Fundado en 1910
El rey Juan Carlos en Zarzuela junto al Canciller alemán, Helmut Schmidt, y el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez

El rey Juan Carlos en Zarzuela junto al Canciller alemán, Helmut Schmidt, y el presidente del Gobierno, Adolfo SuárezEFE

Así es por dentro el Palacio de La Zarzuela, el refugio añorado del Rey Juan Carlos

El Rey Juan Carlos fijó su residencia en Abu Dabi en 2020 y desde entonces son muchos los que desean que regrese a España. Después de la desclasificación de archivos relacionados con el 23-F, ha quedado demostrado el importante papel que jugó para parar el intento de golpe de Estado y garantizar la continuidad del régimen democrático. La Casa de Su Majestad el Rey ha recalcado que la decisión de volver al país del que fue jefe de Estado durante 39 años «depende únicamente de él», aunque el periodista Carlos Herrera afirma que Don Juan Carlos tiene una petición: solo volverá «si pudiera quedarse en su casa, La Zarzuela». Pero, ¿cómo es este palacio y por qué tiene tanta importancia en la historia?

La Zarzuela se convirtió en la residencia oficial de la Familia Real en 1963, donde se encontraba un edificio construido en el siglo XVIII por orden del Infante Fernando, hermano de Felipe V, primer Borbón en reinar en España. Su objetivo era tener un coto de caza donde pudiera disfrutar del aire libre y de la naturaleza, pero con el paso del tiempo esta propiedad adquirió otro carácter. Don Juan Carlos y doña Sofía convirtieron esta casa en su hogar, cuando todavía eran Príncipes de España y durante su reinado. En cambio, Felipe VI, tras su proclamación en 2014, prefirió quedarse en el Pabellón del Príncipe.

Palacio de Zarzuela

Palacio de Zarzuela

Palacio Zarzuela

Palacio Zarzuela

El Palacio de la Zarzuela ha experimentado varias reformas a lo largo del tiempo, desde que se construyó como pabellón de caza hasta el aspecto que ofrece en la actualidad. Es más, su ubicación en una zona de intensos combates durante la Guerra Civil hizo que sufriera importantes daños, hasta el punto de que quedó prácticamente en ruinas. Poco después de terminar la guerra, en 1941 se encargó un proyecto de reconstrucción que no se puso en marcha hasta la década de 1950.

El arquitecto responsable de la reconstrucción fue Diego Méndez. Alumno de Pedro Muguruza, Méndez aseguró en unas declaraciones a la revista ¡Hola! que encontró el palacio completamente destruido: «La tomaron como punto de mira los nacionalistas cuando estaban en las inmediaciones de Madrid y lo destruyeron por completo. Fue Franco quien me comunicó que quería reconstruir el palacio como alojamiento para el príncipe. Conservé nada más que la estructura. Todo lo demás es nuevo: sótanos, jardines, piscina...», aseguró el arquitecto, que comentó que los trabajos costaron menos de 40 millones de pesetas.

El edificio principal tiene dos plantas que están decoradas con muebles de Patrimonio Nacional y a las que se añadieron dos alas laterales para las oficinas de los trabajadores y para habitaciones privadas de la familia. También hay una zona de desvanes y un semisótano, en el que se encuentran varias áreas de servicios. En la planta baja están el despacho del Rey y una biblioteca. También hay varias salas de estar. Ya en la primera planta encontramos los dormitorios y habitaciones de invitados.

Los jardines son una de las joyas de la finca, ya que están rodeados de un precioso bosque en el que abundan los ciervos y otros animales. Además, hay varias instalaciones para el deporte y el ocio, como una piscina, pista de tenis y de squash y unas pistas de hípica que Don Juan Carlos mandó construir para la Infanta Elena. En el recinto no falta una ermita, en la que se han celebrado bautizos y comuniones.

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