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Antonio BanderasGTRES

El emotivo regalo que ha recibido Antonio Banderas por su cumpleaños casi un mes después

Acaba de soplar 65 velas, pero de jubilarse ni hablar. El malagueño más internacional lo ha celebrado con un regalo lleno de emoción

Antonio Banderas ha cumplido 65 años con la energía intacta y sin intención de levantar el pie del acelerador. Aunque la fecha señalada fue el pasado 10 de agosto, los regalos siguen llegando. Semanas después recibió un obsequio que lo conmovió especialmente: una ciudad de Málaga en miniatura, diseñada en relieve y cargada de significado. La maqueta reproduce calles, plazas y edificios de su ciudad natal. Algunos aparecen en gris, recordando rincones que han marcado su biografía, mientras que en rojo destaca un lugar que define su presente: el Teatro del Soho CaixaBank, el proyecto cultural al que se entrega con pasión y al que él mismo llama «el proyecto de mi vida».

En su perfil de Instagram, el intérprete explicó que el retraso en la entrega se debió a que se encontraba rodando en Londres durante su cumpleaños. Ese desfase, lejos de restarle importancia, añadió emoción al momento: lo que sus amigos le regalaron no fue un simple objeto, sino un mapa emocional. Una especie de espejo que resume quién es este artista global que jamás cortó el cordón umbilical con su ciudad natal.

La infancia

Su historia comenzó el 10 de agosto de 1960 en la capital de la Costa del Sol. En casa lo llamaban Nonito y, como tantos niños, soñaba con ser futbolista. Incluso llegó a jugar en el filial del Málaga. Sin embargo, una lesión a los 14 años frustró aquella ilusión. El revés, lejos de hundirlo, abrió la puerta a otra pasión que lo marcaría para siempre: la interpretación. Con apenas 19 años, decidido a dedicarse al arte dramático, se marchó a Madrid con 15.000 pesetas en el bolsillo y un detalle protector de madre: bolsillos cosidos en el forro de la chaqueta «por si acaso».

Antonio Banderas y Nicole KimpelGTRES

La capital le ofreció el trampolín que buscaba. El teatro fue su primer escenario, hasta que un encuentro con Pedro Almodóvar lo situó en el epicentro de la Movida y lo empujó al cine. La conexión con el director manchego fue el inicio de una filmografía que lo catapultó más allá de las fronteras. En 1992 dio el salto a Hollywood y pronto se convirtió en embajador del talento español con películas como La máscara del Zorro, Evita o Philadelphia.

Pero, pese al glamour de las alfombras rojas, el hijo de Málaga nunca dejó de mirar al sur como brújula. Con el paso de los años regresó no solo como hijo agradecido, sino como impulsor cultural. El Teatro del Soho CaixaBank, ubicado en el antiguo Teatro Alameda (1961-2018), es la mejor prueba: un espacio privado que ha situado a la ciudad en el circuito internacional de las artes escénicas y que refleja su deseo de compartir con sus vecinos lo aprendido en cuatro décadas de carrera.

El infarto

Ese compromiso con sus raíces se intensificó tras el infarto que sufrió en 2017. Con 56 años, aquel episodio lo obligó a replantearse prioridades y a abrazar la vida con otra perspectiva. Desde entonces habla con serenidad de la importancia del presente y de estar en el «aquí y ahora». Y ese «ahora» pasa inevitablemente por su tierra, donde encuentra la calma, la identidad y el sentido. Y además forman parte de su vida espiritual y cultural la Hermandad de la Virgen de Lágrimas y Favores, una cofradía de la Semana Santa de su ciudad en la que participa activamente desde hace décadas, tanto como miembro como portador de su trono en procesión.

En lo personal, también atraviesa un momento de estabilidad. Desde 2014 comparte su vida con Nicole Kimpel, la mujer que se ha convertido en su gran apoyo y compañera inseparable. Se conocieron en el Festival de Cannes en mayo de aquel año, en plena vorágine del cine, y desde entonces no se han separado. La empresaria y asesora financiera de origen alemán y holandés le ha acompañado en los momentos más decisivos de la última década. Discretos pero cómplices, han logrado consolidar una relación que ya supera los diez años y que él define como un pilar fundamental en su vida, tan importante como su carrera o sus raíces.