Miguel Ángel Valero
Qué fue del actor que interpretó a Piraña en 'Verano Azul'
Cambió los veranos en Nerja por los laboratorios de la Universidad Politécnica de Madrid
«Chanquete ha muerto» fue la frase que marcó a una generación entera, pero el recuerdo que muchos guardan de Verano Azul está lleno de risas, bicicletas y veranos infinitos. Entre los protagonistas de aquel grupo de amigos que recorría las calles de Nerja, uno destacaba por su desparpajo y ternura: el entrañable Piraña. Aquel niño regordete de sonrisa fácil, se convirtió sin proponérselo en uno de los rostros más queridos de la televisión española. Detrás de él estaba Miguel Ángel Valero, que tenía apenas ocho años cuando el director Antonio Mercero lo eligió para dar vida al personaje que lo acompañaría toda la vida.
Miguel ángel Valero y Juanjo Artero
Lo curioso es que aquel éxito, tan precoz y tan abrumador, no definió su destino. La historia de Miguel Ángel Valero es la de un niño que tocó la fama antes de saber lo que era y que, en lugar de quedarse atrapado en ella, decidió buscar su propio camino. Tras el fenómeno televisivo que convirtió Verano Azul en un clásico, participó en películas como Chispita y sus gorilas, Padre no hay más que dos o Buenas noches, señor monstruo, todas estrenadas a principios de los ochenta, cuando España aún despertaba a la modernidad. Junto a su inseparable Tito, interpretado por Miguel Joven, incluso formó el dúo musical Los Pirañas, con el que grabaron un disco y recorrieron escenarios infantiles. Pero cuando muchos esperaban que siguiera en el mundo del espectáculo, él tomó una decisión que sorprendió a todos: dejar el cine y centrarse en los estudios. Tenía solo quince años y una determinación poco común para su edad.
Hoy, a sus 54 años, es doctor ingeniero en Telecomunicaciones y profesor en la Universidad Politécnica de Madrid, donde se ha convertido en una autoridad en materia de accesibilidad y tecnología social. Su especialidad consiste en diseñar soluciones que hagan la vida más fácil a las personas mayores o con discapacidad. De hecho, su trabajo ha ido siempre más allá de la teoría, buscando aplicaciones reales que mejoren la vida cotidiana.
Fruto de esa vocación práctica, su investigación lo ha llevado a crear el llamado Hogar Digital Accesible, una vivienda de 90 metros cuadrados dentro del campus universitario que reproduce una casa real adaptada a las necesidades físicas, sensoriales y cognitivas de cualquier persona. Allí se prueban dispositivos, sistemas de domótica y herramientas que buscan un mismo fin: mantener la autonomía y la dignidad.
A lo largo de los años, su compromiso con la accesibilidad también lo ha llevado al servicio público. Entre 2014 y 2021 ocupó distintos cargos institucionales: fue director del Centro de Referencia Estatal para la Autonomía Personal y Ayudas Técnicas del Imserso y, posteriormente, responsable de la Oficina de Accesibilidad del Ayuntamiento de Madrid. En ambos puestos impulsó proyectos destinados a acercar la tecnología a quienes más la necesitan.
Además de su labor académica e institucional, Valero ha desarrollado una intensa actividad solidaria. Ha trabajado como cooperante en Guatemala y Etiopía, donde ayudó a desarrollar incubadoras neonatales de bajo coste para reducir la mortalidad infantil.
Convertirse en doctor en Telecomunicaciones, por otra parte, no es tarea fácil. Exige cerca de una década de formación, paciencia y una mente analítica, pero también la curiosidad de quien no se conforma con lo evidente. Y es precisamente esa mezcla de rigor y curiosidad lo que define su trayectoria. Tal vez por eso, su vida encaja tan bien con aquel niño que, en pantalla, preguntaba por todo y siempre quería aprender.