Fundado en 1910
Juan Roig y Hortensia Herrero

Juan Roig y Hortensia Herrero

Así es el pueblo donde Juan Roig se siente en casa y le ha servido de inspiración empresarial

En el mapa de Valencia existe un rincón discreto, casi secreto, donde aún suena el tañido de campanas antiguas. Con 942 habitantes, en Poble Nou (Pueblo Nuevo, en castellano) miran con admiración el imperio que ha levantado Juan Roig. Aquí, entre huertos fértiles, nacieron sus padres Francisco Roig Ballester y Trinidad Alfonso Mocholí. Aquellas manos curtidas por el trabajo aprendieron pronto el significado de la palabra «constancia». Dedicado al sector agropecuario, Paco, conocido como el porquero, fundó Cárnicas Roig, a la que convirtió en una gran compañía.

Juan Roig nació en Valencia en 1949, pero su infancia estuvo marcada por el eco de este caserío huertano, donde sus padres habían crecido y al que regresaban con frecuencia. Fue en ese ambiente, entre la tradición agrícola y la disciplina del trabajo, donde se forjó un carácter que haría de la cultura del esfuerzo el pilar de su visión empresarial. Con el paso del tiempo, los padres se trasladaron definitivamente a la ciudad, y en 1977, a partir del negocio familiar Cárnicas Roig, fundaron Mercadona, la empresa que acabaría revolucionando la distribución alimentaria en España, de la cual Juan asumió la dirección en 1981.

En la memoria de la familia quedan los trayectos en los que acomodaba a sus hijos en un coche modesto para visitar carnicerías y mercados. En esos recorridos breves, entre establos y acequias, los muchachos comprendían sin darse cuenta que la prosperidad no nace del azar, sino de la disciplina, la constancia y la capacidad de sacrificio. De esa experiencia íntima nacería más tarde una manera de entender la empresa que acabaría transformando el comercio español.

Poble Nou

Poble Nou

Pero este lugar no es solo recuerdo familiar: también guarda un legado común. Quien pasea hoy por sus calles puede detenerse ante la iglesia de San Bernardo Mártir, levantada en 1951 gracias a la voluntad de los propios feligreses, cuyas campanas aún marcan el pulso del vecindario. Más adelante se alza el Molí dels Alters, molino harinero del siglo XIX que aprovechaba la fuerza del agua de la acequia de Mestalla. Declarado Bien de Relevancia Local, permanece en silencio, castigado por el tiempo y el humo de los coches, mientras los vecinos reclaman que recobre su dignidad como espacio de futuro. También sobreviven alquerías históricas como la del Pi, convertida en salón de celebraciones.

Arroz del restaurante Poble Nou

Arroz del restaurante Poble Nou

El presente, sin embargo, se muestra incierto. Las casas de los años setenta envejecen al mismo ritmo que sus habitantes, los jóvenes emigran y la población disminuye año tras año. Y, aun así, la memoria de aquel origen no se apaga. Muy al contrario, se mantiene viva en el proyecto más ambicioso de Juan Roig: el Roig Arena, un coliseo contemporáneo que se levanta junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias como una puerta abierta al Mediterráneo para los grandes espectáculos deportivos, culturales y musicales.

Imagen tomada durante la presentación del Roig Arena de Valencia

Imagen tomada durante la presentación del Roig Arena de ValenciaEuropa Press

Ese vínculo se materializa en el corazón mismo del recinto. Allí se ubica un espacio cargado de simbolismo: el restaurante Poble Nou, bautizado con el nombre del lugar donde comenzaron las raíces familiares. No es una simple propuesta gastronómica, sino un homenaje encendido en leña y brasas. Bajo la dirección del chef Miguel Martí, la cocina se convierte en un diálogo entre tradición y modernidad: arroces cocinados al fuego vivo, esgarraet con bacalao ahumado, pescados del día, carnes al hierro candente y hortalizas de la huerta reinterpretadas con delicadeza. El local ocupa el segundo anillo del recinto, con una terraza propia que se abre hacia la ciudad y un comedor interior desde el que se contempla la pista del Roig Arena, donde el bullicio de los grandes eventos se funde con el ritual pausado del buen comer. Así, el lugar que un día pareció condenado al olvido revive como palabra viva dentro de un proyecto concebido para trascender generaciones.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas