Filiberto de Saboya, Príncipe de Venecia y del Piamonte
El paso definitivo que da Filiberto de Saboya para casarse con Adriana Abascal
Primero el divorcio y ahora la nulidad eclesiástica. Todo apunta a que su noviazgo con la mexicana va viento en popa de nuevo
nada que se interponga en el camino hacia el altar. Esa es la consigna de la mexicana Adriana Abascal en su relación sentimental con el heredero Filiberto de Saboya. O, al menos, eso parece. La empresaria nacida en Veracruz hace 55 años parece que quiere ser princesa consorte como sea. Y sus deseos van por buen camino y a buen ritmo. La presión ejercida por la guapa mexicana para que su novio sea un señor 'totalmente libre' tiene consecuencias. Y la boda parece que está cada vez más cerca.
Filiberto de Saboya y su novia Adriana
El heredero de los derechos dinásticos de la casa de Saboya y Príncipe de Venecia y del Piamonte, que ya ha iniciado los trámites para divorciarse de su mujer, Clotilde Courau, ahora da un paso más, según la revista 'Oggi'. Un paso de gigante. «Tengo la intención de solicitar la disolución de mi matrimonio celebrado en Roma, en Santa María de los Ángeles con Clotilde Courau, ante el Tribunal de la Sagrada Rota», confesó a su círculo de amigos Manuel Filiberto de Saboya, según revela la citada publicación en su portada. Es católico, como toda su dinastía desde su orígen milenario.
La mediática pareja acaba de viajar a Tokio, donde asistieron juntos a la gala benéfica de la Orden Dinástica de la Real Casa de Saboya. Él como anfitrión y Adriana como consorte casi oficial. En Japón también estuvo con ellos, Victoria, la mayor de sus dos hijas y heredera del título, un título que su primo Aimón de Saboya-Aosta le disputa. El paso definitivo, para que Adriana sea princesa, ya está dado por el nieto del último Rey de Italia Humberto II.