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Manuel González Savín, 'Cañita Brava' en Antena 3 tv

El drama de Cañita Brava: del éxito televisivo a la lucha contra el cáncer y la ruina

A sus casi 80 años, Cañita se enfrenta a una etapa frágil marcada por un cáncer reciente, una pensión mínima y una vida compartida con cinco desconocidos

El humorista Manuel González Savín, conocido por todos como Cañita Brava, ha vuelto a la actualidad por un motivo muy distinto al que lo convirtió en un rostro popular en los años noventa. Este lunes protagonizó un reportaje emitido en el programa Y ahora Sonsoles, donde él mismo reveló que padece cáncer de colon, un tipo de tumor que se desarrolla en el intestino grueso y que, detectado a tiempo, suele tener buen pronóstico si se trata con rapidez. Su testimonio, grabado antes de la intervención, mantenía su tono cercano y optimista incluso al hablar de salud.

Cañita Brava en 2014KLA

Piso compartido

Posteriormente se supo que el actor había sido operado en el Hospital Universitario de La Coruña. Según publicó el diario El Ideal Gallego, la intervención fue satisfactoria: el tumor estaba localizado, no había ganglios linfáticos afectados y no se detectó metástasis. Estas circunstancias han permitido que no haya necesitado quimioterapia y que su recuperación se base únicamente en controles médicos y una dieta específica durante la convalecencia.

Las imágenes emitidas reflejaban también su realidad cotidiana, muy alejada del brillo televisivo que marcó su época dorada. Vive en un piso compartido en La Coruña, ciudad en la que nació, concretamente en el barrio de Las Jubias, junto a otras cinco personas, en una vivienda antigua con importantes carencias y apenas comodidades. Solo cuentan con un baño con ducha para todos los inquilinos y deben esperar hasta dos horas entre turnos para poder usar el agua caliente. Los planos mostraban azulejos deteriorados, grifería desgastada y signos visibles de humedad que evidencian el estado del inmueble.

Cañita Brava en Antena 3 tv

Cada residente gasta unos 17 euros en compra dos veces al mes y, en su caso, el alquiler ronda los 247 euros, cantidad que sale de una pensión aproximada de 450. Tras pagar la habitación le quedan unos 203 euros mensuales para alimentación, luz, medicación y gastos básicos. A eso se suman los productos relacionados con su tratamiento. Él mismo explicó que uno de los preparados que le recomendaron cuesta veinte euros y necesita varias unidades, lo que supone un esfuerzo económico considerable. Aun así, mantiene la esperanza. «Me gustaría tener un piso propio. Tengo fe».

Cañita Brava

Lejos de ocultarlo, reconoce que su situación actual está ligada a decisiones del pasado. «Gané dinero y lo malgasté hace mucho tiempo. Gasté tres millones y medio de pesetas en lo que no debía», confesó, recordando que gran parte se fue en viajes y en el juego. Pese a todo, asegura sentirse querido. «Me quieren mucho, no quieren que me pase nada», decía sobre el cariño que recibe tanto de la gente que lo reconoce por la calle como de quienes conviven con él.

Su historia pública es la de un fenómeno televisivo tan inesperado como inolvidable. Saltó a la fama en el concurso El Semáforo, dirigido por Narciso Ibáñez Serrador y presentado por Jordi Estadella, donde su estilo surrealista lo convirtió en uno de los personajes más comentados del momento. Después llegaron colaboraciones televisivas, apariciones en cine, especialmente en la saga Torrente, y actuaciones que lo situaron entre los humoristas más reconocidos de su época.

Con los años, los focos se apagaron y su vida cambió de ritmo. Ya en 2022 explicó que la pandemia redujo sus actuaciones y afectó seriamente a su economía. En el plano personal siempre ha sido discreto. Nunca se casó ni tuvo hijos. Ha contado que una antigua novia murió en un accidente y que hoy mantiene una relación tranquila con una amiga con la que suele salir una vez por semana. Camina media hora diaria y bromea diciendo que es «el jubilado más en forma de La Coruña».

A sus 80 años afronta esta etapa con serenidad y sentido del humor. Confía en recuperarse pronto, sigue aceptando trabajos cuando surgen y sueña con poder asistir en Madrid al estreno de Torrente 6, donde espera aparecer interpretando al ministro de Cultura. Mientras tanto continúa su recuperación con paciencia y fe, convencido de que su historia todavía no ha dicho la última palabra.