Isabel Preysler, en una entrega de premios
Isabel Preysler cumple 76 años y explica por qué no se ha vuelto a enamorar
La reina de corazones vive una etapa muy tranquila volcada en sus nietos
El vendaval mediático que rodeó a Isabel Preysler tras la publicación de sus memorias, donde habló sin filtros de sus grandes amores y episodios más delicados, ha amainado. Este miércoles 18 de febrero cumple 76 años en un momento sereno, sin ganas de volverse a enamorar y volcada en su familia. Desde su ruptura con Mario Vargas Llosa no ha vuelto a tener pareja pues su prioridad ahora es disfrutar de su etapa como abuela de nueve nietos más uno en camino, el bebé (una niña) que esperan Ana Boyer y Fernando Verdasco.
Su día empieza en su mansión de Puerta de Hierro, una propiedad de más de 2.000 metros cuadrados con trece baños. Desayuna siempre lo mismo: agua caliente con lima, vitaminas, zumo de pomelo, kiwi, fruta, semillas de lino y, a menudo, agua de Jamaica, un ritual que mantiene desde hace años como parte de su disciplina diaria. En esa casa recibe a amigos y familiares y, durante mucho tiempo, gestionó personalmente sus contratos publicitarios: escuchaba las ofertas desde otra línea y, si no le interesaban, hacía responder que «la señora está de viaje».
Con el tiempo decidió profesionalizar esa parcela y delegó su agenda e imagen. También trabajó puntualmente con otras profesionales del sector, como Susana Uribarri, con quien impulsó el documental navideño Mi Navidad, centrado en cómo vive estas fiestas junto a su familia. Sin embargo, tras varias etapas y colaboraciones, y después de que el proyecto no tuviera el recorrido esperado, ha optado por volver a su fórmula original: ser ella misma quien controle sus exclusivas, invitaciones y acuerdos publicitarios. Una decisión que, según fuentes, responde a su preferencia histórica por supervisar personalmente cada detalle de su vida pública y profesional.
Julio Iglesias e Isabel en Preysler en una imagen de 1974
Parte importante de sus ingresos procede de contratos publicitarios como imagen de marca, una faceta que ha cultivado durante años con firmas como Porcelanosa, Ferrero Rocher o Joyería Suárez, además de su incorporación en 2024 como embajadora de Multiópticas en una campaña junto a Miguel Herrán, Lola Lolita y Plex. También ha dado el salto al terreno digital, donde suma más de 160.000 seguidores y mantiene presencia como figura aspiracional. Ella misma ha explicado que siempre ha aceptado colaboraciones solo cuando cree en el producto, una máxima que, dice, le ha permitido ser independiente económicamente toda su vida.
No todos sus proyectos han tenido el mismo resultado. Su aventura empresarial en cosmética, My Cream, fue una de sus mayores decepciones. La marca, de la que posee el 80%, mientras que su hija Ana Boyer tiene el 20% restante, acumuló pérdidas superiores a los 100.000 euros y una facturación mínima en sus últimos ejercicios, lo que obligó a externalizar la gestión a un tercero especializado. La web oficial ya ni siquiera está operativa, un símbolo de un intento que no terminó de cuajar pese a sus conocimientos en belleza. Aunque eso sí, los productos siguen vendiéndose online a través de tiendas multimarca.
En el plano mediático, el último año también la situó en el foco por motivos ajenos a su voluntad. Se vio salpicada indirectamente por la polémica surgida en torno a su exmarido Julio Iglesias tras denuncias presentadas por antiguas empleadas, una noticia que la dejó impactada y ante la que optó por el silencio. Tampoco ha querido pronunciarse sobre la publicación de cartas atribuidas a su exsuegra Rosario de la Cueva en las que se vertían duras críticas hacia ella durante su matrimonio con el cantante. Su reacción ha sido la misma de siempre: discreción absoluta.
Su autobiografía, Mi verdadera historia, convertida en éxito de ventas, sí fue una excepción a esa reserva. En ella reconoció que el gran amor de su vida fue Miguel Boyer y relató con franqueza el inicio de aquella relación mientras aún estaba casada con Carlos Falcó, así como los motivos que la llevaron a romper definitivamente con Vargas Llosa, de quien llegó a reprochar su mala educación y su carácter. Fue, probablemente, el ejercicio más transparente de toda su trayectoria pública.
Este cumpleaños lo celebrará previsiblemente con una presencia familiar reducida, ya que varios de sus hijos viven fuera de España. Se espera que estén con ella Tamara e Íñigo Onieva, que nunca fallan, mientras Enrique, Julio José y posiblemente Ana no podrán acudir por residir en el extranjero.