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Pablo Iglesias explica por qué decidió matricular a sus hijos en un colegio privado

Pablo Iglesias e Irene Montero tienen tres hijos en común: Aitana, la primogénita, y los mellizos Leo y Manuel

En los últimos días, Pablo Iglesias e Irene Montero han sido blanco de las críticas por una decisión que dista mucho de los ideales que han predicado a lo largo de su trayectoria. La pareja ha decidido matricular a sus hijos en un centro de carácter privado en la Comunidad de Madrid, algo que difiere del discurso que abanderan y que han tratado de justificar ante sus seguidores para defenderse de los cuestionamientos de la oposición.

El exvicepresidente del Gobierno ha alegado que los menores estaban sufriendo «presión social» y, para atajar ese problema, la solución que ha tomado ha sido la referida. Un movimiento que llega después de haber criticado duramente dicha modalidad educativa. «Es un mecanismo de segregación social», afirmó. Y siguiendo la misma línea, verbalizó que no era algo pensado para todo el mundo, solo para personas adineradas. Unas declaraciones que critican una posición privilegiada de la que ahora gozan por sus abultados sueldos de dinero público y que ha hecho que los ciudadanos tachen su decisión de un acto de hipocresía, incongruencia y doble moral que engaña a los votantes.

Se trata de una institución académica situada en el municipio de Las Rozas, al noroeste de la capital. Para gozar de sus servicios, las familias tienen que hacer un gran desembolso de dinero que se aproxima a los 500 euros por niño y mes. Para Iglesias y Montero, esto se traduce en un total de 1.500 euros invertidos en educación, ya que tienen tres niños en común.

Las instalaciones están compuestas por varias pistas deportivas, un gimnasio cerrado, auditorio, biblioteca, laboratorio y todas las facilidades para otorgar a los menores una formación puntera. Uno de sus servicios más demandados es el comedor, que cuenta con un menú muy completo con opciones veganas. Verduras, frutas de temporada, quinoa, carne guisada, guisantes, bizcochos o bonito son algunas de las apuestas del centro para nutrir a sus alumnos.

Esta nueva contradicción se suma al sinfín de movimientos contrarios a Podemos que ha llevado a cabo la pareja. Si nos remontamos a los inicios de Iglesias como miembro de la formación morada, él mismo aseguró que nunca cambiaría su vida en Vallecas, el barrio obrero en el que residía antes de ser una figura pública y en el que estaba «muy a gustito». Pero para sorpresa de nadie, en cuanto su carrera política comenzó a despegar, trasladó su residencia junto a Montero a un lujoso chalet de Galapagar, al norte de Madrid. Un inmueble que adquirieron gracias a sus ingresos procedentes de las arcas públicas.

Si seguimos analizando sus vidas, este mismo verano Irene Montero viajó junto a un grupo de amigas a Menorca. Una escapada que llega después de criticar el turismo masivo en las islas que ella misma compartió en sus redes sociales. Una publicación que no tardó en llenarse de comentarios críticos como «unas vacaciones muy comunistas, yo os hacía en un camping» o «comunistas de caviar». A su lado estuvo Ione Belarra, otra diputada que comulga con la ideología de izquierdas y que rompe con sus ideales por ocio y diversión para disfrutar en una tumbona en las playas de Baleares.