Lamine Yamal, con su padre, Mounir Nasraouiy su abuela Fátima
Radiografía de la familia de Lamine Yamal: el niño de barrio e hijo de inmigrantes que factura 20 millones anuales
El astro azulgrana acaba de cumplir 18 años y sabe que es el mejor futbolista, por lo que se permite presumir de gustos tan caros como horteras
¿Hay que exigirles a los deportistas de élite que sean un referente para la juventud española? Sí y no. A cualquier madre le gustaría tener un hijo con la disciplina de Rafa Nadal o la actitud y el compromiso de Carlos Alcaraz. Pero no ocurre lo mismo con los futbolistas, que triunfan sin cumplir los 18 años y provienen de familias humildes y desestructuradas. El caso que mejor lo ilustra es el de Lamine Yamal, en el punto de mira por su fiesta de 18º cumpleaños, con chicas de imagen y enanos. El astro azulgrana sabe que es uno de los mejores del mundo y se permite ostentar y presumir de gustos tan caros como horteras. No quiere ser ejemplo de nada.
En búsqueda constante del foco, Lamine Yamal no se achanta ante las críticas. Provoca y llama la atención. Se tiñó el pelo de rubio para la final de la Copa del Rey y en cuanto ve una cámara, saca la lengua y presume de ortodoncia. A muchos les sorprenderá su comportamiento y actitud chulesca, pero una radiografía de su familia y entorno puede ayuda a entender en lo que se ha convertido hoy.
Lamine Yamal nació hace 18 años en Esplugas de Llobregat y se crio en el barrio marginal de Rocafonda, en Mataró. Su madre es Sheila Ebana, una camarera ecuatoguineana que trabajó en el McDonald's de Mataró, y se ha reconvertido en estrella de Tik Tok. Su padre es Mounir Nasraoui, un pintor de edificios de Larache, que emigró a España, siguiendo los pasos de su madre Fátima, nacida en Tánger y afincada en Madrid.
Lamine Yamal y Mounir Nasraoui
Nasraoui saltó a los titulares por atacar una carpa de Vox en Mataró, en mayo de 2023. Tiró huevos y se abalanzó contra la caseta instalada por los militantes del partido obligando a cuatro agentes de los Mossos d'Esquadra a intervenir. Le condenaron a pagar una multa de 546 euros por los delitos leves de maltrato y de daños. El pasado verano, fue apuñalado en la calle Frank Marshall del barrio de Rocafonda, cuando paseaba a su perro y desde un balcón le arrojaron agua. Se evidenció su carácter conflictivo y ahora el juez le habría imputado por un delito de lesiones al joven que le acabó atacando. Su presencia en conciertos y discotecas resulta habitual y su actitud en redes sociales es provocadora.
En Rocafonda todos hablan de Yamal, quien celebra los goles haciendo el 304 con las manos, los últimos tres dígitos del código postal del barrio. Creado en la década de los 60 para acoger a la población procedente del sur de España, en los 90 se disparó con la llegada de extranjeros, la mayoría de África. Según el Instituto Nacional de Estadística, casi la mitad de la población de Rocafonda está en riesgo de pobreza.
Sheila Ebana con su hijo Lamine Yamal
Sheila Ebana emigró a España siendo una adolescente y dio a luz a Lamine a los 21 años, fruto de un noviazgo con Mounir. Se separaron cuando el futbolista tenía solo tres. Sheila ha sabido monetizar el tirón y la fama de su hijo y ella suma más de 200.000 seguidores en Instagram y cerca de millón y medio en Tik Tok. Comparte momentos familiares, celebraciones, escenas emotivas entre hermanos. Gracias a ello ha empezado a colaborar con marcas locales. «Yo a lo mejor no tenía la mejor infancia del mundo, pero mi madre hacía que yo no viera nada, solo lo bonito», ha reflexionado el delantero.
Tras su ruptura con el padre del futbolista, rehizo su vida y tiene otro hijo, Kenay, que nació en 2022. La familia vive en el Maresme, mientras que Mounir y su madre Fátima continúan en Rocafonda.
Lamine Yamal
Lamine Yamal ingresó con siete años en La Masía, la fábrica de talentos del Barça, donde residió hasta los 17. Su vida transcurría en una habitación sin grandes lujos pero con lo necesario, como una cama y un escritorio, para sacarse los estudios de la ESO. Luego se independizó y se instaló en un piso en Sant Joan Despí, cerca de la Ciutat Esportiva Joan Gamper.
Lamine Yamal es una de las grandes estrellas del FC Barcelona y del fútbol europeo. Y eso se paga. Este miércoles, firmó una extensión contractual hasta el año 2031 que lo posiciona como uno de los jugadores mejor pagados del mundo. A través de la negociación de su agente, Jorge Mendes, ha alcanzado un acuerdo para cobrar en torno a 40 millones anuales brutos, unos 20 millones limpios, lo que supone que cobrará más de tres millones de euros mensuales o casi 800.000 euros cada semana. Cada hora que pasa supondrán 4.500 euros para el joven jugador, mientras que cada minuto serán 76 euros para sus ahorros. Además, a sus ingresos nominales hay que añadir los pagos publicitarios y otros negocios que puedan impulsar sus financias durante los próximos años.
Recientemente, se le ha visto con amigos navegando en un yate impresionante por las aguas de Ibiza y ha recibido como regalo de cumpleaños un collar de oro y diamantes, cuyo valor supera los 400.000 euros. Pero lo que más ha irritado a la opinión pública es su polémica fiesta de cumpleaños. ¿Tiene Lamine Yamal derecho a invertir su fortuna en juergas que dilapidan su imagen?