Sarah Ferguson se refugió en la clínica de bienestar más cara del mundo tras estallar el escándalo Epstein
Sarah Ferguson se refugió en la clínica de bienestar más cara del mundo tras estallar el escándalo Epstein
Los correos electrónicos publicados por el Departamento de Justicia de EE.UU. revelan que mantuvo su amistad con el financiero incluso tras su primera condena, mientras se refugia en una exclusiva clínica suiza de hasta 350.000 libras al mes
La vinculación pública de Sarah Ferguson con el financiero condenado por pederastia Jeffrey Epstein ha provocado un nuevo terremoto en el entorno del duque de York. Según ha revelado el Daily Mail, la exduquesa de York se refugió durante semanas en una exclusiva clínica suiza tras hacerse públicos correos electrónicos que evidencian la estrecha relación que mantuvo con el magnate incluso después de su primera condena.
La antigua esposa del príncipe Andrés, de 66 años, abandonó el Reino Unido mientras el escándalo crecía y culminaba con la detención de Epstein. Mientras su exmarido era fotografiado en Windsor y en la finca de Sandringham, Ferguson desaparecía de la vida pública tras su breve aparición en el bautizo de su nieta Athena, celebrado el 12 de diciembre en el palacio de St James.
Durante gran parte de ese tiempo, según el citado diario británico, se habría alojado discretamente en la Paracelsus Recovery, considerada la clínica de bienestar más cara del mundo y ubicada en Zúrich. El centro, que cobra alrededor de 110.000 libras por un chequeo integral de tres días y hasta 350.000 libras por un programa residencial de un mes, ofrece tratamientos personalizados para adicciones, ansiedad, depresión y trauma, con un equipo de al menos 15 especialistas, chef privado, chófer y servicio de conserjería.
Fuentes suizas citadas por el Daily Mail aseguran que Ferguson llegó a Zúrich poco después de Navidad y permaneció allí hasta finales de enero. Un amigo afirmó que estaba «absolutamente destrozada» por la publicación de los correos electrónicos y que Paracelsus era el lugar «obvio» al que acudir por la relación que mantiene con el centro, donde ya había estado con anterioridad.
La publicación masiva de los denominados «archivos Epstein» por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos sacó a la luz intercambios comprometedores. Los correos muestran que tanto Ferguson como su exmarido, el príncipe Andrés —Andrew Mountbatten-Windsor—, mantuvieron una relación cercana con Epstein incluso después de que este fuera condenado por procurar una menor para prostitución.
Entre los mensajes más embarazosos figura uno en el que la exduquesa pedía ayuda económica al financiero para afrontar sus deudas, llegando incluso a solicitarle trabajo como asistente doméstica porque necesitaba dinero «desesperadamente», pese a que sabía que se encontraba bajo arresto domiciliario en Florida por delitos relacionados con la prostitución infantil. En otro correo, se disculpaba por haberle denunciado públicamente, alegando que lo hizo para proteger su carrera como autora de libros infantiles, y le describía como un «amigo firme, generoso y supremo».
Especialmente controvertido resulta el hecho de que llevara a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, a almorzar con Epstein apenas cinco días después de su puesta en libertad.
La clínica suiza, fundada por Jan Gerber, se presenta como un «santuario» donde recibir atención del más alto nivel «libre de juicio». Ferguson ha elogiado públicamente el centro en redes sociales y en entrevistas, asegurando que allí recibió apoyo para su salud mental y que fue diagnosticada de trastorno de estrés postraumático (TEPT) y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). En una publicación, defendió que «la salud mental no conoce fronteras» y pidió romper el estigma en torno a la búsqueda de ayuda.
El elevado coste del tratamiento plantea interrogantes sobre cómo pudo financiar su estancia, dado su historial de dificultades económicas. La propia Ferguson habría comentado recientemente a amigos en Emiratos Árabes Unidos, donde reside actualmente, que necesita volver a trabajar porque necesita dinero. Sin embargo, el hecho de que aparezca en contenidos promocionales de la clínica publicados hace pocos días sugiere que la estancia podría haber sido gratuita.
Tras su salida de Paracelsus, la exduquesa habría pasado por los Alpes franceses y por Emiratos, moviéndose con frecuencia para evitar ser fotografiada. Según fuentes citadas por The Mail on Sunday, estaría «sofá en sofá a escala global», apoyándose en los compromisos y viajes de sus hijas para mantener un perfil bajo.
Al mismo tiempo, se encontraría buscando un nuevo equipo de relaciones públicas con vistas a un eventual regreso al Reino Unido, aunque algunos allegados dudan de que pueda rehacer allí su vida pública tras el descrédito sufrido. El biógrafo Andrew Lownie ha señalado que, mientras en Gran Bretaña tanto ella como el príncipe Andrés difícilmente volverán a ser socialmente aceptados, en determinados círculos de Oriente Medio su condición de miembros de la realeza seguiría abriéndoles puertas.