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Eugenia Martinez de Irujo and Cayetana Rivera

Eugenia Martinez de Irujo y su hija Cayetana RiveraGTRES

El problema que se le avecina a Eugenia Martínez de Irujo

La duquesa de Montoro es una gran amante de los animales y vive alejada de la Fiesta por decisión propia

La única hija de la fallecida duquesa de Alba está pletórica. Su papel como diseñadora textil se afianza cada vez con más fuerza, tras su reciente colaboración con la firma Antik Batik. Un trabajo de Eugenia Martínez de Irujo que acaba de ver la luz en una presentación por todo lo alto. Literal, porque la duquesa de Montoro bailó sin parar encima de la mesa en el restaurante donde celebró una gran fiesta entre amigos para mostrar su nueva colaboración la pasada semana.

La pequeña de los Alba es muy creativa y artísta, igual que era su madre. Le gusta pintar, de hecho, diseña también alegres vajillas para la marca de restaurantes Sushita, fundada por su amiga Sandra Segimón.

Amor por los animales

Pero además del diseño, está muy presente en su vida la pasión por los animales. En Madrid tiene cinco perros, el resto en el campo en Sevilla y otro en Ibiza junto a cinco gatos. También dos cabritas, y dos ponis… No solo perros adoptados, también hay un cerdo en su vida. «Me encanta fomentar la adopción de los perros y todo lo que sea ayudar. Todos mis perros son rescatados, adoptados; todos mis burros, todos los animales que tengo en el campo. Y no podría vivir sin ellos, la verdad», confiesa en una entrevista en El País. Un amor poco compatible con otro amor, el amor de su hija Tana.

El problema viene de la mano de los toros, la Fiesta a la que no acude desde hace años. A pesar de haber estado casada con un torero, y a pesar de que la duquesa de Alba era una gran amante de la tauromaquia, Eugenia deliberadamente se ha distanciado del mundo taurino, en esta etapa de su vida. Resulta que cosas de la vida, su única hija, Cayetana, está enamorada de una figura del toreo, Andrés Roca Rey. Este sábado acudían juntos a la Primera Comunión del hijo de Tomás Páramo.

Y si las cosas no se tuercen, ese romance puede terminar en boda. Una boda taurina, que a Eugenia, alejada ya del mundo del toro, seguramente le resulte algo más difícil de asimilar. «Yo he evolucionado de otra manera, solo puedo decir eso», responde cuando le pregunta por el toro. Aunque, por amor a una hija, cualquier cosa puede revisarse. Pero el problema está ahí, encima de la mesa. Tana y Roca Rey están felices y muy pronto el torero, tras su cornada en Sevilla, volverá a los ruedos y su novia al tendido para disfrutar con su arte.

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