Filiberto de Saboya y Adriana Abascal
La traición de Filiberto de Saboya a su mujer: «Cometí el error de no contarle lo de Adriana»
El Príncipe italiano reflexiona sobre su pasado con Clotilde Courau y lamenta no haberle dicho que estaba con Adriana Abascal
En los salones más discretos de Montecarlo todos comentan lo mismo: el Príncipe Manuel Filiberto de Saboya, nieto del último Rey de Italia, Umberto II, y heredero de una de las dinastías más antiguas de Europa, ha hecho algo poco común entre la nobleza: bajarse del pedestal y hablar sin filtros. Empresario, presentador ocasional y rostro conocido en la alta sociedad monegasca, representa la versión más moderna de una familia que reinó en Italia hasta 1946 y que hoy conserva su legado entre la historia y la vida contemporánea.
Adriana Abascal y Filiberto de Saboya
En una entrevista con el Corriere della Sera, el heredero de la Casa de Saboya sorprendió al público reconociendo sus errores sentimentales y pidiendo perdón públicamente. Y no lo hizo con medias tintas. «Cometí el error de no contarle lo de Adriana enseguida, y se enteró por la prensa», admitió con franqueza, refiriéndose a su todavía esposa legal, Clotilde Courau, con quien compartió casi veinte años de matrimonio. Reconoció que debería haber gestionado la situación de otra forma y lanzó un consejo que sonó más a lección aprendida que a justificación: «Aconsejo a quien lea esto que no cometa el mismo error que yo. Aunque ya estábamos separados, debería haberla informado antes».
La verdad es que sus palabras llegan casi un año después de que su romance con Adriana Abascal, empresaria mexicana y ex Miss México, se hiciera público. Ocurrió en enero de 2025, durante el desfile de Rocío Peralta en el SIMOF de Sevilla, donde aparecieron juntos por primera vez. Desde entonces, y a pesar de los kilómetros que los separan, la pareja ha mantenido una relación estable y cada vez más consolidada.
Filiberto y Courau se conocieron en el año 2000 y se casaron tres años después en una boda de cuento celebrada en Roma. Tuvieron dos hijas, Vittoria y Luisa, y durante mucho tiempo fueron una de las parejas más admiradas de la aristocracia europea. Pero, como suele ocurrir incluso en los cuentos más perfectos, el brillo se apagó con los años. En 2021 decidieron separarse discretamente, aunque nunca llegaron a firmar el divorcio.
Un error
Él mismo admitió que su expareja sigue siendo, legalmente, su esposa. «Somos personas reservadas. Hasta que decides empezar una nueva vida, no tienes por qué contárselo al público. Nos llevamos de maravilla», comentó con calma, dejando claro que, a pesar del pasado, el respeto mutuo sigue en pie. Y cuando el periodista fue más allá y le preguntó por los rumores de infidelidad, el heredero no esquivó la cuestión. Reconoció, sin rodeos, que «las traiciones ocurren» y dijo que de los errores también se aprende. En sus propias palabras, «a veces te fortalecen, porque te das cuenta de que no es lo que quieres».
El nuevo capítulo en la vida de Filiberto de Saboya tiene nombre y apellido: Adriana Abascal. Modelo, empresaria y ex reina de belleza mexicana, ha conseguido devolverle la calma a uno de los príncipes más mediáticos de Europa. Según cuentan en su entorno, se conocieron en París gracias a amigos en común y, desde la primera cena, la conexión fue inmediata.
Llevan una relación a distancia, pero muy bien llevada. Ella vive en Francia por motivos profesionales; él, en Montecarlo. Aun así, se las arreglan para verse con frecuencia: comparten escapadas, cenas improvisadas y, cuando el calendario lo permite, también veranos familiares. Quienes los han visto juntos aseguran que entre ellos hay complicidad, respeto y una tranquilidad que se nota incluso sin palabras.
Reina de la belleza
Adriana, nacida en Veracruz, conoce bien lo que es empezar de cero. Saltó a la fama tras ser coronada Miss México y quedar entre las finalistas de Miss Universo, pero su vida cambió por completo cuando se casó con Emilio Azcárraga Milmo, el poderoso magnate de Televisa. Vivió rodeada de lujo y glamour, aunque la felicidad se vio truncada demasiado pronto: con solo 28 años enviudó y tuvo que aprender a reconstruirse.
Lejos de hundirse, se reinventó. Con el tiempo, formó pareja con el empresario francés Emmanuel Schreder, tras su separación de Jun Vilallonga, el padre de sus 3 hijos, y se instaló en París, donde ha construido la vida que siempre quiso. Desde allí dirige su firma de calzado de lujo, Skorpios, una marca que combina artesanía, estilo y carácter, muy en línea con su propia personalidad. Además, escribe, colecciona arte y participa en los principales eventos culturales de la capital francesa.
Dicen que cada uno mantiene su espacio, pero que se apoyan en todo lo importante.