Rafa Nadal, con sus padres, y su hermana
El viaje de Rafa Nadal a Japón con sus hijos, sus padres y su mujer
A su lado, su esposa Mery Perelló, sus hijos Rafa y el pequeño Miquel, sus padres Sebastià y Ana María, su hermana Maribel y su suegra María Pascual
El cambio de la raqueta por la maleta no le sienta nada mal. A juzgar por la enorme sonrisa que luce en sus últimas fotos, Rafa Nadal parece haber encontrado una nueva rutina alejada de la competición… aunque no por ello menos intensa. Desde que anunció su retirada del tenis profesional el 10 de octubre de 2024, el manacorí vive una etapa distinta, marcada por los viajes, la familia y un ritmo más relajado -dentro de lo que cabe-.
A sus 39 años, el campeón de 22 Grand Slams se ha ganado el derecho a descansar, pero quienes lo conocen saben que Nadal no sabe estar quieto. Siempre meticuloso, siempre activo, ahora reparte su tiempo entre su familia, su Academia de tenis en Manacor, varios proyectos empresariales y, como vemos, alguna que otra escapada muy bien elegida.
Su última aventura ha sido en Japón, el país que se ha convertido en el gran destino de moda este 2025. Con más de 18 millones de visitantes internacionales en la primera mitad del año y la Expo 2025 Osaka, el país asiático combina cultura, modernidad y ese punto de serenidad que parece encajar a la perfección con esta nueva versión del deportista.
«¡Lo pasé genial en Japón con mi familia! Me encantó explorar, aprender sobre la cultura, tradiciones y visitar lugares increíbles. ¡Gracias por toda la amabilidad y cálida bienvenida!», escribió en Instagram, junto a una galería de fotos que destilan paz y buen humor.
En ellas aparece acompañado de su mujer, Mery Perelló, sus padres Sebastià Nadal y Ana María Parera, su hermana Maribel y su suegra María Pascual, además de sus dos hijos: Rafa, de tres años, y el pequeño Miquel, de apenas tres meses. Todos juntos protagonizan un viaje que combina templos, naturaleza y momentos de descanso, sin perder la sonrisa.
Rafa Nadal y Maribel
El recorrido fue de lo más completo. La familia visitó el templo Kiyomizu-dera, en Kioto, uno de los monumentos Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, famoso por su impresionante estructura de madera y las vistas panorámicas sobre la ciudad. En Tokio, no faltó una parada en el Sensō-ji de Asakusa, el templo más antiguo de la capital, con su emblemática pagoda de cinco pisos y la gran linterna roja que da la bienvenida a los visitantes. También pasearon por los jardines del Palacio Imperial, un verdadero oasis de calma y tradición en pleno corazón de la metrópoli. Se animaron, también, a vestir yukatas, la versión ligera del kimono, durante su estancia en un ryokan, los alojamientos tradicionales japoneses que en sus orígenes acogían a viajeros de paso y hoy se han convertido en exclusivas casas de descanso para visitantes de todo el mundo
No hay duda de que el viaje familiar ha tenido algo de simbólico. Después de tantos años de sacrificio, lesiones y disciplina, Nadal parece disfrutar ahora de lo esencial: el tiempo compartido. Lo dijo él mismo hace poco en el podcast NDL Pro Health: «Antes me levantaba con despertador. Ahora tengo un niño que me despierta a las siete, más o menos». Su segunda paternidad, con el nacimiento de Miquel el pasado 7 de agosto, ha reforzado ese deseo de disfrutar de una vida más tranquila junto a Mery, su compañera desde la adolescencia y pilar en todos sus éxitos.