Athena Hepburn, la nieta de la inolvidable actriz
La gran pasión de Athena, la nieta de Audrey Hepburn que vive en Madrid
«Mi padre siempre destaca el valor que su madre daba a la familia. Él era su prioridad», recuerda
nació en Italia pero adora España. Vive en Madrid y a sus 26 años, más allá de ser la nieta de la admirada Audrey Hepburn, es una gran amazona. No conoció a la leyenda del cine protagonista inolvidable de cintas como Vacaciones en Roma o Desayuno con diamantes, pero se siente muy orgullosa de su apellido.
«Hay una parte de admiración y otra de responsabilidad», reconoce Athena en una entrevista en la revista Hola cuando le preguntan por su famosa abuela. Reconoce también que es una mujer icónica por su «talento como actriz y por su elegancia». Una elegancia eterna.
Su abuela
Creció en Florencia rodeada de su numerosa familia. Su madre, Karin Hofer, se casó con Sean, el hijo de la actriz, quien dio su apellido a Athena cuando la pequeña tenía tan solo cinco años. «Mi padre siempre destaca el valor que su madre daba a la familia. Él era su prioridad», recuerda al tiempo que reconoce que guarda mucha ropa de su abuela y un collar «que casi no lo toca». Su familia de cinco hermanos, de dos diferentes matrimonios de su madre, es muy sólida aunque «cada uno vive en un lugar diferente del mundo». El ballet y los caballos marcaron su infancia. Como su abuela, adora ambas aficiones. Su futuro lo imagina, casada, con hijos y en plena naturaleza rodeada de caballos. De momento, su corazón está «conociendo a alguien».
En España
Desde el año 2019 que viajó a Barcelona para practicar la disciplina hípica de Doma Clásica, reside en España donde se entrena con su pasión, los caballos. Acostumbrada a viajar, abandonó Florencia siendo adolescente y tras su paso por un internado suizo, donde estudió con beca por su buena mano con la hípica, ahora Madrid es su lugar de residencia, de momento. Está feliz, acaba de ganar premio y se preocupa del bienestar de los animales, por encima de todo. Tanto que tiene entre manos un importante desafío: que los caballos compitan sin herraduras para que sufran menos.