Fotomontaje de la zona de Famara Bungalows en Lanzarote, donde veranea Zapatero
Así es Famara, la playa donde veranea Zapatero en Lanzarote que corre peligro
El expresidente del gobierno posee una villa de una sola planta con piscina, jardín y vistas al mar valorada en más de un millón de euros
Todo el mundo cuenta los días para las vacaciones de verano. Incluso quienes han pasado por la Moncloa. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España entre 2004 y 2011, ya debe de tener la maleta lista: toalla, gafas de sol, chanclas… ¿y quizás un traje de neopreno antiveneno? Porque este año, la llegada a su querida playa de Famara, en Lanzarote, no ha comenzado con brisa atlántica y pescado a la plancha, sino con bandera roja. Y no por el oleaje, que es habitual, sino por la aparición de un diminuto y letal visitante: el dragón azul.
Zapatero, retirado de la política activa aunque aún presente en actos del PSOE y en algunas gestiones diplomáticas informales, se enfrenta ahora a un enemigo inesperado.
José Luis R. Zapatero y Pedro Sánchez
El Glaucus atlanticus, también conocido como dragón azul, es una babosa marina tan bella como venenosa. Mide apenas cinco centímetros, flota boca abajo y se alimenta de medusas tan peligrosas como la carabela portuguesa. Lo más llamativo —y alarmante— es que guarda el veneno de sus presas y lo concentra en unas estructuras llamadas ceratas (también conocidas como «alas con plumas») que decoran su cuerpo. Este verano ha hecho acto de presencia en las aguas cristalinas de Famara, obligando a cerrar el baño y dejando en seco a bañistas, surfistas y políticos retirados. Ahora bien, no se trata de una amenaza grave: el dragón azul solo ataca si se siente amenazado y su picadura, aunque dolorosa, es comparable a la de una medusa. Aun así, la recomendación es clara: no tocarlo... por muy fotogénico que parezca.
Playa de Famara
¿Y qué hace Zapatero mientras tanto? Pues se relaja en su villa de ensueño en la exclusiva urbanización Famara Bungalows. Una propiedad de una sola planta con 1.329 metros cuadrados de parcela, dos dormitorios, dos baños, piscina, jardín y una hipoteca de tan solo 295.000 euros por una casa valorada en más de 1,2 millones. Él y su mujer, Sonsoles Espinosa, la adquirieron en 2017. Situada a apenas 300 metros del mar, la casa es todo lo que uno puede desear para veranear: paz, naturaleza, vistas inmejorables al risco de Famara y acceso directo a una de las playas más salvajes y hermosas de la isla. Eso sí, con los dragones azules rondando la orilla, la palabra «salvaje» cobra un nuevo matiz.
La urbanización donde se encuentra, Bungalows Playa Famara, es una de las zonas más cotizadas del municipio de Teguise. Hay viviendas de 1, 2, 3 y hasta 4 dormitorios, algunas con piscina privada, jacuzzi y jardín propio. Las más exclusivas, como Villa Luisa, incluyen incluso estudios independientes. Los precios de alquiler oscilan entre los 90 y los 150 euros por noche en temporada baja, mientras que el precio de compraventa de propiedades similares va desde los 800.000 hasta los 1,3 millones de euros. Aquí no hay aglomeraciones, ni chiringuitos ruidosos, ni sombrillas alineadas como soldados. Hay silencio, viento, y un paisaje volcánico que parece sacado de otro planeta. Un lugar perfecto para pensar, escribir, o simplemente mirar el mar.
Porque Famara no es cualquier playa. Son más de seis kilómetros de arena rubia, formaciones volcánicas y charcos naturales que, con la marea baja, se convierten en espejos infinitos donde el cielo se refleja sobre la tierra. Un lugar perfecto para practicar surf, yoga, bodyboard o simplemente caminar como un expresidente en retiro, pensando en lo humano y lo político. El único inconveniente es el viento, que sopla sin pedir permiso. Y si uno se cansa de tanta naturaleza, siempre puede descansar en el interior de la villa. O dar un paseo hasta el cercano pueblo de La Caleta, donde los atardeceres son de postal y el pescado fresco llega a la mesa casi sin tocar la nevera.
Y mientras tanto, a pocos kilómetros de allí, otro político podría disfrutar del descanso estival: Pedro Sánchez, que suele alojarse en la Residencia Real de La Mareta, en Costa Teguise. La distancia entre La Mareta y Famara ronda los 30 kilómetros por carretera, o unos 40 minutos en coche.
La Mareta, por cierto, fue construida por el Rey Hussein de Jordania y luego cedida a la Casa Real española. Hoy la gestiona Patrimonio Nacional. Nada mal para un presidente en activo. Y aunque el baño esté cancelado por el momento, tranquilidad: Famara tiene muchas otras formas de disfrutarse.