Fundado en 1910
Pedro Sánchez, en sus inicios como jugador de baloncesto

Pedro Sánchez, en sus inicios como jugador de baloncesto

El barrio de Madrid en el que Pedro Sánchez disfrutó de una infancia acomodada

Pedro Sánchez ha dado la bienvenida a 2026 en Andorra, junto a su mujer Begoña Gómez y sus hijas. Tras un año especialmente difícil, marcado por los casos de corrupción tanto en su entorno político como familiar, muchos siguen preguntándose cuánto más aguantará, aunque España ya sabe que es un experto en eso de resistir a cualquier precio. A sus 53 años, le ha cogido el gusto a su vida en La Moncloa, aunque si miramos atrás también vivió una infancia más que acomodada.

Hijo de un economista y gestor cultural y una funcionaria de la Seguridad Social, su historia comienza en el norte de la capital, en el distrito de Tetuán, concretamente en el entorno de Cuatro Caminos. Allí pasó su infancia, en la calle Comandante Zorita, una zona residencial bien situada que ya en los años ochenta combinaba tranquilidad y vida de barrio. Muy próxima a ejes como Raimundo Fernández Villaverde, Bravo Murillo o el Paseo de la Castellana, y lindando con áreas como Ríos Rosas (Chamberí) y el entorno financiero de AZCA, era -y sigue siendo- una zona bien comunicada y consolidada. Hoy, el precio de la vivienda supera con facilidad los 5.000 euros por metro cuadrado, una cifra que refleja hasta qué punto el barrio ha ganado peso dentro del mapa inmobiliario de la capital.

En aquella época, mientras zonas como Valdeacederas o Estrecho mantenían un perfil claramente obrero, el entorno de Comandante Zorita se identificaba con familias profesionales, funcionarios, técnicos y pequeños empresarios. Un contexto urbano estable que ayuda a entender el ambiente en el que creció Pedro, en el seno de una familia acomodada.

(Foto de ARCHIVO)
IES Ramiro de Maeztu

EUROPA PRESS
13/6/2024

IES Ramiro de Maeztu de MadridEUROPA PRESS

Sus primeros estudios transcurrieron en el Colegio Santa Cristina de Chamartín, un centro privado religioso hoy desaparecido. Según recuerdan antiguos alumnos en testimonios recogidos por Vanity Fair, se trataba de «un colegio pijo, para gente con dinero». A mediados de los años ochenta, la matrícula mensual rondaba las 25.000 pesetas, una cifra elevada para la época. Sánchez entró en este centro a finales de los setenta, aunque nunca ha mostrado especial apego público por esta etapa educativa.

La afición al baloncesto marcaría su siguiente paso académico. Ya adolescente, ingresó en el Instituto Ramiro de Maeztu, uno de los centros públicos más prestigiosos, situado en la calle Serrano. Fundado pocos días después del final de la Guerra Civil, el Ramiro ha presumido siempre de un alto nivel académico, una apertura de miras progresista y una estrecha vinculación con el deporte. Allí coincidió en promoción, aunque no en aula, con la Reina Letizia, otro de los nombres propios que han pasado por sus aulas.

Sobre aquellos años, los recuerdos dibujan a un Sánchez «normal, sin ínfulas», integrado en distintos grupos del instituto. «Se sentaba al final de clase y andaba algo más con los malotes», relataba un antiguo compañero, Ricardo Lacruz de Diego, quien también le reprochó años después que presumiera de haberse criado en Tetuán cuando, en realidad, vivía en una de las zonas más cotizadas del distrito. No fue un estudiante especialmente brillante, pero sí constante, y destacó sobre todo en la cancha. «Todo el mundo quería tenerle en su equipo», recuerdan quienes compartieron instituto con él.

En casa, según esos mismos testimonios, el ambiente era cómodo y abierto. «En su casa vi por primera vez un vídeo VHS», recuerda un antiguo amigo, una anécdota que sitúa a la familia en un nivel de confort reconocible.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas