Sara Carbonero recibe la medalla de oro de Castilla-La Mancha
Sara Carbonero desvela cuál fue la última conversación con su madre en la entrega de medallas de Castilla-La Mancha
La periodista estuvo acompañada de su pareja, José Cabrera, su íntima amiga Isabel Jiménez y su hermana, Irene
Sara Carbonero atraviesa uno de los momentos más complicados de su vida tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo, el pasado 13 de abril. Este domingo ha roto a llorar tras recibir la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha y dedicarle el premio a ella. La periodista de 42 años estuvo acompañada de su pareja, José Cabrera; su íntima amiga Isabel Jiménez y su hermana, Irene Carbonero, que también se mostró especialmente emocionada en todo momento.
Las otras dos medallas concedidas por el presidente Emiliano García-Page se han entregado al futbolista Fernando Morientes y al presidente de Castilla-La Mancha Jesús Fuentes Lázaro, a título póstumo.
Sara Carbonero e Isabel Jiménez
Con unas bonitas palabras hacia su tierra, Corral de Almaguer, Sara Carbonero recordó a su madre como la principal responsable de que ella ame su tierra y sus raíces. «Justo cuando me enteré de que iba a recibir este premio, mi mamá estaba malita en el hospital. Fue nuestra última conversación. Ella sonrió orgullosa, como siempre», relataba entre lágrimas. «Ella es la responsable de que yo sea la persona que soy. Me lo dio todo y todo lo que hago es por ella y lo seguiré haciendo», añadía nuevamente emocionada.
Sara declaró que este tipo de reconocimientos le dan fuerzas para seguir adelante a pesar del dolor: «Quizá sea una señal para mostrarme que siempre hay motivos para seguir, como el cariño de la gente y el orgullo de los tuyos».
Irene Carbonero y José Luis Cabrera acompañan a Sara durante el reconocimiento a su trayectoria profesional
Una vez más agradecida por el gran apoyo que le han mostrado sus seres más queridos en el momento más complicado de su vida, Sara mencionada una a una a estas personas a las que le dedicaba este reconocimiento: «Parte de esta medalla es de mis hijos, que no han podido venir; de mi pareja, de Jota, que está siempre conmigo; es de mi hermana, que es un pilar fundamental; pero, sin duda, el trozo más grande es para mi mami, porque sin ella yo no sería nada. Estoy segura de que me está viendo mientras sonríe, quizá desde un lugar de La Mancha de cuyo nombre siempre querré acordarme».