Fundado en 1910

Paloma O'Shea en una entrega de premiosGTRES

Paloma O'Shea, viuda de Emilio Botín, cumple 90 años: una currante que ha dedicado su vida a la música

Pianista, mecenas cultural y gran amiga de la Reina Sofía, celebra su aniversario convertida en una de esas figuras discretas pero influyentes

«Con el dinero de los más ricos del mundo prepararía líderes capaces de acabar con el hambre y las guerras del planeta». Con esta frase tan directa y soñadora se define bastante bien quién es Paloma O’Shea y Artiñano. Pianista, mecenas cultural y gran amiga de la Reina Sofía, celebra 90 años convertida en una de esas figuras discretas pero decisivas que influyen sin hacer ruido. Porque aunque muchos la conocen por su apellido o por ser madre de Ana Botín, su verdadera historia gira alrededor de la música… y de una amistad real que viene de lejos.

Su nombre ha vuelto a sonar después de que hayan salido a la luz unas imágenes recientes, publicadas por Semana, en las que se la veía cenando en Madrid con Doña Sofía y con su hija. La escena se produce pocas semanas después de la muerte de Princesa Irene de Grecia, hermana de la doña Sofía y uno de sus mayores apoyos. En ese momento delicado, la presencia de Paloma no sorprendió a quienes conocen su historia: pertenece al círculo más cercano y fiel de amistades de la madre de Felipe VI.

Lo curioso es que su relación no empezó por la música, como muchos creen. El origen se remonta décadas atrás, cuando las familias ya se conocían. El padre de Emilio Botín mantenía amistad con Don Juan de Borbón, padre de Juan Carlos I, y eso hizo que los entonces condes de Barcelona visitaran con frecuencia Cantabria. Con el tiempo, aquella relación entre padres pasó a la siguiente generación. De hecho, se cuenta que el propio banquero ayudó económicamente a financiar el viaje de luna de miel de Juan Carlos y Sofía en 1962, un recorrido por medio mundo que también contó con el apoyo de un armador griego que les prestó su yate. En aquellos años de exilio, ese gesto reforzó un vínculo familiar que después se transformaría en amistad personal.

La Reina Sofía con Paloma O'SheaGtres

Mientras esa relación crecía, la vida de Paloma seguía su propio camino. Había nacido en 1936 en Las Arenas, Vizcaya, en una familia influyente de origen irlandés. Desde niña destacó por su disciplina. Empezó piano a los cinco años y a los quince ya había terminado la carrera con premio extraordinario. Después perfeccionó estudios en Francia y todo apuntaba a que sería concertista. Sin embargo, su vida dio un giro cuando se casó con Emilio Botín a los 23 años. Durante años se dedicó a criar a sus seis hijos, pero cuando crecieron decidió volver a la música con más fuerza que nunca. Tenía 36 años y estaba a punto de empezar su etapa más importante.

Primero creó un concurso de piano en Santander que acabaría convirtiéndose en uno de los más prestigiosos del mundo. Luego fundó la Fundación Albéniz y, en 1991, la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Para levantarla pidió incluso un crédito y viajó por distintos países buscando el mejor modelo educativo. Hoy el centro forma a jóvenes talentos internacionales y la matrícula es gratuita, aunque el coste anual por alumno es altísimo. Desde el principio, la Reina Sofía aceptó dar su nombre a la institución y convertirse en presidenta de honor. Desde entonces ha acudido a conciertos, entregas de diplomas y reuniones durante más de tres décadas.

Paloma O'Shea, en una boda en MadridGTRES

Las dos comparten una pasión absoluta por la música clásica. Sofía creció rodeada de melodías en la familia real griega y siempre ha sido fiel seguidora de grandes directores. Paloma, por su parte, ha reunido en sus proyectos a figuras legendarias y ha trabajado con disciplina casi empresarial. Quienes la conocen dicen que combina elegancia, orden y constancia. Ella lo explica de forma más sencilla: se define como una «curranta». Cuando habla de descanso no menciona destinos exóticos, sino algo mucho más sencillo: tumbarse en la proa de un velero escuchando música.

Ha estado presente en momentos clave de la familia real, como la boda de Felipe y Letizia en 2004, y ha acompañado a la Reina Sofía en numerosos actos culturales dentro y fuera de España, incluido el concierto celebrado en el Carnegie Hall de Nueva York el pasado noviembre. En cada una de esas apariciones, la complicidad entre ambas resulta evidente.