Carolina Herrera y su pareja, Pedro de Noronha
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El día a día de Carolina Herrera y Pedro de Noronha en Madrid: discreción y mansión de 3,5 millones de euros
La pareja ha consolidado su relación con la adquisición de una casa en uno de los mejores barrios de la capital española
Carolina Herrera, hija de la icónica diseñadora venezolana del mismo nombre, ha iniciado una nueva etapa en su vida marcada por una relación sentimental que ha llamado la atención tanto por su discreción como por la solidez que muestra. Desde hace años, mantiene una relación con el inversor portugués Pedro de Noronha, un hombre con una trayectoria profesional destacada en el mundo de las finanzas y una personalidad tan cosmopolita como la de ella.
Nacido en Estoril en 1977, Pedro se licenció en Economía en la Universidad Católica Portuguesa y ha trabajado en firmas como Merrill Lynch y JP Morgan antes de fundar su propio fondo de inversión, Noster Capital. Además de sus logros profesionales, es un apasionado del surf —disciplina en la que fue campeón juvenil en los años 90— y un hombre con una marcada sensibilidad artística.
CarolinaHerrera, por su parte, ha mantenido siempre un perfil reservado. Madre de tres hijos y divorciada del torero Miguel Báez El Litri desde 2017, ha centrado su vida en sus proyectos personales y familiares, así como en su carrera como directora creativa de The House of Herrera Fragrances. Su vínculo con Pedro de Noronha ha sido una sorpresa para muchos, pero quienes los conocen aseguran que se complementan a la perfección: comparten intereses en el arte, la literatura, los viajes y una visión tranquila, pero apasionada de la vida.
El paso más reciente y significativo de esta relación ha sido la compra de una casa en común en El Viso, uno de los barrios más exclusivos de Madrid. La vivienda, valorada en más de tres millones y medio de euros, cuenta con más de 400 metros cuadrados repartidos en dos plantas, además de un espacioso garaje. Se trata de una propiedad elegante y privada, alejada del bullicio del centro pero estratégicamente ubicada cerca de puntos clave de la ciudad. Actualmente se encuentra en proceso de reforma, ya que la pareja quiere adaptar el espacio a su estilo y necesidades, reflejando así el inicio de una convivencia más formal y duradera.
No es la primera propiedad que la venezolana posee en Madrid. Después de una infancia en su país natal y una juventud entre Los Ángeles, Sevilla y la capital española, decidió sentar la cabeza en esta última, donde adquirió un piso de 130 metros cuadrados en plena plaza Mayor, que a día de hoy sigue siendo de su propiedad.
La pareja mantiene una discreta relación desde hace 6 años
«Enamorada del viejo Madrid, del bullicio y la actividad del centro, no fue difícil encontrar un apartamento antiguo, muy luminoso y de techos altos, con vistas a una plaza que impresiona por su historia», explicó en una entrevista en la revista AD. Tan solo lo abandonó después de que naciese su segunda hija con El Litri. La familia se instaló en una de las mejores calles del barrio de Los Jerónimos, con vistas al Jardín Botánico y a pocos metros de El Retiro.
La familia Herrera ha acogido bien esta relación. Pedro ha sido visto compartiendo momentos familiares junto a Carolina y sus hijos, e incluso han asistido juntos a eventos culturales como la feria de arte contemporáneo ARCO. De hecho, esta fue su primera aparición pública, producida cinco años después de que empezasen su romance. En un entorno donde la exposición mediática es habitual, ambos han optado por mantener la discreción como norma, construyendo su historia de amor en silencio, con respeto mutuo y un horizonte común. La casa en El Viso no es solo una adquisición inmobiliaria: es una declaración de intenciones, un hogar en el que construir el futuro juntos.