Pablo Iglesias, en una imagen reciente
La decisión de Pablo Iglesias tras ver vandalizada su Taberna Garibaldi dos días consecutivos
Pablo Iglesias ha denunciado que su Taberna Garibaldi ha sido vandalizada durante dos días consecutivos con simbología de extrema derecha. «El día anterior aparecieron pintadas con simbología nazi, en concreto una cruz celta. Hoy ha sido una esvástica y el 1488 (las 14 palabras y Heil Hitler)», ha escrito. Pero más allá de los símbolos, ha habido un detalle que ha llamado especialmente la atención: el color del spray. Un rosa llamativo que ha terminado generando más conversación que la propia pintada. Algunos usuarios han relacionado ese tono con el imaginario cromático de la izquierda -donde el morado se asocia a movimientos feministas y a determinados partidos políticos como, casualmente o no, Podemos-, lo que ha dado pie a todo tipo de interpretaciones.
La imagen, además, fue difundida por el propio Pablo Iglesias en sus redes sociales, aunque un detalle no ha pasado desapercibido: en el reflejo del cristal se aprecia a la persona que toma la fotografía, lo que ha llevado a algunos a señalar que no fue él quien encontró directamente la pintada, sino que la imagen habría sido tomada por un tercero.
Taberna Garibaldi
Taberna Garibaldi, este jueves, sin pintadas
Lo realmente llamativo, en cualquier caso, ha sido la rápida decisión que ha tomado. Según ha podido saber El Debate, pocas horas después de aparecer, el escaparate ya estaba completamente limpio, sin restos, sin marcas y sin señales de lo ocurrido. Un cambio radical en tiempo récord que ha sorprendido incluso a los vecinos de la zona, algunos de los cuales aseguran que la limpieza se produjo «casi ipso facto», es decir, de forma inmediata, prácticamente en el acto. Donde antes había pintura chorreando y símbolos visibles, poco después solo quedaba un cristal impecable, reflejando la normalidad de la calle.
Desde el entorno del local sostienen que se están tomando medidas y subrayan que no consideran casual que el establecimiento haya sido objeto de ataques durante dos días seguidos. No es, además, un episodio aislado. Ya en enero, la taberna sufrió un ataque violento cuando un individuo, armado con piedras y una llave inglesa, rompió el escaparate y agredió a un camarero, en un incidente que ya puso el foco sobre la seguridad del bar.
Las redes sociales han reaccionado con rapidez y, en muchos casos, con escepticismo. Algunos usuarios han cuestionado abiertamente lo ocurrido: «¿O serás tú mismo el que lo pinta para ir después de víctima?», escribía uno. Otros ironizaban sobre los detalles: «Al menos podríais utilizar otro spray y no el del 8M», mientras que algunos apuntaban directamente al color: «Lo del rosa en el cristal… yo diría que sois vosotros mismos». Tampoco han faltado quienes optaban por un tono más práctico: «Hay cámaras pequeñas y baratas, igual así se lo piensan la próxima vez».
La Taberna Garibaldi, ubicada en la calle Miguel Servet y financiada con más de 140.000 euros a través de una campaña de crowdfunding con más de 3.100 aportaciones, se define como un «espacio antifascista» con terraza y futbolín. Impulsada por Pablo Iglesias junto al poeta Sebastián Fiorilli y el cantautor Carlos Ávila, su actividad ha estado desde el inicio rodeada de atención mediática. Sin embargo, lo que nació como un proyecto político y social se ha ido convirtiendo, con el tiempo, en una fuente constante de polémicas y quebraderos de cabeza.