Andrés Roca Rey, con sus padres Fernando y Mercedes
La familia de Roca Rey: quiénes son sus padres y gran apoyo, junto a Tana Rivera, tras su cornada
Roca Rey ha sufrido una gravísima cornada, este jueves, en La Maestranza, que le ha llevado directo a la enfermería. En la plaza se encontraba su novia Tana Rivera con la que ha comenzado a salir recientemente y quien se mantiene pendiente en todo momento de su evolución. También seguían la faena en el tendido el padre de ella Francisco Rivera, su tío Cayetano Martínez de Irujo o sus primos, los duques de Huéscar. El torero peruano, muy grave, sangraba de forma evidente en el albero por una herida en la parte interna superior del muslo derecho.
Tana Rivera accedió a la plaza de forma discreta para evitar a los paparazzi huyendo de la entrada principal. Roca Rey y la hija de Eugenia Martínez de Irujo protagonizan una de las historias de amor más mediáticas del momento. Se conocían desde hace años y compartían grupo de amigos. Ella rompió recientemente con el empresario sevillano Manuel Vega y él había terminado su historia de amor con la mexicana Marina Díaz. Tana Rivera se ha convertido en su apoyo habitual en las plazas, una relación que ambos viven con una naturalidad que el propio Andrés confirmó con una sonrisa ante la prensa.
Tana Rivera en La Maestranza este jueves
También los padres del diestro de 29 años, Fernando y María Mercedes siguen de cerca su estado de salud. Viven en Lima y de momento, se desconoce si viajarán a Madrid.
Criado en el distrito de Miraflores y formado en el prestigioso Colegio Carmelitas, su árbol genealógico es una hoja de ruta del toreo en Perú: es bisnieto del ganadero Bernardo Roca, nieto de Juan Roca Rey (quien administró la mítica plaza de Acho) y sobrino de figuras clave como el rejoneador José Antonio Roca Rey. Sin embargo, su origen acaudalado no le eximió del sacrificio. Su madre, María Mercedes Valdez, asesora financiera en fondos de pensiones, hizo lo imposible por distraerlo de los ruedos apuntándolo a clases de tenis y golf, pero el veneno del toro ya estaba inoculado.
Con su padre, Fernando Roca Rey Müller, empresario de la industria del algodón, lo tuvo más fácil: a los 7 años ya toreaba su primera becerra y a los 11 lidiaba su primer novillo. Aunque sus padres le inculcaron la importancia de la universidad, Andrés eligió perseguir su sueño y, a los 14 años, cruzó el charco para inscribirse en la Escuela Taurina de Badajoz tras conocer al maestro Campuzano. Mientras sus amigos en Lima salían de fiesta, él estudiaba entre semana y pasaba los sábados en los tentaderos, instalándose definitivamente en Sevilla a los 16 años en casa de la familia de picadores Quinta, con quienes, por pura lealtad, sigue conviviendo hoy a pesar de su fortuna.
El torero peruano, Andrés Roca Rey
Esta complicidad familiar es el motor de su carrera. Su hermano mayor, Fernando, matador de toros y su primer referente en las duras carreteras de los Andes, ha sido pieza clave en su estructura profesional, llegando a ejercer como su apoderado y gestor de su exitosa temporada europea de 2025. Por otro lado, su hermano Juan José, apodado «el finanzas», aporta el contrapunto académico; ingeniero industrial y experto en marketing en el sector fintech, es también un alma sensible que escribe poesía y novela en la intimidad de sus redes sociales cerradas. Juntos han blindado el futuro del diestro.
Más allá de la arena, su patrimonio refleja una planificación inusual: junto a su padre administra la sociedad Inversiones Chacrasana SL, con activos superiores a los 6,2 millones de euros. Entre sus posesiones destaca su refugio en Gerena, la finca «La Consentida», una joya de seis hectáreas que perteneció a la nieta del magnate William Randolph Hearst y que fue diseñada bajo la influencia del arquitecto Aníbal González.