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Leal con su madre

Roberto Leal con su madre

Los orígenes humildes de sus padres que Roberto Leal nunca olvida

Su padre, Pepe, fue albañil desde niño y falleció en 2019 a los 65 años. Su madre, Mercedes Guillén, ama de casa durante décadas, se ha convertido en protagonista de los proyectos televisivos de su hijo

Roberto Leal nunca ha olvidado de dónde viene. Detrás del presentador cercano y profesional que cada noche entra en millones de hogares hay una historia familiar marcada por el esfuerzo, el sacrificio y el amor. Sus padres, Pepe Leal y Mercedes Guillén, han sido (y siguen siendo) los grandes pilares sobre los que se sostiene su trayectoria personal y profesional.

Su padre, Pepe, fue albañil desde niño. Empezó a trabajar con apenas 11 años, una realidad que le impidió estudiar, pero que le enseñó desde muy joven el valor del trabajo duro. Esa falta de oportunidades se transformó en el mayor consejo que transmitió a su hijo. «Estudia, que yo no he podido», le dijo en más de una ocasión. Una frase breve, directa y contundente, como él mismo. Roberto la recuerda con especial emoción: «Era un hombre de pocas palabras, pero muy concisas. Esa frase me acompañó siempre».

Pepe era un hombre serio, disciplinado y tremendamente trabajador. Salía de casa de madrugada y regresaba bien entrada la noche. Esa ausencia física durante gran parte del día hizo que la relación entre padre e hijo no fuera tan cercana como la que mantiene con su madre, pero sí estuvo siempre basada en la admiración. «Mi relación con él siempre fue de admiración por su capacidad de trabajo», ha confesado el presentador. Los fines de semana, el periodista trabajaba junto a él en la obra para empezar a ganar algo de dinero y poder seguir estudiando, una experiencia que le ayudó a comprender desde niño lo que significaba el esfuerzo.

Todo un ejemplo

Además del ejemplo del trabajo constante, su padre le regaló algunos de los recuerdos más bellos de su infancia, muchos de ellos ligados al mar. Las jornadas comenzaban antes del amanecer, cuando aún era de noche, y la familia se dirigía a la playa mientras la mayoría seguía durmiendo. El frío de primera hora no importaba: la prioridad era llegar pronto para colocar la sombrilla y disfrutar del silencio.

La muerte de su padre llegó demasiado pronto. Pepe falleció con 65 años en diciembre de 2019, en plena Nochebuena, tras años luchando contra una diabetes severa. «Nunca hay una fecha bonita para morirse, pero esa… esa se queda para siempre», confesó el presentador, visiblemente emocionado. Aquella pérdida le hizo tomar conciencia de lo efímera que es la vida: «Pensé: la vida es esto, se acaba. Y desde entonces tengo claro que hay que aprovechar el tiempo y a la gente que queremos».

En contraste con la figura reservada del padre, su madre, Mercedes, ha sido siempre el alma cálida del hogar. Ama de casa durante gran parte de su vida y formada en corte y confección, aportó cercanía, alegría y estabilidad emocional. Ya superados los 70 años, ha demostrado una vitalidad contagiosa que la ha llevado incluso a ponerse delante de las cámaras. Participó en el programa Escala Sur de Canal Sur con una sección propia, La madre que te parió, donde mostró una naturalidad que conectó con el público. También ha dejado ver ese desparpajo en redes sociales, donde miles de seguidores siguen su día a día.

Orgullosa de sus raíces (se define como «alcalareña, abuela y amante de la poleá»), es madre de dos hijos y abuela de cuatro nietos. Ese vínculo tan especial con uno de ellos ha dado ahora un nuevo paso con Nos vamos de madre, el programa en el que se enfrenta a distintos retos físicos, culturales y emocionales. Un viaje compartido -el primero, a Estambul- que resume a la perfección una historia familiar construida sobre el esfuerzo, el cariño y unas raíces que nunca se olvidan.

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