Victoria Federica en la boda de Carmen Laffon y Jaime Palomar Balanzategui en Sevilla
Las mejor vestidas de la gran boda sevillana a la que no faltó Victoria de Marichalar
La ceremonia religiosa que unió a Carmen Laffón y Jaime Palomar tuvo lugar en la iglesia de San Sebastián de la capital hispalense. Tras ella, los recién casados y sus invitados se desplazaron hasta las Bodegas Góngora para disfrutar del banquete y la fiesta
Algunos de los grandes rostros de la crónica social se han reunido en Sevilla para celebrar una de las bodas más esperadas de la temporada. Carmen Laffón y Jaime Palomar han pronunciado el 'sí, quiero' rodeados de familiares y amigos, entre los que ha destacado la presencia de Victoria Federica. La hija de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar acudió a la fiesta debido a la estrecha amistad que mantiene con Rochi Laffón, hermana de la novia. Además, lo hizo acompañada de su novio, Jorge Navalpotro.
La ceremonia religiosa tuvo lugar en la iglesia de San Sebastián de la capital hispalense, donde los invitados comenzaron a llegar desde primera hora de la tarde. Poco después de las 18:30 hizo su entrada Carmen Laffón, acompañada por su padre y padrino, el jinete y empresario Manuel Laffón Parias. Fue entonces cuando se descubrió uno de los secretos mejor guardados del enlace: el vestido de novia, que acaparó todas las miradas por su diseño de inspiración clásica.
Para uno de los días más importantes de su vida, la protagonista se decantó por un traje en tono marfil que destacaba por su sofisticación. El vestido incorporaba un escote bardot con los hombros al descubierto y un cuerpo entallado trabajado con delicados pliegues horizontales que realzaban la silueta de la novia.
La pieza se ajustaba al cuerpo hasta la altura de las rodillas para dar paso a una falda de corte sirena confeccionada en encaje bordado con motivos florales y rematada por una larga cola. Por otro lado, Carmen completó el conjunto con una tiara de estilo tradicional sobre un recogido clásico y unos pendientes largos con detalles en terracota. Además, hizo su entrada al templo completamente cubierta por un velo, manteniendo la expectación hasta el último momento.
Carmen Laffon, junto con su padre y padrino, el día de su boda con Jaime Palomar Balanzategui
Tal y como marca la tradición, la novia acaparó gran parte de la atención de la boda, pero no hay que dejar pasar por alto los looks de algunas invitadas. Muchas de ellas pasaron por Montenegro Beauty, el salón de belleza que Nicolás Montenegro tiene en Sevilla. Dentro de este grupo se encuentra Victoria Federica, quien lució un conjunto en tonos verdes tan acertado como elegante. El look estaba formado por un top sin mangas de cuello alto y una falda de flores de corte midi.
Victoria Federica durante la boda de Carmen Laffon y Jaime Palomar Balanzategui en Sevilla
El estilismo de Victoria Federica fue acertado, aunque cuadra con otros looks que ha mostrado anteriormente, así que ha despertado más interés el vestido de Rocío Laffón. La influencer ya avisó de que su traje no encajaba con la línea estética que ha seguido hasta la fecha. Se ha puesto en manos de Nicolás Montenegro y ha elegido un naranja fuerte, prácticamente flúor. Por otro lado, cabe destacar que todo el diseño estaba confeccionado en bambula de seda.
Rocío Laffón durante la boda
Rocío Molina Montes, madre de Rocío y Carmen, ha querido ir a lo seguro y también se ha dejado aconsejar por Montenegro. Igual que la sobrina del Rey Felipe, ha llevado un vestido verde marcado por la elegancia y la discreción. La parte superior era de satén y la falda de seda, creando un efecto ligero que le ha permitido estar cómoda durante todo el evento.
Rocío Molina y Rocío Laffón durante la boda
La prima de la novia, Inés Laffón, también ha estado a la altura. Ha apostado por un vestido largo y estampado en tonos rosas. Este traje, ligero y de cuello halter, iba acompañado de un chal a juego que aumentaba la sofisticación del look.
Inés Laffón, prima de la novia, durante la boda
Después de la ceremonia religiosa, los recién casados y sus invitados se desplazaron hasta las Bodegas Góngora para disfrutar del banquete y la fiesta. Este enclave, considerado la bodega más antigua de Andalucía, fue el escenario elegido para prolongar la celebración en un entorno rodeado de viñedos y con un marcado carácter histórico, pues sus orígenes se remontan a mediados del siglo XVI.