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El padre de Chenoa

El padre de Chenoa, José Carlos Corradini

El padre de Chenoa, enfermo de sarna y en pobreza extrema

El padre de la cantante reaparece desde Argentina en un medio español: cuenta que vive con sarna y lanza un mensaje demoledor

Picor intenso, ampollas rojizas que arden al mínimo roce, pequeñas burbujas en la piel que se rompen al rascarse y ese hormigueo desesperante que empeora por la noche, como si algo reptara bajo la epidermis. Así empiezan la mayoría de los casos de sarna, una enfermedad tan molesta como estigmatizada, que suele asociarse a condiciones de hacinamiento, a falta de recursos y a espacios donde el contacto cercano entre personas mayores es inevitable.

Y es precisamente en ese escenario donde se encuentra ahora el padre biológico de Chenoa, José Carlos Corradini, que tendría 71 años y que ha contado en una entrevista con La Razón que ha contraído sarna en la residencia argentina en la que vive desde hace dos meses. Su situación, además de delicada a nivel sanitario, es también extremadamente precaria. Explica que está «en la más absoluta pobreza», que su única entrada de dinero es una pensión que no supera los 300 euros y que depende de la ayuda de vecinos y conocidos para sobrellevar el día a día. Asegura que luchó durante meses para conseguir una plaza en este centro de Buenos Aires y, aunque reconoce que su estado de salud es «más o menos bueno», también admite que las condiciones no son las mejores, especialmente para alguien con recursos tan limitados.

La cantante Chenoa

La cantante ChenoaGTRES

A partir de aquí su discurso vuelve a dirigirse a su hija, con la misma dureza que ha mostrado en otras ocasiones. Dice que no le pide dinero, «porque nunca me lo ha dado y no me lo daría», pero que lo que sí quiere es «desenmascararla», porque considera que la imagen pública que proyecta «de niña buena» no coincide con la realidad. Asegura incluso que «ella sabe perfectamente mi precaria situación y nunca se ha dignado a interesarse por mí», y añade que mientras Chenoa, su madre y la pareja sentimental de esta viven sin necesidades, él está sumido en la pobreza más dura. Son declaraciones que él mismo pronuncia, aunque desde hace años mantienen cero contacto.

Pero esta precariedad no es nueva: él mismo ha contado, en otras ocasiones, que se ha dedicado a la venta ambulante, trabajando diez o doce horas al día en la calle y ofreciendo aceite de oliva, guantes de látex y otros productos para poder pagar el alquiler de su casa. De hecho, ha llegado a reprochar que un solo par de zapatos de la cantante «equivaldría a nada» frente a sus necesidades básicas, y asegura que únicamente le pidió alrededor de cien euros «para poder comer y ducharse». También la instó a «recapacitar» para que, según dice, ella pueda «dormir tranquila».

El silencio de la cantante

Mientras tanto, Chenoa continúa completamente ajena a este ruido mediático, concentrada en su vida personal, en su carrera y en ese bienestar emocional que defiende desde hace tiempo. Ella siempre ha evitado hablar de su padre biológico y, cuando lo ha hecho, ha sido solo de manera indirecta, con frases como «he decidido ser feliz en defensa propia», que deja claro que prefiere no abrir puertas al pasado. Su historia familiar es conocida: su madre la crio sola desde que era muy pequeña, fue ella quien asumió todos los roles y quien la sacó adelante.

La distancia entre ambos no es nueva, ni puntual, ni reciente. Se arrastra desde la infancia y se reforzó cuando la madre de Chenoa se trasladó a España con sus hijos cuando la cantante tenía ocho años. Desde entonces no ha habido relación, ni encuentros, excepto aquel en Argentina en el que él se acercó para que le firmara un CD, un gesto que el propio Corradini ha contado en otras entrevistas. A lo largo de los años él ha aparecido en distintos programas, como Sálvame Deluxe en 2016, donde insistió en que «las raíces no se niegan nunca» y en que él no abandonó a nadie, responsabilizando a la madre de la artista del distanciamiento. Pero tanto entonces como ahora, la arista se mantiene en silencio, centrada en su vida y en su estabilidad personal, mientras él vuelve a ocupar titulares desde una residencia donde la sarna no es el único síntoma de una historia llena de heridas antiguas.

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