Marisa Berenson para Zara: la colaboración inesperada
Marisa Berenson para Zara: la colaboración inesperada
La emblemática actriz y modelo protagoniza una cápsula de ropa y objetos decorativos que evocan su época dorada
Por fin, el mercado se da cuenta del potencial comercial de la generación de los baby boomers, tantos años denostada en el mundo de la moda y la belleza. Es por ello que en Zara han decidido contar con Marisa Berenson, modelo, actriz y nieta de la famosa Schiaparelli, para su última colección de moda y decoración.
Marisa Berenson protagoniza así una colección cápsula de ropa y objetos de decoración de Zara y Zara Home, llamada The House of Marisa, en la que ha volcado sus recuerdos de los irrepetibles años 70, así como sus elegantes y a menudo estrambóticos estilismos. El glamur y el brillo se ponen de moda de nuevo de la mano de este improbable tándem de Marisa y Zara.
Marisa Berenson
Los baby boomers —aquellos nacidos entre 1946 y 1964— siguen siendo, aunque no lo haya parecido estos años, uno de los grupos de población más influyentes en el sector de la moda. No obstante, la ahora llamada «generación plata» dejó de ser el objetivo de las empresas de moda a finales de los 90.
Craso error, pues se trata del segmento de consumidores con más poder adquisitivo en el mundo. Mientras ellos tienen la pasta, las marcas, para «asegurarse el futuro», se han dirigido estas décadas a los más jóvenes, con muchos deseos de compra, pero poco poder adquisitivo.
Los baby boomers, nacidos tras la Segunda Guerra Mundial, priorizan además la calidad en los materiales, algo que a todos gusta, pero que hay que pagar en caja. Y esto iría con las nuevas colecciones de Zara, más cualitativas, con las que la marca trata de subir un peldaño y dejar de ser fast fashion para siempre.
Marisa Berenson ha realizado su primera colección cápsula para Zara en la que además de prendas de vestir propone muebles para el hogar
Por si fuera poco, la generación de Marisa Berenson prioriza la lealtad a las marcas, al contrario que muchas generaciones más recientes, que cambian de estilo cada semana. Buscan, además, siluetas cómodas y clásicas, prendas bien cortadas y sastrería. Esta clientela compra piezas clave del vestuario, básicos de largo plazo y buena calidad. Todo esto reposiciona a Zara al presentarse junto a Berenson y sus estilismos.
Una curiosidad de la generación de los baby boomers es que en su día sus estilismos ya fueron toda una revolución para la sociedad del momento. De hecho, Marisa Berenson comenta con gracia cómo su abuela materna, la surrealista y modernísima Elsa Schiaparelli, las criticaba a ella y a su hermana Berry —esposa de Anthony Perkins y fallecida en los atentados del 11-S en Nueva York— por vestir de modo descuidado y poco refinado. Se trata de la generación que adoptó el estilo hippie, la minifalda y los vaqueros como prenda habitual.
Marisa Berenson para Zara
Tras la sorpresa de utilizar a Bad Bunny para conquistar a los jóvenes, los hispanos y los más pachangueros, ahora Zara escoge a una mujer elegante, inteligente y casi sin edad, un personaje que ha capeado las décadas con éxito, entre discreción, apariciones, desapariciones y cambios. Marisa ha sido modelo y ha trabajado con directores como Luchino Visconti, Stanley Kubrick o Clint Eastwood.
Marisa ha creado —o inspirado— cuarenta y cinco piezas para Zara, muchas de ellas réplicas de piezas antiguas suyas. Hay turbantes, ropa playera, chaquetas, vestidos y pantalones, pero también alfombras, platos y cubiertos.
Para aquella mujer que de joven vivía en la planta alta del palacete de su abuela en la rue de Berri de París, una casa-espacio llena de colmillos de elefantes, muebles dorados, sofás en rosa intenso —el color de Schiaparelli— y esculturas extrañas, las propuestas para Zara son solo una pequeña muestra de surrealismo valiente y elegante. Imponente, quizás.
Colección de hogar de Marisa Berenson
En un mundo beige hacía falta algo de color, algo de excentricidad, textura, estilo y espectáculo. Pero, sobre todo, eclecticismo, esa capacidad de que interese todo y se sepa mezclar bien. Marisa ha plagado la propuesta de serpientes doradas, broches sinuosos, pañuelos de colores, prendas evocadoras y seductoras. Todo lo suyo: pareos, botas altas, vestidos dorados… El colmo.
La colección para la casa de Marisa Berenson para Zara es aún más irresistible y repesca piezas de su propia colección: muchos elementos con coral, servilletas bordadas con signos del zodíaco, espejos rodeados de serpientes, cojines con lentejuelas, jarrones épicos y cubiertos de un refinamiento algo cansino, pero formidable.
Lo principal de la mezcla es la combinación de experiencias vitales de Marisa, tanto la influencia italiana como sus años en París, sus viajes a Marrakech o sus injerencias en el surrealismo y en el estilo neoyorquino más variado. Pero, como en todo lo hecho con conocimiento, se nota que hay una propuesta auténtica y no impostada. Excelente idea contar con Marisa Berenson para estas nuevas cápsulas de Zara.