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Infanta Cristina in Madrid. September 26 2024

La Infanta Cristina, en una imagen de archivoGtres

La Infanta Cristina y Urdangarin regresan a su paraíso de siempre, aunque por separado

La hermana de Felipe VI y su ex no coincidieron en la casa que tienen en Bidart los días que pasaron allí

La Infanta Cristina ha hecho una pausa en su agenda profesional para disfrutar del verano. Habitualmente centrada en su labor en la Fundación Aga Khan, en Ginebra, ha puesto rumbo a uno de los lugares más especiales de su vida: Bidart, en la costa vascofrancesa. En este rincón privilegiado, que durante años fue el escenario de sus veranos más familiares, ha disfrutado de unos días de serenidad junto a su primogénito, Juan Urdangarin, que viajó desde Londres para reencontrarse con ella. Madre e hijo mantienen una relación muy estrecha, ella echa mucho de menos al joven, que reside y trabaja en la capital británica desde hace tiempo.

Pero las playas de Bidart también recibieron a otro rostro ligado de manera inseparable a esta historia: Iñaki Urdangarin, que eligió el mismo destino para descansar. Eso sí, se cuidaron de que sus caminos no llegaran a cruzarse. El exduque de Palma fue el primero en instalarse en la casa familiar frente al mar y, cuando se marchó, llegó la Infanta Cristina. Tras la estancia de ella, Iñaki regresó de nuevo. Un turno perfectamente orquestado que les permitió disfrutar del mismo refugio sin necesidad de coincidir.

Aquella vivienda, que en su día fue testigo de veranos felices, sigue siendo compartida. Ambos participan en los gastos, pero el acuerdo es firme: si está Cristina, Iñaki no puede estar.

En las imágenes exclusivas que publica Semana vemos a la exmujer de Urdangarin en una faceta muy alejada del protocolo. En una de ellas aparece con un caftán de rayas blancas y negras, descalza y con unas zapatillas deportivas Salomon en la mano —valoradas en más de cien euros—. En otras instantáneas se la aprecia con un conjunto sencillo de bermudas, blusa clara y sombrero de ala ancha: la imagen más cercana y cotidiana de la Infanta, como una turista más disfrutando de la brisa atlántica. En esas fotografías también aparece una cuñada suya, hermana de Iñaki, muestra de que mantiene buena relación con la familia de su exmarido.

Por su parte, el exdeportista olímpico es retratado recorriendo la zona en bicicleta, jugando a las palas en la playa y compartiendo paseos con su hijo mayor. También dedicó tiempo a la lectura en la arena, tomando notas con bolígrafo en dos de los libros que llevaba consigo: El escándalo del cuerpo delgado y Homo Solver.

Urdangarin atraviesa ahora una etapa de serenidad. Reside en Vitoria con su pareja, la abogada Ainhoa Armentia, y combina su vida doméstica con un nuevo proyecto profesional: Bevolutive, enfocado en acompañar a deportistas y directivos en momentos de cambio y superación. «Mi vida hoy es tranquila, ordenada y sencilla», ha confesado en alguna ocasión, y las imágenes captadas en la costa francesa parecen reflejarlo.

Este idílico pueblo del País Vasco francés ha sido durante años el paraíso familiar de los Urdangarin Borbón. Situado a seis kilómetros de Biarritz y a veinte de San Juan de Luz, conquista con sus seis playas, su núcleo urbano de arquitectura vasca y rutas como el sendero del litoral, que recorre los acantilados hasta San Sebastián. En sus colinas se alza el Castillo de Ilbarritz, joya del siglo XIX con vistas únicas al océano.

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