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Irene de Grecia, en una imagen de archivoGTRES

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Las piezas más especiales del joyero de Irene de Grecia

Dos tiaras, un pendentif y varios collares de perlas

Irene de Grecia ha fallecido en el Palacio de la Zarzuela, en Madrid, el 15 de enero de 2026. Su muerte ha llenado de tristeza a la Reina Sofía, su hermana, que también tuvo que despedir a Constantino de Grecia el pasado 10 de enero del 2023. Tras estos dos decesos, la Reina Sofía es la única sucesora viva del matrimonio que formaron el Rey Pablo I de Grecia y la Reina Federica de Hannover.

Durante toda la vida y especialmente en estos últimos años, la Princesa Irene se había convertido en uno de los pilares fundamentales de Doña Sofía, que ha perdido una de sus grandes confidentes. Con su partida, deja un legado humanitario y artístico de valor incalculable y varias incógnitas. Una de ellas es quién será la heredera de su exclusivo joyero, puesto que no tuvo descendencia directa.

Hija, tía, nieta y hermana de Reyes, Irene de Grecia ha estado ligada a la realeza por los cuatro costados y, durante su etapa de juventud, vivió en sus propias carnes el esplendor de la monarquía en su país. Por eso no es de extrañar que, a lo largo de su vida, a pesar de que ha sido fiel a la austeridad y la discreción, haya recopilado históricas alhajas valiosísimas tanto por herencia como por obsequio. Entre las piezas más reconocidas de la princesa griega se encuentran dos tiaras, un pendentif y varios collares de perlas.

Una de las dos tiaras es una delicada diadema de brillantes, confeccionada en 1889 y articulada en torno a un círculo central del que salen semicírculos decrecientes. Fue un regalo del Rey Humberto I de Italia a la Reina Sofía de Prusia por su boda con Constantino I de Grecia, que se casaron ese mismo año en Atenas.

La protagonista de estas líneas la lució en varias ocasiones; dos de ellas fueron la gala del Teatro Real de 1966 y una cena ofrecida por los Reyes de España durante su visita de Estado a Reino Unido. Sin embargo, no ha sido la única. La Infanta Elena también la defendió durante la gala celebrada por la boda del Duque Federico de Wurtemberg.

La infanta Elena, con la tiara de su tía, la Princesa Irene

La segunda, se trata de otra pieza de brillantes y perlas que formó parte del patrimonio de su madre, Federica de Hannover, y que pasó a sus manos tras su muerte. No obstante, la pieza más especial es un pendentif, que se puede adaptar a cualquier collar e incluso elevar a tiara y está compuesto por una perla con forma de pera rodeada por exquisitos diamantes. Varios collares, unos pendientes de perlas y un collar de diamantes también forman parte, entre otras cosas, del guardajoyas de Irene de Grecia.

Sobre el destino de estas joyas hay varias teorías; los hay que apuntan a que gran parte de ellas o su totalidad serán depositadas en el joyero de los Borbón por su estrecha relación con España, donde ha vivido con su hermana Doña Sofía hasta el final de sus días. Sobre quién será la receptora, las principales candidatas son la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Sin embargo, lo cierto es que, por su fuerte unión con las infantas, Doña Cristina y Doña Elena, no se descartan sus nombres ni los de sus hijas, Irene Urdangarin y Victoria Federica de Marichalar.