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Pedro Sánchez, sin corbata en el CongresoGTRES

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Sánchez y varios ministros rescatan el 'look' sin corbata en el Congreso y reviven un viejo debate

El presidente del Gobierno y varios miembros del Ejecutivo han acudido sin corbata a la sesión de control alegando altas temperaturas

Con el calor que hace estos días, pocos discutirán que llevar corbata no es precisamente el plan más apetecible. Y Pedro Sánchez parece ser de los que llevan mal las altas temperaturas. El presidente del Gobierno acudió este miércoles a la sesión de control en el Congreso con un traje azul marino, camisa azul claro y el cuello desabrochado. Sin corbata. Una imagen mucho más relajada de lo habitual que no pasó desapercibida.

Lo curioso es que no fue el único. Bastó mirar al banco azul para comprobar que varios ministros parecían haber llegado con el mismo «dress code». Félix Bolaños, Carlos Cuerpo y Arcadi España lucían prácticamente el mismo conjunto: traje azul, camisa clara y cuello abierto. Viéndolos juntos era inevitable pensar en esos grupos de amigos que, sin ponerse de acuerdo, o quizá sí, terminan apareciendo vestidos casi igual. Solo faltaba la foto de grupo.

Sánchez, este miércoles en el CongresoGTRES

No todos siguieron la tendencia. Fernando Grande-Marlaska o Luis Planas prefirieron mantener la corbata y respetar la etiqueta que tradicionalmente ha marcado la vestimenta en el Congreso.

Desde Moncloa explicaron que no había que buscarle una segunda lectura. Simplemente, hacía mucho calor. La decisión, aseguraban, respondía a las altas temperaturas que vive estos días buena parte del país. Una explicación bastante razonable. Porque sí, con más de treinta grados cualquier alivio se agradece. Ahora bien, cuando quien se quita la corbata es el presidente del Gobierno, el gesto deja de ser únicamente una cuestión de comodidad. En política, hasta la ropa termina enviando mensajes.

Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo, junto a Yolanda DíazGTRES

Y, de hecho, no era la primera vez. Sánchez ya hizo de la corbata un asunto de Estado en el verano de 2022. Entonces pidió a ministros, responsables públicos e incluso a las empresas que prescindieran de ella siempre que fuera posible para favorecer el ahorro energético. «No llevo corbata, eso significa que todos podemos ahorrar desde el punto de vista energético», dijo entonces. Aquella imagen volvió a repetirse durante el verano de 2023, en plena campaña de las elecciones generales celebradas en julio. Después, poco a poco, la corbata regresó a muchas de sus comparecencias oficiales.

La escena de este miércoles, sin embargo, trae inevitablemente a la memoria otro episodio muy parecido. Hay que remontarse a 2011, cuando el entonces ministro de Industria, Miguel Sebastián, decidió presentarse en el Congreso sin corbata para defender exactamente el mismo argumento: ahorrar energía reduciendo el uso del aire acondicionado. La diferencia es que entonces la idea no sentó demasiado bien.

José Bono, que presidía el Congreso, aprovechó una intervención para afear públicamente a Sebastián que hubiera roto lo que llamó «la disciplina del vestido». Incluso bromeó diciendo que aquello no era el Parlamento japonés, después de que el ministro pusiera como ejemplo a Japón, donde ya existían campañas para acudir al trabajo sin corbata durante el verano. Sebastián tampoco se quedó callado y respondió que seguiría yendo sin ella «diga lo que diga el señor Bono y el emperador del Japón». Este hecho terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más recordadas de aquella legislatura.

Lo cierto es que resulta curioso que una simple corbata siga generando debate tantos años después. Al fin y al cabo, hablamos de un trozo de tela. Pero también es verdad que en política casi nada es solo lo que parece. La forma de vestir también comunica. Un presidente puede querer transmitir cercanía, normalidad o incluso una invitación al ahorro energético. Otros seguirán pensando que determinadas instituciones merecen mantener una cierta solemnidad, incluso cuando el termómetro aprieta.