Pablo Iglesiasy Dina Bousselham, este miércoles
La jueza de la Audiencia Nacional reprende a Pablo Iglesias por sentarse mal: «Las piernas no se ponen así en sala»
La magistrada Teresa Palacios interrumpió al exlíder de Podemos para llamarle la atención por cómo estaba sentado ante el tribunal
«Las piernas así aquí no se ponen en sala». Con esa advertencia, la magistrada Teresa Palacios reprendió a Pablo Iglesias en plena declaración en la Audiencia Nacional durante el juicio del conocido caso Dina. La escena fue breve, pero lo suficientemente llamativa como para dejar a más de uno mirando con sorpresa en la sala.
El antiguo líder de Podemos comparecía como presunto perjudicado cuando la jueza decidió llamarle la atención por la forma en la que estaba sentado ante el tribunal. Iglesias tenía las piernas cruzadas y la magistrada no dudó en corregirle en mitad de la sesión. Él obedeció y las descruzó en ese momento. Sin embargo, apenas unos segundos después volvió a cruzarlas, sin que el tribunal volviera a intervenir.
Y es que cruzar las piernas de esa forma ante el tribunal es una práctica poco aconsejable en un entorno judicial. Abogados y jueces suelen corregir este tipo de gestos porque la postura corporal también transmite un mensaje y se espera cierta formalidad durante una declaración. Por eso, en este tipo de comparecencias lo habitual es mantener una postura erguida, evitar gesticular en exceso y mantener el contacto visual cuando se responde al tribunal.
A su llegada a la Audiencia Nacional, el exvicepresidente del Gobierno tampoco pasó desapercibido por su aspecto. Lejos del traje oscuro habitual en este tipo de comparecencias, Pablo Iglesias optó por un abrigo largo azul marino, vaqueros y unas llamativas zapatillas deportivas de la marca Mustang, concretamente el modelo Joggo Classic, que ronda los 34 euros. Un calzado de estética más bien discutible y un conjunto más propio de un paseo informal que de una jornada judicial, algo que terminó llamando la atención en un escenario tan solemne como un tribunal.
Más allá de ese momento incómodo, la jornada estaba centrada en el recorrido que tuvo la tarjeta del teléfono móvil de su entonces asesora, Dina Bousselham, después de que le fuera robado el dispositivo en 2015.
Lo que en su momento parecía el simple robo de un móvil terminó convirtiéndose con el paso de los años en uno de los casos más comentados de la política española. Parte del contenido del teléfono, incluidos mensajes, conversaciones y fotografías, terminó apareciendo tiempo después en distintos medios de comunicación.
Durante su declaración, el marido de la exministra Irene Montero explicó que supo que ese material estaba en manos de periodistas cuando comenzaron a publicarse esas informaciones. También aseguró que tuvo conocimiento de que esos archivos habían llegado a ordenadores del comisario jubilado José Manuel Villarejo cuando esa circunstancia apareció en la prensa.
Iglesias también relató cómo llegó a ver parte del contenido del teléfono. Según su versión, el entonces presidente del Grupo Z, Antonio Asensio, le citó en su despacho para entregarle un material que supuestamente pertenecía a su pareja. Al revisarlo, comprobó que en realidad correspondía a su asesora.
El fundador de Podemos explicó que estuvo examinando esos archivos durante unos diez o quince minutos en un ordenador. Después decidió guardarlos durante un tiempo. Él mismo reconoció ante el tribunal que quizá actuó de forma «paternalista», ya que quería evitar a Bousselham el impacto de ver determinadas imágenes.