Fundado en 1910
El Papa León XIV y el actor Antonio Banderas durante el encuentro 'Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte

El Papa León XIV y el actor Antonio Banderas durante el encuentro.

El origen de la fe confesada de Antonio Banderas al Papa: su promesa, un infarto y la Virgen de Lágrimas

El actor malagueño cumplió hace más de 20 años una promesa que le reconectó con la tradición y la espiritualidad de su tierra

Antonio Banderas subió al atril del Movistar Arena, frente al Papa León XIV, y confesó sin titubeos: «He sido víctima del hechizo de Dios». No era una frase publicitaria ni una actuación más del actor, era la declaración pública de un hombre que ha transitado del escepticismo a una fe vivida en las calles de Málaga, la conexión con la muerte y la tradición familiar. Porque aquel momento ante el Pontífice no fue un episodio aislado, sino la punta del iceberg de una espiritualidad que se alimenta cada año bajo los varales de un trono. Porque Banderas no solo habla de fe: la carga a golpe de campana cada Domingo de Ramos.

Su búsqueda de la fe

Criado en una familia católica, vivió durante años alejado de la Iglesia. Instalado en Los Ángeles, buscó respuestas en las místicas orientales y en otras tradiciones. Sin embargo, un regreso a Málaga durante la Semana Santa lo cambió todo. «Me di cuenta de que no tenía que buscar demasiado, que había tenido siempre delante de mis narices esa posible conexión con lo trascendental», confesó al programa diocesano El Espejo de la Cadena Cope.

Antonio Banderas, junto a su hermano Javier, con el que disfruta de la Semana Santa malagueña

Antonio Banderas, junto a su hermano Javier, con el que disfruta de la Semana Santa malagueñaGTRES

Ese momento de inflexión, que el propio Banderas sitúa en el año 1994 tras una delicada operación de su hermano, le hizo comprender que las respuestas no estaban en lugares remotos. «Las tenía en mi barrio», aseguró entonces. «La Semana Santa es lo que me apega más y me hace acercarme muchísimo a la Iglesia de nuevo», añadió, subrayando cómo estas tradiciones le permitieron redescubrirse a sí mismo y recuperar sus raíces más profundas.

Mayordomo de Lágrimas y Favores

Su compromiso no quedó en simples palabras. Desde hace más de 20 años, Banderas ejerce como mayordomo en la cofradía de María Santísima de Lágrimas y Favores, una promesa personal que cumple cada Domingo de Ramos. Su sede es la parroquia de San Juan Bautista, el mismo lugar donde fue bautizado y donde, años después, despidió a sus padres. «Yo siempre llamo a la Semana Santa con las tres S: Semana Santa Solidaria. Esa es la semana del siglo XXI, no hay otra», ha declarado en reiteradas ocasiones.

Su papel va mucho más allá de lo simbólico. El actor es el encargado de guiar el trono de la Virgen a golpe de campana. Pero antes de que la procesión eche a andar, ocurre un momento especialmente íntimo: él mismo enciende la primera vela del trono de Lágrimas y Favores. Y es que Banderas no es un cofrade de boquilla, sino que asume su responsabilidad con una entrega total. Va en la parte delantera, marcando el paso y el ritmo, logrando algo que ni Hollywood le puede dar: la libertad de ser uno más entre los suyos.

Su primer «Dios» a los cuatro años

Aquel despertar espiritual tuvo, sin embargo, un germen mucho más temprano. El propio Banderas ha relatado que su primera pregunta sobre Dios surgió cuando era solo un niño, en las celebraciones de Semana Santa en Málaga durante la década de los 60. «Fue ahí, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo, cuando con tan solo 4 ó 5 años de edad nació en mí una pregunta que solo contenía una palabra: dios», confesó ante el Papa León XIV durante el encuentro 'Tejer Redes' en Madrid.

Esa pregunta infantil encontró respuestas en los detalles más cotidianos y emocionantes. «En los ojos de mi madre, mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la virgen de la esperanza que pasaba en su trono frente a nosotros», recordó. O también «en la voz que rompía el aire claro de primavera de un saetero». Aquella Málaga de los 60, la de su barrio de El Perchel, fue el primer templo donde el actor intuyó que lo sagrado podía habitar en lo popular y callejero.

Antonio Banderas, Stella del Carmen Banderas y Álex Gruszynski  en Semana Santa en Málaga.

Antonio Banderas muestra a su hija cómo se vive la Semana Santa en MálagaGTRES

El infarto que lo cambió todo

Esa limpieza interior le llevó a fundar el Teatro del Soho en Málaga y a embarcarse en proyectos con una fuerte carga espiritual y humanista. Su versión del musical Godspell, basado en el Evangelio de San Mateo, es el ejemplo más claro. Aunque Banderas ha negado en repetidas ocasiones que busque evangelizar, sí ha reconocido que la obra es «un mapa ético» que promueve valores como la empatía, la solidaridad y la construcción de comunidad, en un mundo que, según él, los está perdiendo. En un contexto social que percibe como «demasiado agresivo», Banderas ha convertido su teatro en un espacio para examinar el alma humana y predicar, desde los escenarios, un mensaje de fraternidad universal.

La huella imborrable de su padre

Toda esta historia de fe y compromiso tiene un pilar familiar innegable. Banderas nació en Málaga el 10 de agosto de 1960, hijo de José Domínguez Prieto y Ana Bandera Gallego. Su padre fue un comisario de aduanas, una profesión que él mismo ha descrito con orgullo en varias entrevistas. La figura de José Domínguez, fallecido en 2008, marcó el carácter del actor. Aquella educación severa pero justa le inculcó un profundo respeto por la autoridad y el deber, algo que hoy traslada a su faceta como mayordomo en las procesiones. El actor ha confesado que cuando se pone el capillo y se tapa el rostro, recupera la libertad de ser «un malagueño más arrastrando los pies por su ciudad».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas