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El Rey Juan Carlos se despidió del verano en Sangenjo a bordo de una bateaGTRES

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El menú gallego que disfrutó el Rey Juan Carlos en alta mar

Cenó en una batea junto a su hija, la infanta Elena, su nieta, Irene Urdangarin, y su sobrina, Simoneta Gómez-Acebo

El Rey Juan Carlos ha puesto este fin de semana el broche de oro a la temporada estival. En su visita a Sanxenxo, que se ha convertido en su lugar de referencia y particular refugio en España, ha convocado a todos sus familiares y amigos a las 7 y media de la tarde del sábado en el Náutico de la ciudad. Una cita que tenía como único fin disfrutar junto a su núcleo duro de una agradable velada a bordo del Deiramar Dos. Una batea que surcó las aguas de las Rías Baixas y que fondeó entre las playas de Chancelas y Combarro, en Poio. Fue después de lanzar las anclas al fondo del mar cuando los presentes comenzaron a degustar manjares típicos de la zona.

El menú, con sabor gallego, estaba compuesto por mejillones, sardinas o percebes, todo ello acompañado de jamón y regado con vinos de las Rías Baixas y de La Rioja. La nota dulce la pusieron la bica y el roscón, dos postres esponjosos, tradicionales de Galicia y similares al bizcocho tradicional.

Lejos de ser la recurrente excursión plagada de turistas en la que, por 25 euros, disfrutas, con palpables diferencias, del plan mencionado, podríamos catalogarlo como la versión más exclusiva de lo que supone salir en un mejillonero. Mantel blanco, vajilla de cristal y ambiente reservado en lo que se ha transformado en un auténtico salón flotante.

Tal y como se aprecia en las imágenes, el espacio estaba cubierto con lonas de plástico transparente que protegían a los comensales, pero permitían a los curiosos observar lo que sucedía en el interior. El toque festivo lo dieron unas luces que colgaban en el techo a modo de guirnalda.

Durante toda la cena, el que fuera monarca de España casi cuatro décadas permaneció muy bien rodeado. La ausencia de Laurence Debray, su biógrafa, contrastó con la visita inesperada de su nieta, Irene Urdangarin. Una llegada que se produce cuando la joven se encuentra cursando el segundo año del grado de Gestión de Hostelería, Turismo y Eventos, en la Universidad de Brooks, en Oxford. A su lado y de forma incondicional estuvo su hija, la Infanta Elena, y también su sobrina, Simoneta Gómez-Acebo, hija de doña Pilar de Borbón y Borbón y su esposo, Luis Gómez-Acebo.

La Infanta Elena, Simoneta e Irene Urdangarin, en SangenjoGTRES

Quien no podía ausentarse y no lo hizo fue Pedro Campos, el anfitrión y fiel escudero del protagonista, junto a su mujer, Cristina Franze. Entre los asistentes y como símbolo deportivo, destacaron los regatistas Miguel Lago y Alberto Viejo. Como no podía ser de otra manera, no faltó representación institucional; el alcalde de Sangenjo, Telmo Martín, no se perdió la cita y tampoco lo hizo el presidente de la Diputación de Pontevedra, Luis López. En torno a la medianoche y con el estómago lleno, la embarcación volvió al pantalán y todos pisaron tierra firme.

La Infanta Elena, junto a su prima Simoneta y su sobrina Irene UrdangarinGTRES

Este acontecimiento, celebrado durante la quinta visita del Rey a España, se enmarca dentro de la 10.ª edición de la Regata Rey Juan Carlos I - El Corte Inglés Máster. La vela es uno de los principales motivos que mueve al padre de Felipe VI a viajar desde Abu Dabi hasta nuestro país. En Sanxenxo aprovecha para disfrutar de su mayor hobbie, reencontrarse con su familia y compartir ratos con su círculo gallego. Un territorio que ya la siente como su casa y que le acerca un poco más a su vida pasada.