Pedro Sánchez, durante su comparecencia de este miércoles en la Moncloa
«No seremos cómplices»
Sánchez intenta la remontada subido al antitrumpismo tras fallarle todo lo demás
El presidente cree haber dado con la tecla para reponerse a su debilidad interna y reactivar a la izquierda: «No a la guerra». La prueba de fuego será el domingo, en las manifestaciones por el 8-M
El mismo presidente que hace once meses aprobó un plan de rearme de 10.471 millones de euros a espaldas del Congreso para hacer frente al «desafío de seguridad», entonó este miércoles el «No a la guerra». Y desde la misma sala de prensa, la de la Moncloa.
Tres horas después se desplazó hasta el Museo del Prado para clausurar el acto institucional con motivo del Día Internacional de las Mujeres. Allí fue recibido con una gran ovación y el mismo cántico: «No a la guerra». La satisfacción en su equipo fue máxima: Pedro Sánchez había sabido dar con la tecla para reactivar a la izquierda, para tocar su fibra. Cree en que la remontada es posible.
Pedro Sánchez, en el acto institucional del 8 de marzo
Lo que no consiguió antes con su cruzada contra los tecnoligarcas, ni contra la «ultraderecha» -ahí están los resultados de las elecciones en Extremadura y Aragón-, ni con el francomodín, parece haberlo logrado con una sencilla asociación de ideas: la de equiparar la guerra de Irak a la de Irán, y las armas de destrucción masiva que se buscaban entonces al programa de enriquecimiento de uranio iraní. Eso y devolver a la memoria colectiva la fotografía del «trío de las Azores» y los atentados del 11-M.
La prueba de fuego, no obstante, será el domingo. Ese día hay convocadas manifestaciones en toda España por el 8-M, que están copadas por la izquierda. Es de prever que los eslóganes feministas se entremezclen con las consignas contra Donald Trump, Benjamin Netanyahu y la guerra.
«Esta posición no es ingenua. Al contrario, es coherente. Y no seremos cómplices de algo que es malo para el mundo y contrario a nuestros valores e intereses simplemente por miedo a las represalias», señaló el presidente en su alocución sin periodistas ni preguntas, en referencia a la amenaza de Trump de romper todas las relaciones comerciales con España. Pero referencia implícita: Sánchez se cuidó de limitarse a mantener el pulso, no a redoblarlo. Se espera una próxima comparecencia suya en el Congreso, aunque de momento sin fecha. Desde la Moncloa se limitan a mostrar su disponibilidad.
Su gesta fue recibida con satisfacción por todos sus socios de izquierdas. Los mismos que, solo seis días antes, le recriminaban que el Congreso tumbara el escudo social por segunda vez, sin que el Gobierno aclarara si tiene un plan C. De hecho, sigue sin aclararlo. Pero, a partir de ahora, Trump será el culpable tanto de la subida de los precios de la energía como de la debilidad parlamentaria del Ejecutivo, la crisis de vivienda tras ocho años de políticas socialistas y el aumento de la desigualdad en España. De todo, sin distinciones.
Donald Trump junto al canciller alemán, el martes en la Casa Blanca
Hasta el martes al mediodía, el Ejecutivo seguía insistiendo en que el Consejo de Ministros aprobaría los Presupuestos de 2026 este mes de marzo, un compromiso mil veces reiterado. Ahora, si no lleva las cuentas públicas al Congreso también será culpa del presidente norteamericano y del contexto internacional. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, hizo ayer una ronda de entrevistas para dejar claro que por el Gobierno no quedará, que movilizará el dinero que haga falta y protegerá a la población con los escudos que hagan falta. Se atisban varios decretos leyes nuevos.
La vicepresidenta Yolanda Díaz y el resto de los ministros de Sumar salieron casi a coro tras el «No a la guerra» de su socio. «Que a nadie le quepa duda de que si estuviera gobernando el PP estaría poniéndonos los pies encima de la mesa de algún rancho de Texas y estaría poniéndonos los pies encima de la mesa junto con el señor Trump o con el señor Netanyahu», afirmó Mónica García. «España es un país soberano y de paz (…) No aceptamos chantajes de nadie», proclamó Yolanda Díaz.
Desde ERC, Bildu, Podemos y el BNG también se felicitaron por la decisión del presidente. El portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, trasladó la presión al PP y a Vox. «Ahora solo falta saber quién hará más de Corina Machado pidiéndole a un pedófilo multimillonario extranjero que ponga orden en su país rebozados en banderas de España hasta en el cuello de la camisa. ¿Feijóo o Abascal?». Y la líder de Podemos, Ione Belarra, emplazó a Sánchez a cerrar las bases de Rota y Morón, destinar el dinero del rearme a escuelas y hospitales y sacar a España de la OTAN.
El teléfono del despacho de Sánchez en la Moncloa sonó varias veces este miércoles. El presidente se encargó de divulgar en sus redes sociales que recibió «llamadas y mensajes de apoyo» de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el de Francia; Emmanuel Macron; y el del Consejo Europeo, António Costa.
Este último afirmó haber expresado a Sánchez «la plena solidaridad de la UE con España». «La UE siempre garantizará que los intereses de sus Estados miembros estén plenamente protegidos. Reafirmamos nuestro firme compromiso con los principios del derecho internacional y con el orden internacional basado en normas en todo el mundo», añadió. Música para las oídos de un presidente que, horas antes, había escuchado cómo el canciller alemán daba la razón a Trump en la Casa Blanca frente a Sánchez y su negativa a aumentar el gasto en defensa hasta el 5 % de aquí a 2035.
«NO A LA GUERRA. Sí al comercio, la cooperación y la prosperidad», insistió este último en X, en tanto que el PSOE colgó en su cuenta oficial un cartel con ese mismo lema. El ministro Óscar Puente se puso la bandera de España de foto de perfil y Félix Bolaños aduló a su jefe de filas: «Pedro Sánchez es hoy absolutamente imprescindible en el panorama internacional. Valentía, dignidad, Derecho Internacional, Derechos Humanos y valores democráticos, europeos y pacifistas».
A todo esto, este miércoles el Tribunal Supremo Tribunal Supremo fijó para el 7 de abril el comienzo de la vista oral contra José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, en el que será el primer juicio del caso PSOE. Un día antes, el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama aceptó la competencia para instruir la causa del rescate de la aerolínea Plus Ultra. Y, el lunes, el hermano del presidente acudió a la Audiencia Provincial de Badajoz para recoger la citación judicial para el juicio que lo sentará en el banquillo a partir del 28 de mayo, por presuntos delitos de prevaricación y tráfico de influencias.