendiente de Felipe I de Parma, uno de los hijos de Felipe V e Isabel de Farnesio. A pesar de sus orígenes, en 1978 declaró que no aspiraba al trono de España, pero fue mucho después de comenzar su historia de amor con la hija de la Reina Juliana.

Dutch Princess Irene during the 62nd edition of the Tree Day the 62nd edition of the Boomfeestdag.
en la foto : plantando un arbol

La Princesa Irene de los Países BajosGTRES

El romance entre Irene de Holanda y el Príncipe Carlos Hugo estuvo marcado por la controversia desde el primer momento por varios motivos. El más importante ellos, la religión. La Princesa Irene era protestante, como lo sigue siendo su familia, pero Carlos Hugo era católico. Toda la Familia Real de los Países Bajos se opuso a la relación de la pareja, a lo que se sumó el rechazo del Parlamento. Esto provocó que Irene de Holanda se convirtiera al catolicismo de una manera inesperada y provocando un gran escándalo en su país. La Princesa fue fotografiada comulgando en la iglesia de Los Jerónimos de Madrid.

El Parlamento holandés no aprobó el compromiso, pero Irene siguió adelante con sus planes de boda. La pareja se casó el 29 de abril de 1964 en Roma, en la misma iglesia en la que el Papa Francisco ha sido enterrado, sin el apoyo de la Familia Real, que no asistió al enlace, pero no por ello se perdió la ceremonia, que siguió por televisión.

Irene pasó a ser Princesa de Parma, Duquesa de Piacenza y Duquesa de Guastalla. Sin embargo, perdió sus derechos al trono de los Países Bajos y durante un largo período se le prohibió volver a su país. Algunos medios internacionales se hicieron eco del polémico enlace, como es el caso de The New York Times: «La princesa Irene renunció a sus derechos al trono holandés y decidió vivir en el exilio antes que rechazar el matrimonio con el hombre de su corazón, un príncipe español católico».

INVITADOS A LA BODA DEL PRINCIPE JOHAN FRISO DE HOLANDA CON MABEL WISSE SMIT. EN LA IMAGEN LA PRINCESA IRENE DE HOLANDA JUNTO A SU HERMANA MARIA CRISTINA DE HOLANDA DESPUES DE LA CEREMONIA.
ACTION PRESS / JOERN POLLEX / ©KORPA
24/04/2004
AMSTERDAM *** Local Caption *** WEDDING OF PRINCE JOHAN FRISO AND MABEL WISSE SMIT: BEATRIX'S SISTERS PRINCESS CHRISTINA AND PRINCESS IRENE LEAVE THE OUDE KERK (OLD CHURCH) IN DELFT AFTER THE WEDDING CEREMONY. HOLLAND, THE NETHERLANDS, 24-04-2004

La Princesa Irene de Holanda, con su hermana María Cristina©KORPA

A lo largo de algunos años, la Princesa apoyó a su marido en sus aspiraciones dinásticas al trono de España, pero finalmente fue Juan Carlos I el elegido por Franco. Carlos Hugo pasó un tiempo intentando reavivar el movimiento carlista, de hecho, fundó el Partido Carlista -que nunca fue legalizado por el régimen de Franco- y llegó a presentarse a las elecciones generales como cabeza de lista por Navarra tras la muerte del general. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. Renunció a sus pretensiones en 1978, no obstante, su hijo Carlos Javier es el actual pretendiente de la Casa Borbón-Parma al trono de España.

A partir de ese momento la familia decidió tomar un camino diferente y se marchó con sus hijos a Estados Unidos. Para el matrimonio fue un punto de inflexión y el divorcio no tardó en llegar. Irene volvió entonces a Holanda y se refugió en la naturaleza y en el cuidado del medio ambiente. En el año 2008 retomó el uso de su título de Princesa de Holanda, como hija de la Reina Juliana.

Su relación y posterior matrimonio con Carlos Hugo de Borbón-Parma no ha sido la única controversia en la vida de la Princesa Irene. Hace algunos años la prensa desveló que había mantenido una relación extramatrimonial con un ayudante de su padre mientras todavía estaba casada con el Príncipe Carlos Hugo. Fue el propio amante de la Princesa el que filtró la información a los medios. Él también estaba casado en el momento de su romance.

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