Clint Eastwood, en una imagen de 2022
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El patrimonio de Clint Eastwood: ocho hijos y 375 millones de dólares
A unas horas de cumplir los 95 años, posee una filmografía de más de 70 títulos y una fortuna que supera todos los estándares
A punto de rozar el siglo, Clint Eastwood se alza como uno de los últimos grandes tótems del cine americano. Actor, director, productor, compositor ocasional y símbolo eterno del individualismo fílmico, celebra este 31 de mayo su 95º cumpleaños con una filmografía de más de 70 títulos y una fortuna que supera los 375 millones de dólares.
Su legado incluye también una familia tan extensa como heterodoxa: ocho hijos de seis mujeres distintas, en una constelación sentimental que ha desafiado protocolos, cronologías y, por momentos, la propia lógica genealógica.
Los nombres de su descendencia son tan variados como sus trayectorias. Scott, actor y rostro más reconocible del clan; Kyle, músico de jazz e hijo de su primer matrimonio con Maggie Johnson; Kimber Lynn, nacida de su relación con Rosanne Tunis y durante años mantenida en discreto anonimato; o Francesca, hija de la actriz Frances Fisher, que en 2024 ocupó titulares tras ser detenida por un presunto caso de violencia doméstica. A este reparto se suman Alison, Kathryn, Morgan y, quizá la historia más singular: Laurie.
Nacida en 1954 y dada en adopción al poco tiempo, Laurie Murray vivió sin conocer sus orígenes hasta que, ya adulta, decidió indagar en su historia biológica. El resultado fue de guion: descubrió que su padre era nada menos que el patriarca del western moderno. Lejos del escándalo, ambos construyeron una relación sólida. En el estreno de La mula (2018), fue presentada públicamente como parte de la familia, un gesto que no pasó desapercibido. Por aquel entonces, su progenitor aún estaba casado con Maggie Johnson. Poco se sabe de la madre biológica, y él, como es habitual, nunca ha comentado nada al respecto.
La dispersión biográfica de este icono ha alimentado durante décadas su aura de leyenda: un hombre hermético, inaccesible al escándalo, que ha sabido gestionar sus afectos con la misma precisión con la que rueda sus planos. Según su biógrafo Patrick McGilligan, incluso con una mentalidad de «coleccionista de trofeos» en lo sentimental, lo que no ha impedido que su descendencia mantenga un trato afable entre sí.
Scott Eastwood es quizás su hijo más conocido
Aún hoy, el paso del tiempo no parece haberle vencido. En 2024 dirigió Juror #2, su 40ª película, aunque optó por no asistir al estreno. El filme, un thriller judicial cargado de dilemas morales, parece una elección coherente con su fascinación por los grises éticos. Como el protagonista del relato, un jurado que descubre ser culpable del crimen que juzga, el cineasta siempre ha habitado en los márgenes entre la ley y la justicia, entre el héroe y el forajido.
Y, sin embargo, detrás del estoicismo hay frases que revelan otro tono. «El verdadero lujo no está en los relojes o los veleros, sino en las risas, los abrazos, los amigos y los nietos», confesó en una ocasión. Palabras sabias, aunque pronunciadas por alguien cuya cuenta bancaria da fe de haber conjugado con notable éxito la austeridad filosófica con el confort material.
¿Qué será de su fortuna cuando no esté? ¿Cómo se repartirá ese imperio cuidadosamente construido entre su nutrida descendencia? Por ahora, el viejo vaquero sigue en la silla. Y aunque cabalgue hacia el ocaso, fiel a sí mismo, no se despide: lo dirige.