Milagros Tolón
El lado más personal de Milagros Tolón, el nuevo fichaje de Sánchez para el Ejecutivo
La nueva ministra de Educación llega al Consejo de Ministros con una trayectoria política sólida y una biografía llena de anécdotas
La llegada de Milagros Tolón al Consejo de Ministros supone un nuevo paso en una trayectoria política que siempre ha ido muy pegada a su vida personal y a su día a día. La que fue la primera mujer en ocupar la Alcaldía de Toledo asume ahora el Ministerio de Educación en sustitución de Pilar Alegría, dentro de los cambios impulsados por Pedro Sánchez para reforzar su equipo.
Tolón promete su cargo como ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes
Detrás de ese salto al Gobierno hay una historia marcada por el esfuerzo desde muy joven. Creció en una familia humilde y es hija de Rafael Tolón, carnicero del mercado municipal, que falleció a causa de un cáncer cuando ella aún era adolescente. Aquella pérdida temprana fue un golpe duro, pero también un punto de inflexión. Desde entonces tuvo claro que la formación iba a ser su mejor aliada. Gracias a una beca pudo estudiar Magisterio y más tarde Geografía e Historia en Madrid, viajando cada día desde su ciudad natal, una rutina exigente que acabó despertando sus primeras inquietudes sociales y políticas.
Aunque su madre le pidió que no se metiera en política, ese «gusanillo» terminó pesando más. En 1989 se afilió al PSOE y comenzó un camino que la llevaría, con los años, a convertirse en una figura clave del socialismo en Castilla-La Mancha y en una referencia cercana al sanchismo frente a Emiliano García-Page. Antes de ocupar cargos de primer nivel, pasó quince años dando clase en la Escuela de Adultos del barrio del Polígono, una etapa que sigue muy presente en su forma de entender lo público y el compromiso social.
Casada y con dos hijos
En casa, ha construido una vida estable junto a su marido, Antonio Guijarro, con quien comparte más de dos décadas y con quien está casada en régimen de gananciales. Él también conoce bien la política local, ya que fue concejal y diputado regional. Juntos son padres de dos hijos, Jaime y Jorge, que han seguido caminos profesionales alejados de los focos. Ella lo resume sin rodeos: «Lo más importante de mi vida es, fue y será haber sido madre, la maternidad».
En lo cotidiano mantiene un perfil sencillo. Vive en un piso en propiedad, adquirido por compraventa a finales de los años noventa, que comparte con su familia y que incluye plaza de garaje y trastero. Su único vehículo es un Toyota Corolla. En cuanto a ingresos, además de su salario como alcaldesa, declarado en algo más de 68.000 euros anuales, ha percibido rentas por el arrendamiento de un inmueble, una información que siempre ha hecho constar en sus declaraciones de bienes.
En el círculo cercano la llaman «Mila». Le gusta cuidarse y moverse. Caminar es una de sus rutinas favoritas y suele hacerlo por la zona de El Valle, un entorno natural desde el que se contemplan algunas de las vistas más reconocibles del casco histórico. Zapatillas, ropa cómoda y paseos largos forman parte de su manera de desconectar de la presión institucional.
Pero si hay algo que la define es su relación con la música. Baila siempre que puede y lo hace sin complejos. «Tengo mucho ritmo, bailo lo que me echen, cualquier estilo…», ha contado en más de una ocasión. De joven protagonizó alguna que otra escapada, como aquel viaje improvisado a Valencia con amigas o la vez que se «escapó» a Madrid para ver a Prince en Las Ventas, una aventura que terminó descubriéndose al día siguiente en misa.
Católica y lectora
Es lectora habitual y uno de los últimos libros que ha recomendado es El niño que perdió la guerra, de Julia Navarro. En redes sociales se muestra cercana, comparte encuentros con amigos y mantiene contacto con perfiles conocidos como Sofía Palazuelo o Sofía Bono. Se define como católica practicante y tiene una relación muy especial con el Corpus Christi, que se celebra en junio y en el que participa desde hace más de treinta años por una promesa hecha a su madre.
Entre sus recuerdos más emotivos está la audiencia con Papa Francisco en 2021, a quien regaló una cruz de damasquinado y una camiseta del CD Toledo. También guarda una anécdota curiosa con Felipe VI, quien acabó regalándole el paraguas con el que la protegió durante un acto oficial pasado por agua.
Su carrera está llena de escenas poco comunes, como negarse a firmar documentos si no figuraba el término «alcaldesa» o terminar un pleno municipal mientras estaba de parto, aguantando las contracciones hasta el final.