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Lamine Yamal, flanqueado por su padre Mounir, y su abuela Fátima, junto a otros familiares en la gala Balón de Oro 2025GTRES

Quiénes son los 12 familiares que acompañaron a Lamine Yamal a la gala Balón de Oro

París, la ciudad de la luz y de los focos, estaba reservada este lunes para coronar al mejor futbolista del mundo. Sin embargo, el gran protagonista no fue Dembélé, ganador del Balón de Oro, sino Lamine Yamal, que a sus 18 años recogió el Trofeo Kopa al mejor jugador sub-21 y convirtió la gala en un espectáculo propio. El delantero del FC Barcelona apareció con un esmoquin de Dolce & Gabbana, joyas de Van Cleef & Arpels y un reloj Patek Philippe Cubitus Ref. 7128/1R en oro rosa de 18 quilates, valorado en unos 120.000 euros. Un guiño de «niño rico» que recordaba que, aunque sigue siendo un adolescente, ya juega en otra liga también fuera del césped.

Lo escoltaba un séquito de unas 20 personas de su plena confianza. Entre ellas, Joan Laporta y parte de la expedición blaugrana, su asesor de comunicación, un DJ amigo del jugador y, por supuesto, 12 familiares que parecían formar un auténtico once de gala con suplentes incluidos. Nicki Nicole brilló por su ausencia, pese a la expectación de verlos juntos por primera vez. El gran protagonismo fue para los suyos.

La familia Yamal desfiló en bloque por la alfombra roja, todos de negro. Los hombres, traje, corbata o pajarita; las mujeres, sobrias y elegantes. Solo una excepción rompió la uniformidad: la abuela Fátima, por parte de padre. Vestida con túnica en tonos crudo y blanco, velo a juego y bolso negro, su presencia solemne la convirtió en el verdadero faro del clan. El instante más comentado llegó cuando Lamine le besó la frente frente a los fotógrafos. «La adoro», repite siempre el jugador. Y no es para menos: el joven ha contado en más de una ocasión la historia de su abuela, cómo llegó sola en autobús desde Marruecos, parando en Algeciras y Granada hasta llegar a Mataró. Fue la primera en pisar suelo español y trabajó de mañana, tarde y noche para que después pudiera reunirse el resto de la familia.

Lamine Yamal con su madre Sheila EbanaGTRES

También estuvo su madre, Sheila Ebana, a la que él define como «lo que más quiero». De origen guineano, posó con su pareja actual y con el pequeño Keyne, hermano menor de Lamine, que con apenas tres años se robó todas las miradas gracias a un mini traje negro y un chupete amarillo que rompía la solemnidad del acto. En la otra orilla estaba su padre, Mounir Nasraoui, marroquí y pintor de profesión, que no tardó en hacer ruido tras la gala: «Ha pasado algo muy raro, es el mayor daño moral a un ser humano. Lamine es el mejor del mundo con mucha diferencia».

El resto del grupo lo completaron primos y tíos. Mohamed «Moha», primo inseparable y uno de los más cercanos a Yamal, lució su perilla característica y ejerció, como siempre, de sombra y confidente. No es raro verlo en sus redes sociales ni escucharlo contar anécdotas, como aquella vez que hizo de chófer para llevar a Lamine a la Masía. «Es muy buen chico. Tranquilo, escucha, no busca problemas. Lo único que quiere es jugar al fútbol», explicó en una ocasión, confirmando que actúa como primo, hermano y mentor. También estuvo Abdul, el tío panadero de la Panadería Arábica en Mataró, un local que ya funciona como museo familiar: fotos de sus primeros pasos, trofeos de niño y hasta un cartel que recuerda el minuto exacto de su debut con el Barça. Las cámaras también captaron a sus primas adolescentes, habituales de TikTok, donde graban vídeos bailando o gastándole bromas al jugador.

Y como broche final, un detalle simpático revelado por Joan Laporta tras la gala: «Lamine nos invitó a unas hamburguesas para cenar en París». Del reloj de 120.000 euros en la muñeca a una cena rápida en la capital gala. El contraste perfecto para entender quién es Lamine Yamal: un joven que ya viste como estrella mundial, pero que sigue celebrando como un chico de barrio rodeado de los suyos.